El naturalista, cineasta y cazador Vicente Amat Lanzarote ha publicado  un libro ilustrado de su tierra natal, Castilla La Mancha (Editorial Kalima) que se viene a sumar el publicado a finales del año pasado en la misma editorial, El viento y las hojas, y que es un diario de caza. En ambos la naturaleza reina desde sus paisajes de humedales, labranzas, eriales y pueblos sin olvidarse de los cielos interminables que en cualquier momento parecen que van a encontrarse con un mar inexistente. El primero es un libro de fotos donde el productor y realizador de mas de trescientas películas sabe captar la belleza de esta tierra, mientras que en el segundo la escritura de Vicente Amat nos lleva con él de caza en un texto donde no sobra nada y está descrito con una riqueza de vocabulario que deslumbra.

La caza es una actividad a la que mucha gente ve como algo negativo. Los urbanitas que no entendemos de estas cuestiones, como es mi caso, encontramos en las redes  internáuticas unas declaraciones de Ernesto Aguirre, que fue coordinador y técnico del ‘Proyecto Life Estepas de La Mancha’ que cofinancian la Unión Europea, la Fundación Global Nature y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

 

Para Aguirre, “la caza, en Europa, es una forma de gestionar la fauna natural. Es un grupo que nos interesa trabajar para que haya una caza sostenible» y pone de ejemplo, que la caza puede ser una solución a la plaga de conejos que denuncian los agricultores, debido a que no existen depredadores como el zorro porque no tienen setos para refugiarse.

Un poco más tranquilos, hablamos con Amat del asunto que nos explica que casi todos los parques naturales que hay en España han llegado intactos hasta hoy gracias a la caza, “pero eso es algo que las sociedades modernas muy urbanas no lo quieren reconocer”. Me doy por aludido y pienso que no le falta razón.

 

 

“No cabe duda de que los antiguos propietarios de Doñana si no hubiesen querido dedicar el territorio a la cinegética hoy día estaría todo urbanizado como lo están los alrededores. El primero que está interesado en que se mantenga el ecosistema es el cazador porque si no se le acaba la caza, por eso tiene una importancia capital en la conservación del medio ambiente”, sostiene Amat.

Para él, la caza representa un estado de ánimo que tiene más que ver con la filosofía que con las ciencias biológicas, lo que refleja en su libro que es un diario de cinco temporadas de caza. Ilustrado por Rosa María Suárez Sánchez, forma parte de una trilogía y en su título se refiera a la acción del viento en las hojas en el campo, unas veces más intenso y otras más suave, pero que siempre está presente.

 

 

Empieza en una época más deprimida, en los años anteriores a la pandemia, y retrocede a otra más libre -2002/2003, y además de ser un tratado sobre la caza, las especies y los paisajes, enseña un deterioro progresivo del campo y la caza en España en estos últimos veinte años sin que las distintas administraciones adopten medidas.

“El campo está mal porque los poderes públicos tienen poco contacto con él. A nadie se le esconde que los políticos, en su mayor parte, aunque hayan podido nacer en el medio rural pertenecen a medios urbanos y generalmente tienen un gran desconocimiento sobre el campo”.

Un desconocimiento que se suma a que en España “todo lo que tiene que ver con la ecología, la biología o la naturaleza se ha considerado una asignatura menor lo que es un craso error porque tenemos un patrimonio natural magnífico, uno de los mejores de Europa”, concluye.

 

 

A MODO DE EXPLICACIÓN

Texto de Vicente Amat Lanzarote

Este libro surge del acercamiento, en los últimos años, a algunos de los paisajes de mi juventud y del descubrimiento de otros apartados rincones hasta ese momento desconocidos.

