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Arquitecto, pintor, escultor. Mi interés por el arte se ha fraguado desde mi niñez, transmitido por mi abuelo, Jose Maria Sainz Aguirre, Arquitecto, y por mi padre, Federico Echevarria, mi tío abuelo, Juan Echevarria y mi hermano Jorge, pintores. Todos ellos referentes muy considerables de la arquitectura, la escultura y la pintura de del Siglo XX. Para mi exponer, es desnudar el Arte, y someterlo a la percepción y a la crítica del espectador. La intimidad del Artista con su obra se abre al espacio al compartirla.

 

 

 

LA EXPRESIÓN ORDENADA

 

Una idea que de manera creo que inevitable se aparece al ver la pintura de Federico Echevarría es el de que es culta; que su belleza, su refinamiento y su manifestación madura y reflexiva implica un proceso de asimilación cultural largo, muy desde el origen, arraigado en una concepción del arte, y por lo tanto de la existencia, en la que el hábito de la cultura tiene un lugar importante junto a los demás deseos que configuran al creador. La propia complejidad que es evidente en ella, señala la multiplicidad de estímulos, el numeroso acopio de claves, de referencias y de acumulada sabiduría que aparecen tras levantar levemente la alfombra de su empuje expresivo. La cultura, evidentemente, es una pasión más de las que alimentan la creación, una pasión que afecta a la conciencia del arte como elemento de cohesión existencial y de continuidad y universalidad del conocimiento. Gracias a ella, la obra de arte no está sola desde su misma concepción. La pintura de Echevarría, en este sentido, no está sola. También podría decirse que no lo está por otra razón: el pintor es hijo de pintor –Federico Echevarría– y sobrino nieto de pintor –Juan Echevarría–, ambos dos referencias muy considerables de la pintura española. La calidad de la pintura del tercer pintor Echevarría de la familia, de todas maneras, se la da su propio autor, aunque es probable en el aprendizaje de su estilo y en esa particularidad que estoy destacando sí puede haber influido su situación biográfica, como es habitual en las familias de artistas. Javier Viar. Director del Museo de Bellas Artes de Bilbao (2002-2017)