Jaime Compairé.  Metafelina del Siam
Luis Mazzarello (La Plata,1963), es un artista visual, escritor y editor que no ha desdeñado el teatro, donde actuó en “La  carrera de seres imaginarios (1986)”; codirigió, actuó y escribió “El grupo o Dunga Dunga” (1988), y dirigió, actuó y escribió “Los últimos días de la Atlántida” (1991). También ha realizado distintos cortometrajes, como “Resiste hasta morir” (1989), “La extraña inversión de Marcos Retrete” (1991); y “El caso del aponeurótico” (2010). Es el editor de la Revista Cultural Wu-Wei en cuya editorial, creada por él, ha publicado “Un mogra nunca es un gramo”,  “Programación Doble: Este es mi mundo” y “Figuras en el espejo”. Actualmente está publicando una novela por entregas “Tras los pasos de Rocket”.
¿Cómo y cuándo te diste cuenta que tu oficio era escribir?
Me interesó escribir de muy chico. En quinto grado, un maestro muy copado, Daniel Degreef, nos leía un cuento a la última hora de viernes. A mí se me ocurrió escribir uno. Muy fantástico y apocalíptico; un ángel gigante exterminaba a un monstruo que destruía parte de Buenos Aires. Se ve que estaba influenciado por mis lecturas del Apocalipsis, yo iba a un colegio católico.
¿Cuál es el aliciente que te permite seguir escribiendo?
No tengo aliciente. Escribo porque no podría no hacerlo.
¿Cuántas horas al día le dedicas  a tu trabajo?
Para mi escribir no es un trabajo. Escribo cuando tengo ganas. A veces con desmesura, otras paso días sin escribir (igual el tiempo de no escritura nunca se prolonga demasiado)
¿Qué tan fácil o qué tan difícil es elegir un título a un relato, poesía o libro?
Me es bastante fácil, lo que no significa que todos los títulos que elijo sean los más acertados.

¿Cuál es tu mejor obra?
 Mi mejor obra aún no ha sido publicada, pero si está escrita. Durante un tiempo se tituló “El vendedor jamás descansa”. Ahora estoy en proceso de una última corrección y cambio de título.
¿Cómo es el proceso de escritura, hay borrador previo o la obra va mutando a medida que crece?
 Me mando de una a la obra. Va mutando en el proceso y me sorprende a mí mismo. Planifico, pero también improviso mucho. Es como un juego, una competencia conmigo mismo. También escribo mientras sueño o en los sueños.
¿Qué libro estás leyendo ahora?
 Leo varios libros juntos. Acabé con “Presagios del milenio” de Harold Bloom, estoy con “Frío de Rusia” de Ricardo Strafacce y  “Periférica boulevard” de Adolfo Cárdenas Franco.
¿Podrías contarnos alguna anécdota graciosa o desagradable?
 Obvio la anécdota. Tengo miles y muy variadas pero prefiero contarlas en el medio de una charla, según como vaya la misma…
¿Cómo ves  la literatura en Argentina, y como ves la literatura de otros países?
 Tengo la impresión que la gran producción literaria, por lo menos en occidente, se rige por los estudios de mercado realizados por los cráneos de los departamentos de marketing de los grupos editoriales, por lo tanto se publica priorizando la rentabilidad y rotación de producto. No obstante surgen obras muy interesantes, más que nada a nivel global donde se pueden dar el lujo de segmentar más fino. En nuestro país el semillero de literatura interesante e innovadora se está dando en la gran variedad de editoriales independientes que están floreciendo. Hay decenas de proyectos en paralelo, y lo particular es que en algunos casos las paralelas se cruzan. Están surgiendo autores muy buenos, propuestas muy originales, innovadoras. Me gusta formar parte de esto, tanto como autor como editor. La literatura está viva, muy viva. Para que la literatura muera debe morir la palabra. Y la palabra sostiene al mundo.

Luis Mazarello
 ¿Los personajes de tus historias tienen algo, mucho o nada  de Luís Mazarello?
 Hay personajes muy identificables directamente. En otros casos me distribuyo entre varios personajes de una historia. A veces pienso que tengo personalidades múltiples.
En “Un mogra nunca es un gramo”, la primer novela que publiqué, Esteban Monteda vive unas cuantas cosas que yo viví, no todas y se comporta bastante como yo, aunque no siempre, tiene su autonomía. En “Este es mi mundo”, el personaje principal, Piero Tramposso cree que es real, que vive en un mundo real, descubre en el capítulo uno que es un personaje. Convive con Rolando Rivas, personaje central de una telenovela y con otros muchos personajes de la literatura, la televisión y el cine nacional en una realidad alternativa donde viven todos los personajes alguna vez creados. Evoco a personajes ultra conocidos como el capitán Piluso, Coquito, los súper agentes Delfín, Tiburón y Mojarita como a Sebastián Dun y a Diana, personajes deliciosos de Colauti y a otros míos que viven en novelas aún no publicadas, evoco personajes de amigos, como a Marshall Gattenzo de Reynaldo Revagliatti, entre otros. Piero busca y logra trastocar el status quo de ese mundo alternativo. La búsqueda de Piero y la mía son similares.
Isidoro Ducasse es el protagonista de “Figuras en el espejo”, novela que junto a Este es mi mundo, conforma el libro “Programación doble”. Isidore y yo somos muy parecidos, y también estamos embarcados en búsquedas similares, pero en la novela hay tres versiones de sí mismo. Conoce a estas versiones en realidades alternativas a las que puede viajar. Figuras en el espejo es una novela delirante y cruda. Y así creo leer y luego reescribir el mundo, en forma delirante y cruda.
  
¿Alguna experiencia que haya marcado tu carrera?
Cuando una editorial que ya desapareció me hablaron de publicar una novela. La que yo considero la mejor. Me bicicletearon durante meses y después desaparecieron, no me pidieron guita. Eso me empujó a armar mi propio proyecto. De todos modos me llevo unos añitos largarme.
¿Con qué escritor se siente más identificado? ¿Qué hay en común entre ambos?
 Durante un tiempo me sentí muy identificado con Henry Miller, otro con Philip K Dick. Hay algo de cada uno de ellos en lo que escribo. También Kurt Vonnegut me influencia mucho, pero no me identifico con él. Una influencia enorme en mi es Carlos Castaneda, con quien no me identifico pero sí considero un súper escritor. Creo que sus libros conforman una aventura literaria increíble (más allá de que sea considerado un antropólogo/chamán/gurú new age). Harold Bloom considera un genio a John Smith, creador de la religión Mormona y en consecuencia autor del Libro del Mormón. Smith dice que encontró el libro enterrado, un libro de oro y bronce. El tipo inventó una historia increíble que es el fundamento de una religión que hoy es una de las más influyentes en EEUU. Yo homologo a Carlos Castaneda con John Smith.
¿Pensaste alguna vez escribir un libro con otro colega? ¿Con quién seria, por qué?
Actualmente estamos escribiendo a cuatro manos una novela con Gonzalo Gálvez Romano, “Tras los pasos de Rocket”.  La publicamos por entregas como edición especial de la Revista WuWei MGZN. Quiero hacer unas cuantas más, es muy divertido y buscamos que también lo sea para los lectores.

Windham Lewis. La odalisca