José Gutiérrez Solana. Mujeres de la vida, c. 1923-1933 [1963]
Aguafuerte sobre papel, 235 x 290 mm
Colección Museográfica de la Universidad de Cantabria. Sección Arte Gráfico
© Gutiérrez Solana, VEGAP, Málaga, 2022

 

 

Del 01 de julio al 25 de septiembre de 2022

Comisariado: Lourdes Moreno y Área de Conservación del MCTM

 

Esta exposición, que confronta de un modo inédito la obra gráfica de tres protagonistas del impulso modernizador en el arte español en las décadas de 1920 y 1930 –José Gutiérrez Solana, Pancho Cossío y Francisco Bores–, introduce al espectador en un universo descarnado. El repertorio de 34 estampas de Negra es la noche, procedentes de la Colección Museográfica de la Universidad de Cantabria (Sección Arte Gráfico), muestra sin ambages una iconografía oscura y truculenta de los bajos fondos.

Esta versión plástica de la «España negra» causa asombro tanto por su modernidad estilística (un expresionismo sin parangón en el arte español de su tiempo) como por su iconografía marginal y nocturna, compuesta por desharrapados, canallas y prostitutas. Asimismo, este conjunto de impresiones revela una interesante puesta al día de la ancestral atracción del arte español por el abismo, desde el Barroco a las pinturas negras Goya, y lo hace de la mano de tres personalidades muy distintas entre sí: mediante la traslación al aguafuerte de la pintura costumbrista y heterodoxa de Solana, de las ilustraciones de Cossío para el libro Hampa. Estampas de la mala vida (1923) o del variado conjunto de xilografías del joven ultraísta Bores.  

Negra es la noche representa la cara oculta de los nuevos realismos españoles del período de entreguerras, de esa primera apuesta decidida por un arte de ruptura con el pasado decimonónico y con los postulados académicos. Propuestas creativas que desde la individualidad de los distintos intérpretes irrumpen en el panorama artístico nacional para subvertir la tradición, como las primeras luces del alba que anuncian el nuevo día al terminar la noche más negra. (Texto del Museo Carmen Thyssen de Málaga).

 

 

Pancho Cossío. Cora y Enriqueta, 1923 [1984]
Xilografía sobre papel, 180 x 125 mm
Colección Museográfica de la Universidad de Cantabria. Sección Arte Gráfico

 

 

 

 

En los grabados seleccionados para esta exposición se despliega un submundo en blanco y negro, noctívago, canalla, sórdido, inquietante e irremediablemente cautivador, que arrastra al espectador al reverso tenebroso de lo real. Sus imágenes invitan a adentrase en esos territorios voluntariamente ocultos, incómodos, poco recomendables o vedados, en los que, desde Goya, muchos artistas españoles se han sumergido apasionadamente buscando un retrato verdadero de la sociedad de su tiempo. De los bajos fondos, la noche y lo marginal surge toda una iconografía negra, de personajes al margen de la moral y la ley, de olvidados y rechazados, de seres que pululan entre sombras. Un universo que parece encerrado en sí mismo, condenado por su propia exclusión, pero que reta con una mirada directa e intensa a quien observa desde el lado luminoso. JOSÉ GUTIÉRREZ SOLANA, PANCHO COSSÍO y FRANCISCO BORES, tres nombres capitales en el arte español del siglo XX, son aquí los cicerones que nos introducen, a través de treinta y cuatro estampas procedentes de la Colección Museográfica de la Universidad de Cantabria (Sección Arte Gráfico), en esta España y esta noche negras, de escenas de la «mala vida», antros y callejones lóbregos, mendigos, «mujeres de la vida» y extrarradio. Y lo hacen sin juzgar, como meros narradores de una realidad expuesta con crudeza y sinceridad que nos confronta sin concesiones.

Considerado por muchos un «raro» en el panorama de la primera vanguardia española, So- lana fue, sin embargo, un referente para jóvenes artistas como Cossío y Bores, con quienes coincidió en el Madrid en plena efervescencia cultural de los años veinte. Sus aguafuertes y litografías reproducen, casi sin excepción, sus singulares obras pictóricas, retazos de la crónica de un costumbrismo arrabalero de raíz goyesca que se filtra en el arte moderno. Editados póstumamente en 1963, con un prólogo de su amigo y biógrafo Ramón Gómez de la Serna, recogen, en palabras de éste, «todo un mundo abrupto, fanático y torvo», un «Madrid hecho al aguafuerte», redimido por Solana, «excavador de fisonomías y fondos», en unas estampas en las que la línea negra protagoniza cada composición, trasladando con toda aspereza las ya de por sí cáusticas imágenes de su pintura.

