Gustave Van de Woestyne
Hace tiempo cayó en mis
manos una novela cuyo personaje central era la pintora Remedios Varo, una
figura del surrealismo hispánico. La novela me gustó y, tiempo después, me
encontré con el autor, Luis Artique, en el bosque de las redes sociales. “Club la Sorbona” es el siguiente libro de este escritor. Se trata de una
novela que entronca con una rama de la tradición literaria española no muy
usual en estos tiempos. Para entendernos: una novela donde el lenguaje es
importante, y unos personajes excéntricos alimentan historias paródicas y
caricaturescas, como si asistiéramos a una excursión en barca a través de un río
de numerosos meandros y afluentes. Una novela divertida, de personajes estrambóticos
y en la que si se acepta el juego de una cierta realidad irreal, nos
encontramos en Violincia, una representación más de esa provincia que pervive a
la vuelta de la esquina en toda la geografia del primer  mundo. Pero también una parodia de la
novela negra y donde no faltan crímenes y un investigador. Este último es Mr.
Batel, que trabaja para la casa Christie´s, y que busca de la flauta-pipa de
Mozart. Pero quien nos lo cuenta es el profesor Lauro Arrabal y del que se vale
Luis Artigue para hilvanar con las puntadas necesarias “Club la Sorbona”.
Y por eso traemos a Luis Artigue a nuestras páginas para que se explique y nos
explique su visión de la literatura en general y de  su última novela en particular.
¿Con que género de novela te
sientes más identificado como autor? ¿Novela realista, experimental, misterio,
ciencia ficción…?
No creo en los géneros: debo
de ser un degenerado.
¿Puedes decirme cinco
novelas que hayan sido importantes en tu formación como escritor?
La Biblia, «Rayuela», «Tirano
Banderas», «Hijos de la medianoche» y «El Bosque de la noche».
¿Qué crees que debe tener
una buena novela? ¿Calidad literaria o entretenimiento?
Depende de quien la escriba
y a quien vaya dirigida. Personalmente yo no  me entretengo sin calidad literaria y por eso procuro poner
en mis novelas lo que prefiero como lector: estilo e historia por igual. Hay
lectores que van a las librerías a comprar estilo, y lectores que acuden a
comprar historias: yo compro de todo, pero prefiero dos en uno en cada novela.
¿Qué es más importante para
ti en una novela, la trama o los personajes?
En toda casa las paredes son
tan importantes como el tejado… En ese edificio que es una novela para mí los
personajes son vitales, la trama también, y el lenguaje…. Me gustan las novelas
de lenguaje magnético.
 

Mercedes Gómez Pablos. Tejados, 2011

¿Escritor vocacional o
vacacional? O si lo prefieres de otra forma, ¿escribes a diario o cuando tienes
tiempo libre?
Escribo y leo todos los días.
Es mi disciplina. Y mi misa. Y mi alimento. Y mi huida. Y mi droga más preciada…
Dime un libro que hayas leído
últimamente y te haya gustado.
«Quédate con nosotros, Señor,
porque atardece» de Álvaro Pombo. Es una novela espiritual, psicológica, metafísica
escrita con rigor conceptual y muy bien empalabrada.
“Club la Sorbona”,
narrativamente, en poco se parece a tu anterior novela, “La mujer de nadie” en
la que recreabas la vida de la pintora surrealista Remedios Varo. ¿Crees que “Club la Sorbona” es una  novela
más compleja narrativamente que la anterior?
Acaso no: «Club la Sorbona» es
una novela de estructura más lineal y temáticamente más divertida que La mujer
de nadie pero son más ambiciosa. Mis cuatro novelas publicadas hasta ahora se
subdividen en novelas sobre la locura como alteración de conciencia y
disidencia de la normalidad –donde se inserta Las perlas del loco Ventura y «Club la Sorbona»- y novelas sobre la feminidad de vanguardia –ahí se incluye mi
primera novela El viajero se ha ido, como es lógico y también «La mujer de
nadie»-.  En este sentido «La mujer
de nadie» era una novela sobre Remedios Varo, una pintora surrealista y una personalidad
compleja, magnética y fascinante, y una de esas mujeres que, lo sé bien, no me
puedo permitir pero de las cuales escribo para conocerlas y conocerme… «Club la
Sorbona» no es una novela de 
investigación documental sino de invención, de juego, y de autoafirmación,
aunque supera a La mujer de nadie en el lenguaje, que es mucho más matizado,
metafórico y humorístico, a mi juicio.
“Club la Sorbona”, ¿es
una parodia de un espacio geográfico determinado con el formato de una novela
negra?
A mi juicio es una parodia
de la llamada novela negra y, como instrumento paródico, a juego con la alegría
del tono y del lenguaje hago suceder la trama en un espacio donde no suelen
suceder las novelas negras: un pueblecito de la España profunda surrealista y
castizo… Me lo dijo Montero Glez: “esta novela, como los jamones, es género
negro ibérico.
