Santiago Matías Caruso nació en 1982 en

Buenos Aires y estudió en la escuela de  artes visuales Carlos Morel en
Quilmes. (…)
Ha trabajado para las editoriales Puerto de Palos, Emecé y Planeta,
así como la revista argentina de política y humor «Caras y
Caretas», y las revistas de los diarios Clarín y
Nación.  Entre  sus personajes favoritos se encuentra la
condesa húngara Erzsebét Bathory (1560-1614) más conocida como la condesa
sangrienta, y siente una  gran atracción por la literatura del siglo XIX.
¿De pequeño ya
tenías interés por las ilustraciones sangrientas y trágicas?, ¿a qué edad
sabías que lo tuyo era la ilustración?
Desde chico sabía que quería dibujar y lo hacía bastante bien. Sin embargo
uno no tenía demasiada referencia de dónde podía trabajar o qué hacer. Recuerdo
que las referencias típicas son las de tiras humorísticas en diarios, dibujos
para stickers o revistas, pero el concepto de ilustración en toda su amplitud
no apareció hasta muy tarde. Primero estudié arte infantil y luego parte del
Profesorado de Artes Visuales en la Carlos Morel de Quilmes. A mitad de esos
años, casualmente, me dijeron que fuera a estudiar caricatura con Oscar Capristo, que resultó ser un
curso de Historieta. Me dediqué a esa disciplina durante algunos años, mientras
estudiaba plástica, pero ni mi estética encajaba en la plástica por ser muy
ilustrativa y grotesca, ni la historieta me resultaba nada dinámica de hacer.
¿Cómo empezaste a dibujar?
Yo ya hacía ilustraciones en donde contaba una historia o algún evento
breve. Eran imágenes mas basadas en los personajes que otra cosa. Cuando hacía
la carrera de plástica, respondí a un aviso que pedían ilustradores para tres
imágenes sobre cuentos clásicos infantiles, pero no me otorgaron el trabajo, a
pesar de ser buenas. Esas imágenes fueron a poblar el catálogo de la primer
muestra de ilustración de la Asociación
de Dibujantes Argentinos
 (ADA) en 2001 o 2002. Dicho catálogo fue
distribuído en varias editoriales y gracias a él conseguí trabajo en Puerto de
Palos. Durante algunos años realicé ilustraciones para libros educativos con un
estilo más humorístico y grotesco.
¿Te imaginaste alguna vez que dibujarías la tapa de
libros de Alejandra Pizarnik o Lovecraft?
La verdad es que no, aunque estos textos que ilustré fueron leídos en mi
adolescencia y ya me interesaban. Cuando mi estilo se volcó más a lo onírico,
oscuro, a lo poético, era seguro que podría ilustrar algo de este tinte de
horror.
Santiago Caruso. Syria

¿Por qué la mayoría de tus trabajos se basan en el
terror?

Me dediqué a esas lecturas, quizás más por el misterio, el dramatismo, la
penumbra, lo fantástico y no tanto por el horror en sí. No veo cine de horror
en el sentido de las clasificaciones del fallecido Blockbuster. Me interesa lo
decadente como posibilidad crítica de lo real, del mundo.
¿Cuáles son tus personajes favoritos?
La condesa Bathory.
¿Te costó desprenderte de algún personaje en
particular?
Creo que de la condesa Bathory. Cuando volví a hacer dibujos tipo Ex
libris en el Salón de Cómic de Barcelona en 2009, me dí cuenta de que el
personaje da para mas. Se me ocurrieron otras imágenes, pero bueno, quiero
hacer otras cosas ahora.
¿Te inspiras en la literatura fantástica del siglo
XIX?
Sí, ese es el tipo de horror o elemento fantástico que me atrae.
¿Qué te dicen tus seguidores?
Piden
más Lovecraft y sangre. Ya veremos.
En general les gustan las atmósferas, sorprendentemente los paisajes y las texturas,
pero las ideas sobre todo.
¿Cuáles son los artistas que admiras? Sé que son muchos, ¿me lo puedes
explicar?
Admiro
la pintura vigorosa y que expresa la visión del artista sobre la realidad,
incluyo aún a varios impresionistas. Visito a los simbolistas, prerrafaelitas,
románticos, a los barrocos y los renacentistas.
¿Qué piensas que te faltó por ilustrar?
Me
falta mucho por hacer y hay poco tiempo. Los trabajos pequeños que pagan mejor
hay que seguir haciéndolos en medio de los proyectos largos que económicamente
dan poco. Creo que sobreviviré.
¿Qué opinión tienes de los artistas e ilustradores contemporáneos?
En
líneas generales hay mucho vector y cáscaras, pocas ideas, menos cosas para
decir y mucho marketing. Como el mundo en general. Lo suculento está entre
sombras. Miren el trabajo de Federico
Parolo
, de Roberto Gatti. Ahí
hay algo qué masticar. Miren el trabajo de Himmapaan,
Sarachmet o Lauren-Rabbit, ahí también hay buena masa.
¿Cuál es el personaje creado por ti que más admiras y te
sientes orgulloso?
Uno
crea personajes todo el tiempo, pero en mi caso no tienen un desarrollo tan
largo como un historietista. Si tengo que elegir me quedo con los pibes de
plástico y madera de Maleducados,
una imagen de portada de la revista Caras
y Caretas
.