 

De Cossío se exponen ocho de las xilografías con las que el artista ilustró en 1923, aún en sus inicios creativos, Hampa. Estampas de la mala vida, un libro de poemas «canallas» del periodista y escritor santanderino José del Río Sáinz, «Pick». Fue, según recordaba el propio Pick, la primera aproximación de Cossío al grabado, en el que se había iniciado a instancias de su amigo Bores aquel mismo año en que también realizaría su primer viaje a París. El lenguaje expresionista, compartido con Bores, de gruesos trazos negros y sombras recortadas que compone estas vibrantes y ácidas xilografías, dejaría paso pronto en su pintura a la influencia de otras vanguardias como el cubismo.

Las xilografías de Francisco Bores, aunque editadas póstumamente en 1977, fueron reali- zadas en los años veinte, cuando el artista estaba inmerso en el ambiente del ultraísmo madrileño –una de las primeras apuestas por la renovación en clave vanguardista del arte y la literatura españoles del XX–. Con sus intensos contrastes en blanco y negro y sus asuntos de vida callejera recuerdan a los expresionistas alemanes contemporáneos, pero también a la tradición española y se aproximan al propio Solana. Ilustrador habitual en las principales revistas de la intelectualidad renovadora de la época, Bores experimenta con estos grabados un lenguaje que su traslado a París en 1925 transformará hacia una figuración lírica que caracterizará su madurez pictórica.

Unidos de forma inédita en la Sala Noble del Museo Carmen Thyssen Málaga, Solana, Cossío y Bores se reivindican en sus grabados como excelentes intérpretes de esa España negra que pe- riódicamente aflora entre nuestros artistas. Y al mismo tiempo se pone de manifiesto el papel clave que los tres jugaron en un período brillante para la introducción de la vanguardia en el pa- norama cultural patrio, que se interrumpiría abruptamente, con un fundido a negro, en 1936. (Texto del catálogo de la exposición)

 

In the prints chosen for this exhibition a nocturnal, roguish, sordid, unsettling and irresistibly al- luring underworld in black and white unfolds before spectators’ eyes, plunging them into the dark side of reality. The images invite viewers to explore these deliberately hidden, discomfiting, undesirable or forbidden depths probed by many Spanish artists since Goya in search of a true portrait of the society of their time. The netherworld, the night and marginal living give rise to a gloomy iconography of people who operate outside morality and the law, forgotten souls and out- casts, and beings who lurk in the shadows. A universe that seems to be closed in on itself, doomed by its own exclusion, but with its direct, piercing gaze challenges the beholder who views it from the light side. JOSÉ GUTIÉRREZ SOLANA, PANCHO COSSÍO and FRANCISCO BORES, three key names in twentieth-century Spanish art, are the guides who introduce us, through thirty-four prints from the Museum Collection of the University of Cantabria, to this black Spain and black night, with scenes of ‘lowlife’, dens of iniquity and dingy alleyways, beggars, ‘women of the street’ and outlying districts. And they do so from a non-judgemental approach, as mere narrators of a crudely and straightforwardly portrayed reality with which they confront us mercilessly.

Considered by many to be an ‘oddity’ in early Spanish avant-garde art, Solana was nonetheless an ex- ample for young artists like Cossío and Bores, fellow members of Madrid’s lively cultural scene of the 1920s. His etchings and lithographs reproduce almost without exception his unique paintings, snippets of a chronicle of Goyaesque scenes of common folk that found their way into modern art. Published posthumously in 1963, with a prologue by his friend and biographer Ramón Gómez de la Serna, these prints reflect, in the latter’s words, ‘a coarse, fanatical and grim world’, a ‘Madrid in etchings’ redeemed by Solana, a ‘prober of physiognomies and depths’, where black lines predominate in each composition, reflecting the same crudeness of the vitriolic images depicted in his paintings.

The exhibition features eight of the woodcuts with which Pancho Cossío, then at the start of his ca- reer, illustrated Hampa. Estampas de la mala vida (Riffraff. Scenes of Lowlife) in 1923, a book of ‘roguish’ poems by the Santander-based journalist and writer José del Río Sáinz, ‘Pick’. As Pick recalled, this was Cossío’s first foray into printmaking, to which he had been introduced by his friend Bores that year, when he also made his first trip to Paris. The expressionistic language he shared with Bores – the thick black strokes and bold shadows of these vibrant, biting woodcuts – soon gave way in his painting to the influence of other avant-garde trends such as Cubism.

Francisco Bores’s woodcuts, although published posthumously in 1977, were executed in the 1920s, when the artist was fully involved in Madrid Ultraism, one of the first avant-garde attempts at breath- ing new life into Spanish twentieth-century art and literature. With their striking contrasts in black and white and subject matter taken from street life, they recall contemporary German Expressionist works, but are also reminiscent of Spanish tradition and come close to Solana. A regular illustrator for the main magazines of the intellectuals of the day who were concerned with renewal, in these prints Bores experimented with a language that later evolved towards the lyrical figuration charac- teristic of his mature paintings following his move to Paris in 1925.

