¿Tú de equipo eres? Claro está quien hace la pregunta en el casi noventa y ocho por ciento de los casos se refiere al fútbol. Y salvo si juegan las selecciones nacionales, la variedad está al alcance del cualquiera y no necesariamente el origen geográfico está unido a la militancia futbolera. Además, como ocurre en el caso de las grandes ciudades, véase Barcelona, Buenos Aires, Madrid, París o Londres…, hay más de un equipo. Prueba no sólo que el fútbol mueve pasiones si no que tanto amor necesita varias posibilidades para satisfacerlo. Negocio o deporte, entretenimiento o proyección de nuestros orígenes, rito o juego, tribu y origen, el fútbol, sea lo que sea, mueve brazos, piernas y corazones. Por eso lo traemos a colación de la mano de dos colaboradores nuestros, ambos argentinos, un país de grandes futbolistas y, por lo tanto, de enormes pasiones. Uno a favor y otro en contra. 

Siempre me admiré por ese fanatismo que tienen las personas a ciertos objetos o sucesos  como por ejemplo: el fútbol. Inmediatamente me acordé de un video que subieron a YouTube y la web explotó  de visitas, el tano Passman, un tipo fanático hasta los huesos. Como lo fue también la Raulito fanática de Boca que se vestía como varoncito para pasar desapercibida y usaba el cabello bien corto, pintado de amarillo. Ella fue tan famosa que su vida fue interpretada en la pantalla grande por la actriz Marilina Ross. La gorda Matosa fue hincha de River, Tita Maitusi  también fue  un ícono de Racing. Es una pasión, un sentimiento  que va creciendo a medida que crece un niño, sus padres un día lo vistieron con la camiseta, aprendió a decir gol casi al mismo tiempo que papá y mamá. Todavía no sabía caminar y mantenerse erguido pero sus padres, tíos, abuelos le enseñaron como patear una pelota. ¿Por qué tanto fanatismo me pregunto y repregunto? Tanta devoción, locos por el fútbol. Hombres y mujeres, más hombres  que mujeres.

Pienso que son fieles a su club porque hay herencias de las que no se reniega. Me detengo y reflexiono, las nenas de tres y cuatro años quieren ser  Barbis o princesas y lucir vestidos llenos de  brillos, firuletes, piedritas de fantasías y zapatos altos. Todos los varones quieren ser Messi y jugar en un club importante, ser como él. ¿Han heredado el fanatismo de sus progenitores? Es muy común hojear el álbum familiar y hallar fotografías  de uno  cuando era  chiquito con una camiseta de esos colores solemnes, un chupete o un babero de un club. ¿De dónde sale tanto fanatismo?…muchos explican que es un sentimiento que les nace del corazón. Los hombres tienen tanta admiración por el fútbol, cualquiera fuese el club, que cuando se sientan a ver fútbol con amigos se olvidan del mundo. Y muchos de los amigos que encuesté al azar coincidieron prácticamente en lo mismo. Pasemos al otro extremo, los que no comparten el mismo sentimiento ¿por qué les disgusta el fútbol?  

En el caso uno, llamémoslos así “se odia cierto fanatismo, veintidós tipos corriendo detrás de una pelota no tiene ningún sentido.  -el fanatismo ese de estar mirando programas de ex  futbolistas y afines  hablando de fútbol como si fuese una ciencia, es horrendo, de yapa mi viejo se mira todo eso. Cuando era chico siempre me dijeron puto porque no me gustaba el fútbol. El único deporte que me puedo  quedar mirando es el Rally Mundial, pero le he perdido el hilo”.

La Raulito

En el caso dos, hice las mismas preguntas ¿Sos futbolero? ¿Hincha de algún club? ¿Cómo se explica tanto fanatismo?

-Más o menos soy de River pero no sé si fanático.

-¿Cómo explicarías ese amor al fútbol, o a tu club?

-Algunos ven todos los partidos y no sólo de su club. Es un deporte muy lindo estéticamente, y el fanatismo por los equipos tiene que ver con la tradición, con la familia, lo heredado de los padres, el barrio, etc. Claro, todo eso fundamentalmente.

Seguí escribiendo sobre el tema, estaba preguntando sobre ese fanatismo.

