Como en todas las novelas bélicas, el amor cobra una importancia decisiva en Eva y las fieras del escritor colombiano Antonio Ungar que nos habla de una clase de amor muy especial y perneado por la selva que rodea la ciudad en la que viven los protagonistas. En cierto modo, la floresta puede ser un paraíso natural al que los hombres convierten en infierno. Se trata de la selva de la cuenca del Orinoco y al comienzo Ungar nos advierte de que la novela está basada en hechos reales ocurridos en Puerto Inírida, Colombia, del 17 al 21 de noviembre de 1999.

La voz del narrador nos avisa del destino de los protagonistas que se verán impotentes ante la guerra que se avecina. Antonio Ungar trabajaba entonces en Puerto Inírida en una organización humanitaria. En esta ciudad fronteriza con Venezuela, que siempre atrajo a todo tipo de aventureros, fugitivos y traficantes de todo tipo, se encontraba entonces en manos de las FARC, pero el descubrimiento del oro y la subsiguiente breve guerra cambió todo. 

Ungar podría haber hecho una crónica novelada de los hechos, pero eligió hacer ficción para entrar en la médula de la historia y no limitarse a un registro documental. Decisión acertada que le sirve para poner con maestría encima del tapete narrativo a la protagonista: la bogotana Eva, enfermera expulsada de varios paraísos artificiales, madre de la dulce Abril y habitante de un lugar de la tierra muy peligroso al igual que lo son sus relaciones con amantes que solo podría haber encontrado allí, y que han venido a buscar fortuna o intentar renacer.

 

Antonio Ungar

 

Ungar ha ganado, entre otros, el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, así como el Premio Herralde de novela de 2010, con Tres ataúdes blancos,  y escrito la novelaMírame, 2018.

En sus trece breves capítulos, la novela de Antonio Ungar condensa los destinos ejemplares de sus protagonistas como la historia de los fatídicos días de 1999. Los siete primeros capítulos narran las historias de siete personajes que han aprendido de sus desgracias anteriores, y si unos han encontrado el amor, otros han prosperado, pero el descubrimiento del oro en un meandro del río Inírida a pocos días de navegación del puerto, se abate sobre sus vidas como una montaña de lodo.

La enfermera Eva, que escapó de su adicción a las drogas en Bogotá y su vida de clase media hasta Puerto Inírida, es cortejada por el Gordo Ochoa, un administrador a sueldo de traficantes. La Madrina tuvo que asesinar a su marido alcoholizado para salvar la vida. Regenta un burdel con tres empleadas, una de las cuales, la joven Ana, enamora al director del dispensario del puerto, Andrade. Andrés, el hijo del gobernador, controla el comercio de marihuana del puerto y mantiene una relación amorosa platónica con Eva.

A los siete primeros capítulos les suceden otros seis que cuentan la breve guerra por el oro. Una violencia ejercida por la guerrilla de las FARC, los paramilitares, el ejército, las autoridades regionales y nacionales y que rompen la tregua de frágiles equilibrios mantenida hasta entonces.  Fábula y crónica, esta novela nos cuenta una historia de amores imposibles en medio de un incendio con la precisión de un buen cirujano que poco puede hacer para salvar a sus pacientes.

 

 

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