Santander se suma por vez primera a PhotoEspaña de la mano de la mano de la galería Siboney que expondrá Inter-Acciones de Dionisio González (Gijón, 1965). Este artista multidisciplinar afincado en Sevilla, reinventa el paisaje, los espacios y sus derivas sociales. Preocupado por los modos de habitar contemporáneos, las relaciones del hombre con el medio, y por el naufragio social, crea obras reactivas y propositivas. Ficciones que nos permiten imaginar nuevas alternativas, en las que conviven caos y belleza, conjuntamente con una fuerte carga conceptual y teórica que articula la posibilidad de crear un lugar mejor, más habitable.

La serie que presenta la galería Siboney, Inter-Acciones, en blanco y negro, muestra arquitecturas ficticias, inciertas y misteriosas que aparecen injertadas en entornos heterogéneos. Reflexiona sobre el abandono y la interacción de la naturaleza con el aparato arquitectónico.

La serie se origina en 2001, año en que realizó una pequeña serie que ya denominó Inter-Acciones. Se trataba de imágenes donde planteó por primera vez un encuentro imposible entre arquitecturas precarias y naturaleza.

Doce años después vuelve a retomar esta idea para plantear un conjunto nuevo qué parte del mismo origen pero que es sustancialmente distinto.

Las estructuras inacabadas de antes, se han convertido ahora en misteriosas casas aisladas situadas en hábitats dispares. Ante ellas da la sensación de que nos encontramos

en un futuro indeterminado contemplando con extraña curiosidad habitáculos inesperados que acabamos de descubrir.

Toda arquitectura cautiva, pasa por un proceso de detenimiento debido a que sus conductos o su contexto se invierten en una economía improductiva. El ajamiento, la desfiguración son propiedades de la arquitectura, de su expedición y sus prácticas.

Las particularidad de estas edificaciones es que no presumen o no relacionan una órbita inmediata con las ciudades, luego no se conoce con exactitud a los culpables, a los agresores salvo a los agentes ambientales y a la movilidad social, ambos promotores de una cultura de la urgencia. Toda arquitectura cautiva es condescendiente elabora y promueve un estado cercano a la inspiración, decía Kevin Lynch que podrían facilitarse mapas turísticos de desechos locales, ruinas y restos. En definitiva, porque la mella, la avería, la decadencia y lo insólito modelan formas fantásticas de atracción.