¿Y qué cosas se olvida un tipo cuando está frente a una pantalla de TV?

-De todo lo demás, me contestó el individuo del caso dos. Yo escribí que se olvida del mundo, que ni siquiera le importa su bebé si está llorando por algo, claro.  Se olvida de todo, afirmó.

¿Sabes para qué está bueno? le pregunté a mi entrevistado del chat “cuando tu viejo está tan entretenido mirando Boca-River te acercas y le pedís plata, entonces ellos con tal que no los molestes sacan plata del bolsillo y te dan.

Estaría muy bueno eso, ¿no? en casa resultaba. Le dije: Ah ¿sí?, genial.

Sí, no todas las veces, pero cada tanto resultaba podríamos suponer que la suerte estuvo de mi parte o sólo fue una maravillosa coincidencia.  
                                                                             

Foto de Sergio Omar quinteros. Agresión al entonces presidente del Racing, Héctor Daniel Lalin. (1999)

Caso tres (mujer de 40 años, casada, dos hijos)
Vos que tenés un hijo varón, ¿cómo se explica, viéndolo desde más cerca, tanto fanatismo por el fútbol?
-El fanatismo viene del acompañamiento de tu hijo y tu marido, antes el fútbol no me interesaba. Miraba los partidos de Argentina en los mundiales y esa pasión de a poco fue creciendo. Le pegunté si cierto fanatismo de tornaba contagioso en algún  periodo de la vida, y ella me contó que  de tanto mirar los partidos ya es DT. Que le gusta ir a la cancha a ver jugar  a su hijo. Su hija es de Boca pero cuando era chiquita le dijo al papá que quería ser de River. Entonces  su esposo le dijo que los que no eran de Boca tenían que dormir fuera con los sapos. (¡Eso fue extorsión!)
-Me sorprende ese descontento cuando su equipo pierde y se lo toman tan a pecho. Y sí, se ponen de mal humor, pero al ratito se les pasa. A ellos les encanta ver partidos viejos y hacen exclamaciones, se quejan, se contentan: son terribles. Y lo viven con toda la pasión. Me gusta compartir con ellos aunque  no me gustan los improperios! como una exageración puedo llegar a decir “ Pero mirá lo que hace ¡es un boludo!” (Risas) les hago el aguante. En la cancha se escuchan muchas cosas y bastante pesadas.
Como hinchada en Argentina seguro somos los más cálidos, los más expresivos, los más fanáticos con respecto otros países?
-Con respecto a otros países creería que si, te das cuenta en los cánticos, por ahí, acá se exceden mucho con la violencia.
Y ahí quería llegar, cuando el fanatismo se torna violento y empieza el descontrol, no interesa la vida del otro, entonces ya estamos en problemas, y no hay policías, seguridad que den abasto, ni hablar de cuando empiezan a lanzar piedras, palos, romper tejidos y las plateas. Quizás ellos no son consientes de que los únicos que se perjudican son ellos, se puede ser fanático, llorar, gritar de la emoción o del enojo sin romper nada, sin golpear a nadie. De  algo que sí estoy segura es que la seguridad y los controles fallan. Quizás sea hora que implementen otro sistema, como el de marcar quiénes son los violentos y prohibirles la entrada al estadio por equis cantidad de tiempo o que paguen una multa. Cuando le tocas el bolsillo las cosas cambian. Una señora de ochenta años me contó hace bastante tiempo que en una época todos los domingos ella junto a su familia y sus nietos asistían religiosamente a la cancha de Vélez, si llovía llevaban paraguas y pilotos, el equipo de mate y los Tuppers con sandwiches. Indudablemente eran otros tiempos.

Yo te quiero dar
Yo solo quiero, quemar el gallinero,
que se mueran los cuervos y la guardia imperial.

Vamos Xeneizes con huevo vaya al frente,

te lo pide la gente, quiere otra vuelta más.

Pasan los años, pasan los jugadores,

La “doce” está presente y no para de alentar.

por eso yo, te quiero dar, BOCA mi corazón,

yo te sigo a todas partes, gracias por salir campeón.

vos, vas a cobrar, River sos un cagón
esos no son los borrachos, son los putos del tablón…!