LUIS ARTIGUE
¿Se puede aplicar a
Violincia, el espacio geográfico de tu novela, este verso del poeta Ungaretti
dedicado a Lucca: “Entre estas murallas sólo se  está de paso/aquí la meta es irse”?
Se puede pero yo jamás lo
haría: para mí Violincia es lo primigenio, el lugar en el que todo empieza, la
casa materna, el punto al que se regresa siempre o del cual uno se aleja sólo
para estar más cerca… Precisamente escribiendo una novela sobre el pueblo en el
que nací yo quería trasmitir eso, que todos somos una novela, y que cómo
contamos la novela que somos nos determina: por eso hay que saber contarla, por
trágica que sea, con alegría –se trata de convertir mediante el relato la
tragedia en comedia o, al menos, en algo que podamos soportar- para poder
sobrevivir con dignidad… Yo crecí en un ambiente acaso sórdido y desde luego en
muchos momentos lacerante pero acabo de escribir esta novela, de escribir lo
que soy, y he aprendido a convertir el drama en relato burlesco… En Violincia
hay mucha gente que sabe contar la vida a su manera para hacerla soportable, y
he aprendido que en ese don radica el impulso inicial de la narrativa y de la
salud psíquica. Sí, quería trasmitir eso mediante una novela sobre los
sentimientos complejos que albergan y despiertan las mujeres: por eso «Club la
Sorbona» está protagonizada por las trotamundos de alterne que son denunciadas
por el colegio de psicólogos por intrusismo profesional, y por una ingeniosa
maestra de escuela republicana de las de Sierra Pambley que sobrevivió a la
guerra civil diciendo que era traductora y escribiendo novelas que pasaron por
traducciones de novelas vertidas desde idiomas que ella en realidad no conocía.
Ya te digo: todos somos en buena medida el ingenio de las mujeres puesto al
servicio del mero sobrevivir.
M. Tatel,  el investigador que intenta encontrar
la flauta pipa de Mozart por encargo de una casa de subastas, ¿es más un Ulises
moderno  o un Sherlock Holmes
aficionado?
Mr. Tatel es un detective
inglés refinado, melindroso y victoriano, investigador cultural a sueldo de la
casa de subastas Christie´s con gran habilidad deductiva y considerable
destreza para interrogar, sonsacar, descubrir y concluir. Ha venido a Violincia
porque se sospecha que está escondida en tal localidad la flauta mágica de
Mozart. En dicho pueblo reside en el Hostal El Tocino Vanguardista. No es capaz
de perder la compostura ni aunque le den garrotazos con un palo. En este pequeño
pueblo se siente perdido. En Londres no…. Dicho esto hay quien dice que Mr.
Tatel es un Poirot fuera de sitio, o un Sherlock… ¡Pero no se me había ocurrido
que fuera un Ulises moderno! ¡Me gusta!
De todos los personajes que
desfilan por esta novela, la maestra, doña Enriqueta, ¿crees que es la que
encara mejor la vida en Violincia?
En efecto creo que el
personaje de la maestra doña Enriqueta, esa vocacional maestra de escuela
heredera de las ideas pedagógicas de la Institución Libre de Enseñanza y la
Fundación Sierra Pambley que ha educado y enseñado a pensar, estudiar y crecer
a varias generaciones en el pueblo en el que se enmarca la trama, el llamado
Violincia, es el principal arma de «Club la Sorbona». De hecho antes de contestar
a las preguntas de esta entrevista he atendido a una periodista del periódico «El País» y me ha dicho que para ella nunca la ternura llegó tan lejos como al
descubrir que la carismática maestra había enfermado de Alzheimer, cuando el
pueblo se volcó con ella, y sus secretos al parecer indescifrables se
convirtieron en fascinantes, y se supo que había sobrevivido a la guerra civil
fingiendo ser traductora y escribiendo novelas que pasaron por traducciones de
novelas clásicas vertidas al castellano desde idiomas que ella en realidad no
conocía… Sí, todos somos en esencia el ingenio de las mujeres puesto al
servicio del sobrevivir, y eso nos enseña la historias de esta inolvidable
maestra de escuela, y eso nos enseña la vida de las trotamundos de alterne.
 ¿Quieres añadir algo?
Sí, quiero terminar recomendando
a la gente que compren y lean libros porque sin la literatura la vida
probablemente seguiría existiendo pero no sabríamos qué significa.
Luis Artigue (León, 1974)
es licenciado en filología hispánica –amplió estudios en la Universidad de
Toronto-. Debutó en la ficción con El viajero se ha ido, como es lógico
(2002), un thriller ambientado en el París de los locos años 20. Ha publicado
los poemarios Tres, dos, uno, jazz (2006), Los lugares intactos (2008) y La
noche del eclipse tú (2010). Su novela Las perlas del loco ventura (2007)
abordó en clave de humor el delirio mesiánico y La mujer de nadie (2008) es
una historia sobre el donjuanismo femenino. Ahora regresa con Club La Sorbona.