La exposición «Gianni Versace frente al espejo» reflexiona sobre una de las colecciones más desconocidas del Museo Nacional de Artes Decorativas y que estará expuesta del 6 de junio al 6 de octubre de 2024. En 2001, esta institución recibió una amplia donación de más de 150 diseños de alta costura de entre 1989 y 1994 donde se puede apreciar el germen de lo que posteriormente se denominará el estilo Versace. Es en ese momento cuando el creador italiano lanza su línea de ‘haute couture’, Atelier Versace, y donde aparecen sus iconos más conocidos, como la Medusa.

Pero Versace no inventa nada nuevo. Como él reconocía, un diseñador debía de ser una persona cultivada. El Museo Nacional de Artes Decorativas plantea con esta muestra un análisis del origen de estas influencias del modista, que convierte en moda una serie de elementos que han estado presentes de manera casi constante en las artes decorativas occidentales. Desde la fascinación por Oriente o Grecia, al interés por el arte y los artistas, o su provocación con el cuerpo femenino, descubrimos las fuentes de inspiración de un artista que marcó la estética de finales del siglo XX.

Según Jose Luis Díez-Garde, comisario de la exposición, la idea es demostrar mediante varios objetos y obras de arte pertenecientes al Museo de Artes Decorativas, la influencia de la Historia y la Cultura en el trabajo del diseñador. 

 

 

Gianni Versace, sinónimo de moda atrevida, extravagante y sin complejos, redefinió los límites del estilo y el lujo durante su reinado en la industria de la moda. Nació el 2 de diciembre de 1946 en Reggio Calabria (Italia). Versace conoció el mundo de la moda de la mano de su madre, modista. Esta temprana inmersión en la artesanía y el arte de la creación de prendas desencadenó una pasión de por vida que acabaría revolucionando el panorama de la moda.

La incursión de Versace en el mundo de la moda comenzó en los años setenta, cuando se trasladó a Milán, la capital italiana de la moda. Allí trabajó como diseñador independiente para varias marcas antes de lanzar su propia marca, Gianni Versace S.p.A., en 1978. Desde el principio, los diseños de Versace se caracterizaron por sus colores vivos, cortes atrevidos y uso innovador de materiales. Su primera colección fue toda una declaración de intenciones, con vestidos de malla metálica que brillaban por su opulencia y seducción. Este estilo característico se convertiría en un sello distintivo de la marca Versace, mezclando temas clásicos con un toque contemporáneo.

Una de las aportaciones más significativas de Versace a la moda fue su capacidad para fusionar a la perfección el arte y la moda. Se inspiraba en un sinfín de fuentes, como el arte clásico griego y romano, la cultura pop moderna y la vibrante vida nocturna de los años ochenta. Esta mezcla ecléctica se hizo evidente en su icónico logotipo de la Medusa, que simbolizaba el poder, la belleza y un toque de peligro. Las creaciones de Versace eran más que meras prendas de vestir: eran piezas de arte que desafiaban las normas convencionales y celebraban la individualidad.

 

 

El impacto de Versace en el mundo de la moda fue más allá de sus innovadores diseños. Fue pionero en reconocer la importancia de las marcas y la cultura de las celebridades. Consciente de la relación simbiótica entre moda y fama, Versace cultivó estrechas relaciones con las figuras más glamurosas del mundo. Sus desfiles eran acontecimientos repletos de estrellas, con supermodelos como Naomi Campbell, Cindy Crawford y Linda Evangelista pavoneándose por la pasarela con sus atrevidos diseños. Estas modelos, a menudo conocidas como las «chicas Versace», encarnaban la visión del diseñador de mujeres seguras de sí mismas y con poder.

Además, Versace contribuyó decisivamente a transformar la pasarela en un espectáculo teatral. Sus presentaciones eran grandiosas y combinaban elementos de música, danza y teatro. Recurrió a fotógrafos de renombre como Richard Avedon y Bruce Weber para captar la esencia de sus colecciones, creando impactantes campañas publicitarias tan memorables como las propias prendas. Este enfoque no sólo elevó el estatus de su marca, sino que también estableció un nuevo estándar para el marketing de la moda.

El intrépido enfoque de la moda de Versace se extendió a su uso de materiales y artesanía. Experimentó con tejidos poco convencionales como la malla metálica, el cuero y el caucho, ampliando los límites de lo que se consideraba ponible. Su intrincado trabajo con abalorios, sus bordados y el uso de vibrantes estampados mostraban su atención al detalle y su dedicación a la calidad. Las prendas de Versace se confeccionaban meticulosamente y a menudo requerían cientos de horas de trabajo para lograr su impresionante forma final.

 

 

La influencia del diseñador también llegó al ámbito de la cultura pop. Versace vistió a algunas de las figuras más emblemáticas de la época, desde músicos como Elton John y Madonna hasta actores como Sylvester Stallone. Sus creaciones aparecían a menudo en vídeos musicales, películas y eventos de alfombra roja, consolidando aún más su estatus de icono cultural. El infame vestido negro que lució Elizabeth Hurley en el estreno de «Cuatro bodas y un funeral», sujeto con imperdibles de gran tamaño, sigue siendo uno de los momentos de moda más memorables de la década de 1990.

Trágicamente, la vida de Gianni Versace se truncó el 15 de julio de 1997, cuando fue asesinado frente a su mansión de Miami Beach. Su prematura muerte conmocionó al mundo de la moda, pero su legado perdura. El espíritu innovador y la creatividad intrépida de Versace siguen inspirando a diseñadores y entusiastas de la moda por igual. Bajo la dirección de su hermana, Donatella Versace, la marca sigue siendo un símbolo de lujo, glamour y estilo atrevido.