La edad del vicio de la periodista india Deepti Kapoor es ideal para aquellos lectores que deseen sumergirse en una novela de enganche con ribetes negros y que tiene como marco la Nueva Delhi moderna. Una de esas novelas que son imposibles de leer si lo que pretendemos es que la lectura favorezca un sueño reparador. La edad del vicio produce insomnio, lo cual puede no ser lo más indicado si hay que madrugar.

La novela transcurre desde 1991 hasta 2008. Los tres protagonistas principales proceden de distintas clases sociales y son el joven Ajay, hijo de una familia pobre de un estado del norte de la India, con ese grado de pobreza que sólo es posible en la India por su extremo (padres que limpiaban excrementos de letrinas, una hermana que acaba siendo prostituida…) , y que es vendido como criado. Tiene suerte con la familia que le compra ya que lo educa y trata bien.

Ajay termina siendo una especie de secretario y guardaespaldas de Sunny Wadia, el hijo rico, elegante y libertino de una conocida familia de mafiosos que entre sus trabajos se encuentra el de especular con los terrenos de los barrios pobres previo el exilio forzado de estos. Pero Sunny vive muy bien y prefiere la vida hedonista que lleva con la coartada de ciertos principios morales que encabezar expediciones de castigo o cobro.

Ajay protege a Sunny no sólo físicamente sino cuidando de él a la mañana siguiente de una noche de excesos con buenos desayunos o preparándole el baño. Y entre medias aparece Neda una periodista a la que su periódico le ha encargado una investigación sobre la familia de Sunny y sus oscuros negocios y seguros crímenes.

 

Deepti Kapoor

 

El encanto de los malos siempre se ha cotizado al alza, y Neda al final sucumbe a una forma de vida que todos criticamos pero que la mayoría queremos. Así que poco a poco empieza un romance con Sunny.

Los escenarios cambian geográficamente y también los asuntos que se tocan. Crimen organizado y corrupción política, soledades, adicciones, amor y lealtad. O también la discriminación y marginación que sufre la comunidad musulmana en la India. O la sexualidad en la sociedad hindú.

La autora conoce el terreno en que se mueve y sabe cómo hacerse rico en la Delhi moderna, aunque también como mueren los pobres.  Con estos mimbres, y entre amores y odios, bondades y maldades, una hábil perspectiva narrativa, saltos hacia delante y atrás, y una tensión mantenida en su punto justo, cuece bien los distintos ingredientes para que sigamos clavados frente a la página.

Con los ojos puestos en la página como si fuésemos un dron que examina con detalle cada milímetro de la superficie hasta cumplir con nuestra misión, aparecemos al final embarrados en la cuneta de una autopista tras habernos perdido por malos caminos. Pero lo mas importante es que Kapoor sabe contar una historia que, en este caso, es una buena historia.

 

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