La galería Siboney presenta del 28 de junio al 4 de agosto la que será la segunda muestra individual de Alejandra Freymann en Santander «Paradisaea.Variaciones en torno al paisaje, la montaña, lo transitorio y la idea de jardín». La artista estará en Santander los días 14, 15 y 16 de Julio, coincidiendo con ARTESANTANDER´.

Alejandra Freymann nació en México, en 1983 y pasó los primeros años de su vida en Bruselas. Residente en España desde 1992, vive varios años en Sevilla, donde comienza su formación artística. En el año 2007 se licenció en la Facultad de Bellas Artes de Cuenca, y un año después inició su trayectoria profesional de la mano del galerista Pepe Cobo y con el apoyo de su profesor, – también artista-, Gonzalo Puch. Actualmente es profesora en la Facultad de Bellas Artes de Cuenca.

 

 

A lo largo de su trayectoria artística, siempre ha transitado entre la abstracción y la figuración, sus obras nos ofrecen paisajes aparentemente serenos, en ocasiones poblados por personajes o animales que desprenden ternura. Aunque es cierto que sin una amenaza visible, nos transmiten una cierta inestabilidad, una inquietud difícil de definir. Los planos se articulan en superficies de colores potentes que parecen fundirse unas con otras sin llegar a perder su independencia, precaria, tanto como la supuesta racionalidad de lo figurativo o la pureza de lo abstracto.

 

 

La artista pinta al óleo narraciones enigmáticas, cuentos de inicio y fin indefinidos que evocan a veces el realismo mágico mexicano y otras veces paisajes oníricos. Pese a la fragilidad y el aire irreal que transmiten sus escenas, incorpora también humor, carga emocional y un cierto optimismo, referencias al poder simbólico de la naturaleza o a autores muy diversos, desde Giotto a David Lynch, pasando por Magritte o Marcel Dzama, y por supuesto que está muy presente Fra Angélico. Aunque debemos reconocer que en la exposición actual de Siboney, -con obra realizada íntegramente a lo largo del 2024- las variaciones del paisaje y la montaña suponen el hilo conductor.

 

 

Casi todo su trabajo gira en torno al cuestionamiento de la idea de espacio, entendido este como un sistema de distancias y vacíos en el que articular relaciones entre la narración, el campo cromático y la idea de lugar.

Alejandra habla de la pintura como “el medio por el cual asimilo y comprendo el mundo. Pienso en la superficie visual de las cosas tanto como en la distancia o el espacio que existe entre ellas, por mucho que sepamos que son ilusorias y subjetivas, se encuentran (al igual que a través del resto de sentidos) las pistas que nos permiten entender el mundo en el que vivimos ‘tal como es’. Y no me refiero a ninguna verdad objetiva, sino más bien a una intención de observación y atención como herramientas para una construcción simbólica y pictórica.

 

 

En la obra que presenta en Siboney, realizada en este mismo año, Alejandra Freymann aborda un tema central, y nos cuestiona acerca de la ardua relación entre lo visible y lo invisible en pintura. Lo visible hace referencia aquí al ámbito de la representación, es decir a los sistemas que, de manera racional, organizan el espacio y el tiempo y cuya finalidad reside en organizar un campo visual e interpretativo unitario, mientras que lo invisible no tiene nada que ver con algún tipo de esencia o espíritu, sino que se identifica aquí con el ámbito de la figuración, entendiendo por figura no tanto la forma de algo como una serie de procesos que tienen lugar en la mirada del espectador.

 

 

Son historias en las que apenas acontecen algunos personajes siempre sobre unos fondos aéreos y luminosos. Como en trabajos anteriores, la materialidad de las cosas, dado que no responde sino a la imaginación material de los sueños, está en entredicho, de tal manera que una nube puede volverse sólida y una piedra líquida, una superficie puede ser tierra, agua o espejo, y una mancha puede ser multitud de cosas o ninguna. En cualquier caso, los paisajes de la exposición no ocultan su condición de escenarios que, como los dioramas, establecen una tenue relación entre las partes que se solapan u ocultan, como si supiéramos que nunca podría ver todo aquello que aparece.

Con motivo de su exposición en Siboney, bajo el sugerente título de  “Paradisaea. Variaciones en torno al paisaje, la montaña, lo transitorio y la idea de jardín”, la artista ha escrito un breve texto para hoja de sala:

 

           

«El cuadro, como el jardín, es un lugar domesticado. El jardín es la nostalgia de la naturaleza.

La palaba jardín viene de ghorto -cerramiento, cerca-.

“Delimitar un espacio sagrado, una especie de templum, en cuyo interior se encuentra concentrado, exaltado y ordenado todo lo que, fuera del cuadro se difumina y se diluye, librado a la entropía natural. El jardín, a semejanza del cuadro, se pretende mónada, parte total, islote, paraíso…” (Alain Roger)

El jardín, como cuadro, es una idea de paisaje que sólo pertenece a la mente. Que no hace referencia a ningún país y cuyos límites son los propios del contrato ficticio del observador.

La idea de un paisaje nómada sin modelo.

El gaviotín ártico, sterna paradisaea, vuela aproximadamente 2.4 millones de km en toda su vida. 3 viajes de ida y vuelta a la luna. Recorre el planeta de polo a polo todos los años. Su paisaje es el mar, las piedras, las islas, el sol.

Los paisajes de esta exposición no son lugares, son ideas. Fragmentos de montañas, mares, caminos, islas donde paran los gaviotines árticos, campos donde habitan los cuervos, o jardines donde los visitantes desaparecen. Paraísos vacíos donde los ojos duermen un sueño de pájaro sin palabras».

 

 

Alejandra Freymann, ha realizado destacadas exposiciones individuales en la galería Pepe Cobo & Cía (2009) Madrid, en la Galería Art Nueve (2010) Murcia, en la Galería Maior (2018) de Mallorca  o más recientemente en la madrileña Herrero de Tejada. Ha expuesto individualmente en el Centro de Arte de Alcobendas, dentro del ciclo “En Casa” en la Casa Encendida. Su obra ha podido contemplarse en ferias nacionales e internacionales como ARCO, Maco, Swab, Art Basel Miami, Arte Santander o Frieze Art Fair, entre otras. Las colecciones más destacadas que poseen alguna de sus piezas son Deutsche Bank en Londres, Fundación Antonio Pérez en Cuenca, Fundación Cajasol en Sevilla, Torre Espacio en Madrid o el Museo de Arte Contemporáneo de Santander. En 2018 recibió el Premio BMW de pintura a la innovación. (Texto de la Galería Siboney).

 

GALERIA SIBONEY

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