Santiago Caruso. Maleducados

 

¿Y qué me dices de tu fascinación con la literatura?
Leo
mucho, pero menos de lo que quisiera. Compro libros todo el tiempo, más que
nada ficción, buscando material para ilustrar y algo que me conmueva, que me
haga reflexionar, que me transporte. Recomiendo a Pascal Quignard, que me atrajo con mudo canto a comprarlo. Los dos
libros editados aquí son brillantes y se mueven entre la ficción, lo histórico
y el ensayo. Tremendo hijo de Schwob.
¿Alguna experiencia que te haya marcado en tu estilo y desarrollo con
otro artista?
La
obra de Carlos Nine junto con la de Klimt marcó un cauce de trabajo en un
momento de mi crecimiento. Otro quiebro fue el encuentro con el arte
simbolista, la sabiduría de Roberto
Gatti
y el imaginario de Quique
Alcaten
a.
¿Por qué no finalizaste tu formación académica?
La
formación plástica de taller es muy pobre hoy y desde hace tiempo. Se trata de
enseñar desde el desdeño al oficio, desde la negativa, la provocación, el
rompimiento de estructuras que nunca son enseñadas. En fin, abolir lo que nunca
se supo es imposible.
¿Cuáles son los procedimientos básicos para desarrollar un personaje?
Ser el personaje. El
que tengas que interpretar. Cualquier papel. Pensar en su morfología pero
también en su mirada y actitudes corporales. También son importantes los
detalles de cómo viste. En fin, serlo hasta donde puedas.
¿Cómo fue el proyecto de  «La condesa sangrienta»?
Complicado,
con pocos bocetos, lo cual hizo que tuviera que tirar un par de laburos al
tacho. Pero prefiero un mini esquema de composición y ponerme  a pelear la
cosa en el original. Esta técnica tiene mucho de improvisación, la mancha
propone y uno la va conduciendo e imponiéndole condiciones también con el
tramado.
La
idea era evitar lo cruento de un modo explícito y buscar sugerirlo de un modo
poético. Las imágenes del libro son postales de la mente tortuosa de Bathory.
Santiago Caruso. Amphisbaqenidae

 

¿Tienes algún tipo de creencia religiosa?
Pienso
que tanta religión nos ha hecho mucho daño. Todas esas interpretaciones de la
vida se disputan la verdad a costa de la sangre, cuando deberían servir para
unirnos, apreciarnos por las diferencias y virtudes. Intentan someternos a la
ignorancia. Defiendo muchas ideas de Cristo, no al relato manoseado por la
iglesia.
¿Qué te diferencia de otros ilustradores?
Que
leo, que tengo anhelo de saber, que trabajo mucho, que me comprometo con lo que
hago sea lo que sea. Que tengo una infinita sensibilidad.
¿Cómo imaginas tu futuro?
¿Qué
futuro? Sólo hay un permanente ayer.
¿Podrías dar un consejo para alguien que deseara iniciarse en esto?
Abrir
los ojos visibles e invisibles a la reflexión, el azar y la técnica. Establecer
un perímetro y componer de lo general a lo particular una obra bella y
verdadera desde el punto de vista subjetivo y artístico. Barnizar y dejar
secar.
¿Calificarías a tus ilustraciones como apocalípticas?
Tienen
algo de eso, pero creo como dije antes que están imbuidas de cierta reflexión
decadente, penumbra monocromática y sopor etílico. Son el reflejo fantástico de
lo real.
 ¿Qué es lo que mas te hace
feliz   en la vida?
 Soñar
con lo que quiero crear.
¿Qué artista volverías a la vida si pudieras?
 Stevie Ray Vaughan.
¿Eras buen alumno en la escuela?
Casi.
Muy distraído en los primeros grados, más aplicado en los siguientes años del
primario. Inconstante en el secundario, peor siempre salía bien parado. Mucho
vagabundeo. Sin embargo algunas lecturas me salvaron. Agradeceré eternamente al
profesor de literatura César Colombani el haberme acercado a tantos buenos
textos y a la aventura de escribir. Él es un buen escritor. Yo me limito a leer
y a escribir con imágenes.
¿A qué jugabas de pequeño?
Jugaba
mucho con muñecos, inventaba historias, construía naves, casas y dibujaba
mucho. Con algunos amigos de la iglesia, jugábamos a la guerra. Nos batíamos a
duelo entre el verde, mientras nuestros viejos rezaban. Comenzás respetando al
sistema, a sus banalidades sacras, luego te vas dando cuenta de que el relato
que nos grabaron en el disco rígido no es real. Allí empiezas a vislumbrar otra
versión de las cosas.
¿Te animarías a cambiar de género en cuanto a las ilustraciones? Por
ejemplo,  ¿caricaturas  o historietas ?
Siempre
me veo tentado a regresar a la historieta pero por ahora me contengo a
sabiendas de que me llevaría mucho tiempo poder producir páginas a velocidad.
Mi modo de trabajo ya me insume más de lo que económicamente me conviene. Hacen
falta editores que respeten a los artistas y artistas que hagan respetar la
profesión.

 

Santiago Caruso. Portada de Abe Sapien