Foto de Guy Bourdin

  “Mi
escritura ha llegado a un punto en el que pareciera que la ficción ya no tiene
cabida”. Esta frase tan rotunda inaugura el mes de enero de 2014 en el blog de
la colombiana Camila Bordamalo García (Bogotá, 1983), Cuentos
al borde de la locura
. Esta autora, cuyo primer libro, Perros en el
cielo
, ya os presentamos hace unos años, confiesa que su escritura mutó, se
transformó, como aquel inolvidable personaje de Kafka, y
tomó otro giro.


  Esta
viajera, a la que le fascina explorar diferentes mundos y captar momentos no
solo en su mente sino también en su cámara fotográfica, nos habla ahora de su
segundo libro de cuentos, La culebra roja, una minuciosa selección
de relatos a la que aplicó su natural exigencia: no se casa con sus textos.

  ¿En
qué se diferencia este nuevo libro de Perros en el cielo?
Se
diferencia en que es más maduro. Mi estilo ha ido mutando, no sé si para bien o
para mal, pero escribo diferente ahora. Otra diferencia es que los relatos de
este nuevo libro son menos breves que los de Perros en el cielo.
Camila Bordamalo

  ¿Cuánto
tiempo te llevó su elaboración?

Algunos
cuentos fueron escritos en 2010, así es que podríamos hablar de unos tres años.

  ¿En este
nuevo libro estarás a cargo de la tapa y maquetación?

Esta vez las
ilustraciones no serán solo mías. Colaborarán otros artistas como Juan
Hoyos Silva
Martín RozoAníbal MaldonadoDaniel
Molina
 y Adriana Rojas.
  ¿Cómo fue la
selección de los textos de este libro?
Autoeditarse
no es fácil. Yo pensaba que tenía un libro de cuentos de cien páginas pero al
seleccionar los relatos que me parece que valen la pena han quedado menos de la
mitad. Uno escribe mucho pero no todo merece ser publicado. Este libro será más
corto que Perros en el cielo.
 ¿Cómo nació
tu segundo libro? ¿Te inspiraste en tus viajes?
En realidad
no, tengo historias divertidas de los viajes, pero aún no son inspiración para
mis cuentos. Lo que me ha alentado a escribir son ideas de historias ficticias
que surgen en mi cotidianidad.
Foto de Guy Bourdin

  ¿Cuál sería
la palabra justa para definir este archivo de relatos o cómo definirías tu literatura?

La palabra
justa es desconcierto. Cuando leo lo que escribo pretendiendo ser una
lectora desprevenida percibo una dosis enorme de desconcierto y tengo la
sensación de estar en un universo en el que todo podría ser real, pero hay un
halo de irrealidad flotando en el ambiente que hace que uno no lo crea del
todo.

  ¿Qué
similitudes existen entre este libro y el primero?
La impronta
personal es la misma, el estilo sigue siendo similar.
  Aquí
tenéis un adelanto:
EL GIRO
La muerte de Paula fue
culpa nuestra. No tiene ningún sentido que nos digan que no es así, que son
cosas que pasan… Somos culpables y lo sabemos muy bien. En el fondo nunca
quisimos a Paula, por eso la cargábamos con responsabilidades, a Ana en cambio
la queríamos. No había ninguna razón para no querer a Paula, que no la
quisiéramos era caprichoso. Mirándolo bien había muchas más razones para querer
a Paula que a Ana, era juiciosa, cumplía cabalmente con todo lo que le
asignábamos y siempre estaba ahí para hacernos cualquier favor. Además a Paula
no la dejamos hacer lo que quiso, a Ana sí, a pesar de que lo que Ana quería
era tan inconveniente como lo que quería Paula.
No tenía ningún sentido
enviar ese giro a nombre de Paula, el dinero que enviábamos era para Ana. Era
nuestro deseo inconsciente de molestar a Paula, sabíamos que odiaba hacer
vueltas y queríamos hacerla ir a reclamar el giro. Quizás en el fondo de
nosotros, en nuestro inconsciente, sabíamos lo que iba a pasar, sabíamos el
riesgo que eso implicaba y preferíamos como siempre exponer a Paula y no a Ana.
Puede ser también que no fuera amor lo que nos hacía librar siempre a Ana de
cualquier responsabilidad sino la sospecha de que era incapaz de hacer
cualquier cosa. No importa. Lo cierto es que tuvimos la culpa de que Paula
muriera, la mataron por quitarle un giro que ni siquiera era para ella.
Foto de Guy Bourdin
Alguno de sus blogs:
Cuentos al borde de la locura 
Mitología Personal