Lola
López Cozar
es
artista visual y poeta. Lleva consigo una cámara fotográfica que es testigo de
infinitas sensaciones. Es como si esta mujer nacida en Granada (España)
espiase a través de una hendija de una cerradura para capturar imágenes
maravillosas, o fuese una detective en busca de pistas para resolver un caso
dificultoso. Ella camina, recorre terrenos variados, alterados, transformados
para así cumplir su objetivo: sus fotografías o foto-poemas. Lola Lópéz
Cozar tiene la virtud de la paciencia, la misma con la que espera a que la
belleza aparezca en cualquier rincón y así poder aprehenderla.

¿Cuándo un objeto deja de ser ese mismo objeto para convertirse
en una pieza de arte, por ejemplo, en una fotografía?
Un objeto es en sí mismo una pieza de arte, basta con mirarlo
desde esa perspectiva. Cualquier cosa tiene la capacidad de expresar y de
transmitir, cualquier cosa es susceptible de contener belleza.
¿Cómo definirías tu estilo?
Mi estilo es diminuto, marginal, cotidiano. Mi estilo ni siquiera
es un estilo, es tan solo una manera de mirar y de afrontar los días. Mi estilo
es una forma de vivir y en ese vivir voy plasmando lo que veo, lo que pienso,
lo que siento, lo que invento.

¿Cómo se ensamblan la escritura y el arte en un mismo lenguaje?
Como se ensamblan unos ojos y una boca en una misma cara; es algo
natural, lo raro para mí es hacer compartimentos estanco.


¿Cómo nació esta búsqueda de imágenes tan particulares?
No fue una búsqueda; fue y sigue siendo un encuentro.
¿Cuál es tu mensaje a través de tu arte al espectador del otro
lado?
No tengo un solo mensaje, creo. A veces nos zarandearía, y digo
nos porque nunca me quedo al margen de lo que quiero expresar. Detesto los
púlpitos y las atalayas para predicar sin mancharse hasta los huesos. Y nos
zarandearía porque no sabemos simplificar, porque los pequeños pliegues que
forman nuestros ombligos nos limitan la visión. A veces quiero que nos quitemos
los ropajes que nos aprietan, porque no necesitamos más señales para disimular
las propias heridas y estas cicatrizan al aire. A veces solamente quiero decir
que a pesar de todos los pesares, lo bello existe en cualquier parte, y en esa
parte que nos toca, la inmensa suerte de compartir espacio y tiempo,
coordenadas imprescindibles para valorar lo que tenemos. Pero, en definitiva,
mi mensaje más claro es que cada cual entienda lo que quiera y le sirva para lo
que precise, incluso para nada.
De haber elegido otra profesión, ¿cuál pensás que hubieses
elegido? ¿Por qué?
Habría sido helicicultora, por razones tontas como que me gusta
mirar los caracoles aunque nunca los he comido, me gusta su lentitud y su casa
a cuestas ligeros de equipaje, y su silencio, me gusta vivir en el campo con la
soledad justa y el aire abundante. Luego me hablaron de plagas y de
comercialización y se me pasó la idea rápidamente.
¿Cómo es un día en busca de esa fotografía ideal?
Mis días no se rigen por la búsqueda de la fotografía ideal, es
cierto que mi cámara siempre viene conmigo, como vienen conmigo una pequeña
libreta, un bolígrafo y poco más. Tengo la suerte de estar donde ocurre la
belleza y si la belleza tarda, pues yo la espero con paciencia.
¿Qué es el arte para vos?
Una vez leí en una pintada que el arte es lo que cada uno hace con
lo que tiene y estoy muy de acuerdo con esta forma de verlo.
Todas las imágenes que aparecen en esta entrevista son de Lola López Cozar
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