Malcolm Larder

Gerhard Steidl

Gerhard
Steidl
es un editor alemán que publica
libros de arte. Su catálogo es amplio y abarca todos los géneros, aunque debido
a su pasión por la fotografía, esta tiene un papel importante en sus obras,
cuando no son libros sobre fotógrafos. (…)


En lo que si coincide bastante gente del
mundo editorial es que Steidl es el mejor editor del mundo. Ya sé que esto es
bastante subjetivo pero si no es el mejor, desde luego es uno de los mejores.

Hijo de un tipógrafo que le alentó y asesoró en sus
comienzos, Steidl (1950) empezó en su ciudad natal de Göttingen a editar carteles de
exposiciones de arte. Oficialmente, su editorial comenzó en 1972 con una
colección de ensayo político. Poco a poco, cedió el paso a otros intereses,
como la ficción, el arte, la moda y la fotografía.   

Cuando trabaja en su editorial, Steidl va siempre con una bata
blanca. Supervisa todo el proceso de edición y es un maniático de la limpieza
por lo que es capaz de quitar manchas invisibles al ojo humano en su mesa de
trabajo o en un papel. Protagonista del documental How to make a Book with a Gerhard
Steidl
rodado en el 2010 por Gereon Watzel y Jörg Adolph, la pelicula es un interesante y ameno estudio sobre
las diversas facetas del editor, en este caso, de éxito.
Así vemos a Steidl viajar a Dubai
y Nueva York para encontrarse con el
fotógrafo Joel Sternfeld, con motivo
de un libro de fotografías titulado IDubai. Mientras viaja en un avión privado, ve una película, bebe, come
y revisa diversas pruebas de libros.
Por lo que vemos en el documental, en sus encuentros de trabajos
Steidl va directo al grano. A un autor le explica las ventajas e inconvenientes
de editar en Offset, a otro le insiste en la
importancia del olor del papel
para que el libro deje una huella sensorial.
Steidl incluso presume de haber patentado un barniz de aceite que conserva este
olor.
En cuanto a las objeciones y sugerencias de los interlocutores las
anota sobre un pedazo de papel y según las muecas y silencios que hace se
comprende si serán aceptadas o no. Pero ninguna de estas conversaciones se
extiende mas allá de dos o tres minutos. Está claro que estamos viendo un
documental y en la vida real los encuentros serán más largos, pero tampoco
pensamos que duren mucho más. Incluso hay autores que van hasta Göttingen para convencerle de algo y terminan
siendo rehenes de los pacientes ayudantes de Steidl, como es el caso de Sternfeld y el libro que se trae entre
manos sobre Dubai.

Claro está que cualquiera que ignore el oficio del editor puede llegar
a pensar que en algunos casos es una vida como la de Steidl, y que incluye avión privado, viajes por el mundo, ambientes
exclusivos… Pero también pueden ver la otra cara del editor, cansado y deprimido,
que finge que recibe llamadas de autores importantes. El documental termina con
una reunión con Sternfeld. El editor, pluma en mano, revisa centímetro por
centímetro el aspecto final del libro y escucha las sugerencias del autor. Con
ello cumple el único gesto que desde la invención de la imprenta hace todo
editor, sea el mejor o peor del mundo, y que no es tanto el de encontrar el
autor que lo hará rico, o buscar nuevas estrategias de difusión, si no algo más
simple y definitivo: corregir. Una
acción que une al mejor editor del mundo con el peor. La diferencia consiste en
que uno lo hace con un cuidado infinito y el otro a toda pastilla o dejando
esa  tarea en manos de otras personas.