He fotografiado tantas veces esta bellísima y desgastada tierra que ya he perdido la cuenta, desde las diapositivas con la vieja Leica de mi tía (que me obligaba a calcular el diafragma a ojo), pasando por el cortometraje en 35 milímetros que dediqué a Argamasilla de Alba, en 1980 (que significó mi primera incursión en el cine ‘grande’) y las decenas de documentales posteriores, que tuvieron a estos campos como protagonistas, hasta hoy, que llevo documentando y fotografiando la evolución de los ecosistemas manchegos desde hace un lustro. De esta última experiencia nace esta obra.

 

 

PRÓLOGO (Fragmento)

Tierra de contrastes

Por Pablo Pichaco García. Biólogo. Experto en interpretación del territorio y educador ambiental.

“La Mancha es una tierra de contrastes. De atardeceres imposibles. A veces seca, a veces verde, a veces serena. Mansa como el alma plena. Crisol de colores, de culturas; encrucijada de caminos. Trabajada desde tiempos inmemoriales, broncíneos adjetivos le valieron el aprovechamiento de las aguas subterráneas mediante pozos fortaleza en los que alguien propuso ver a la mítica Atlántida. Germen de los pueblos íberos, disputada por Órdenes Militares en busca de un Santo Grial que cualquiera de nosotros puede encontrar en rosarios de pedernal de trillas desvencijadas o en una puesta de sol en Peña Hueca.

 

 

“Cuando se habla de La Mancha es inevitable pensar en el Ingenioso Hidalgo Don Quijote. Sus miedos estaban reflejados en molinos impulsados por el Dios Eolo, esa misma deidad a la que los manchegos tuvieron que hipotecar sus moliendas, como consecuencia de un hecho tan terrenal como recurrente: el cambio climático. Equilibrios imposibles a los que el alma manchega supo dar solución de continuidad. Las mismas gentes capaces de levantar en piedra seca majestuosos bombos o eficaces chozos donde dar cobijo al ganado. Los manchegos; maestros en el salitre, en la barrilla, en el azafrán, en la viña empujada desde los adentros por acuíferos que pensábamos -¡qué ilusos!- infinitos.

 

 

“De Vicente Amat, el autor, bien es sabida su pasión por la caza y la Naturaleza, ambos términos inherentes al ser humano como especie. Disertar con él sobre liebres, conejos o perdices hace imposible no pensar mientras lo escuchas -al menos como biólogo- en análisis matriciales para una adecuada gestión de los ecosistemas. O dicho de otra manera: pensar en cómo hacer para evitar el colapso medioambiental que se cierne sobre nosotros. Ha de ser la voz de Vicente escuchada para ver en estas palabras, más que una amenaza, una oportunidad. Y tal vez por eso, este libro es una ocasión para que La Mancha te llegue al alma hasta alcanzar un estado catártico que te haga comprender esta tierra. Amat sigue los pasos de los testimonios sobre la caza que Julián Settier o Francisco Martí de Veses reflejaron en sus vivencias sobre la caza acuática en nuestros humedales y aguazales.

 

 

“(…) Con el privilegio de conocer la identidad de humedales de los que Vicente no quiere dar el nombre, con la admiración que me produce conocer este manuscrito y comprobar que en él se hace de La Mancha no la descripción de un paisaje, sino un modus vivendi, y con la certeza de que las imágenes que jalonan sus páginas nos harán reconciliarnos con esta tierra demasiadas veces tan poco bien tratada, tengo el deber moral de animar a disfrutar de esta obra, magna en vivencias y acertada en su concepción.

 

 

 

El viento y las hojas

Código: 006

ISBN-13: 978-84-947691-4-6

Autor: Vicente Amat Lanzarote

Ilustraciones: Rosa María Suárez Sánchez

Edita:        kalimaeditorial@gmail.com Teléfono: 629 98 40 25.

Características: Tamaño 15 X 21. 308 páginas. 60 ilustraciones (56 a lápiz en blanco y negro, y 4 a lápiz y pastel en color). Impresión blanco y negro. Cubiertas en color. Encuadernación rústica con solapas completas, cosido con hilo vegetal.

 

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