Brought together for the first time in the Sala Noble (Grand Hall) of the Museo Carmen Thyssen Málaga, in their prints Solana, Cossío and Bores show themselves to be excellent portrayers of the ‘Black Spain’ that periodically surfaces in Spanish art. The exhibition likewise underlines the key role all three played in a brilliant period that saw the emergence of the avant-garde on the Spanish cultural scene, which was abruptly interrupted, and faded to black, in 1936.

 

FRANCISCO BORES

Frontispicio / Frontispiece, c. 1922-1924 [1977] Xilografía sobre papel, 230 x 294 mm Colección Museográfica de la UC. Sección Arte Gráfico

 

 

JOSÉ GUTIÉRREZ SOLANA

(1886–1945)

Cinco años más joven que Picasso, eligió un sendero pictórico en las antípodas del espíritu cosmopolita de las vanguardias. Aunque el gusto fin de siglo trajo a España una inclinación por lo realista y popular, su expresionismo y querencia por lo macabro le convirtieron en el principal creador de la denominada España negra. Pese a ser jaleado por figuras tan dispares como Gómez de la Serna o Eugeni d’Ors, Solana no encontró un verdadero reconocimiento en su país en vida. Su interés por el grabado de temática costumbrista, y la relación con su pintura, es uno de los aspectos principales de su obra.

Five years Picasso’s junior, Solana chose an artistic path diametrically opposed to the cosmopolitan spirit of the avantgardes. Although fin- de-siècle tastes brought to Spain a fondness for realist and popular themes, his expressionism and macabre tendencies made him the main artist of the socalled ‘Black Spain’. Despite being praised by figures as different as Gómez de la Serna and Eugeni d’Ors, Solana did not achieve true recognition in his country during his lifetime. His interest in creating prints on genre themes and their relationship with his paintings is one of the main aspects of his oeuvre.

 

PANCHO COSSÍO

(1894–1970)

Aunque Pancho Cossío nace en Cuba, su familia se traslada al poco tiempo a Cantabria. For- mado en Madrid con Cecilio Pla, pronto se marcha a París, donde se relaciona con la colonia de artistas españoles de Montmartre (entre ellos Bores). En 1925 participa en el Salon des Indepéndants y se une al círculo formado en torno al crítico Christian Zervos y su revista Cahiers d’Art, en la que Cossío colabora activamente lo hace asimismo con las revistas españolas de vanguardia Alfar y Litoral–. Desde finales de los años veinte expone con regularidad en la Galería BernheimJeune y recibe elogiosas críticas.

Although Pancho Cossío was born in Cuba, his family moved to Cantabria shortly afterwards. After training with Cecilio Pla in Madrid, he soon went to live in Paris, where he kept company with the colony of Spanish artists in Montmartre (among them Bores). In 1925 he took part in the Salon des Indepéndants and joined the circle of critic Christian Zervos and his magazine Cahiers d’Art, to which Cossío actively contributed, as well as to the Spanish avant-garde magazines Alfar and Litoral. In the late 1920s he began showing his work regularly at the Bernheim-Jeune gallery and received complimentary reviews from critics.

 

FRANCISCO BORES

(1898–1972)

Se formó en la academia de pin- tura de Cecilio Pla, donde conoció a Pancho Cossío. Asimismo, frecuentó las tertulias literarias madrileñas afines al ultraísmo. En esta época realiza grabados para un gran número de revistas, como Horizonte o Revista de Occidente. En 1922 participa por vez primera en la Exposición Nacional de Bellas Artes, y tres años más tarde mostrará su obra en la primera Exposición de la Sociedad de Artistas Ibéricos, pero la falta de interés del público madrileño por el arte joven le impulsa a marcharse a París, ciudad en la que se produjo el definitivo despegue de su carrera artística.

Francisco Bores trained at Cecilio Pla’s painting academy, where he met Pancho Cossío. He also frequented the Ultraists’ literary gatherings in Madrid. During this period he produced prints for many magazines, such as Horizonte and Revista de Occidente. In 1922 he took part for the first time in the National Exhibition of Fine Arts and three years later he showed his work at the first Exhibition of the Society of Iberian Artists, but the Madrid public’s lack of interest in young artists prompted him to move to Paris, where his artistic career finally took off.

 

  • Horarios

    Martes a domingo de 10.00 a 20.00 h.

    Lunes cerrado (excepto lunes festivos)

    24 y 31 de diciembre de 10.00 a 14.00 h
    25 de diciembre, 1 y 6 de enero cerrado.

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  • Tarifas

    Entrada única

    General: 10€

    Reducida: 6€

    Grupo: 8€

 

 

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