Por el bien del comandante de la escritora norteamericana Constance Fenimore Woolson,
decimonónica sobrina nieta de James Fenimore Cooper, el célebre autor de El
último mohicano
, (…)


amiga íntima del dios Henry James, y, en consecuencia y
por ello, una escritora muy europea, tanto que murió defenestrada en un palacio
veneciano en el mismísimo Gran Canal. (Por más que fuera una escritora sin
grandes éxitos, esta muerte fatal, bizantina o gótica, nos la sitúa en ese
trance tan extraordinario como es el de morir cayendo al canal veneciano.)

La historia que de esta autora
nos traen los de Ardicia es un especial enredo sentimental  en un
pueblo de Carolina del Norte, en torno a la familia de un militar cuyo pasado
se le viene encima con el regreso de algún personaje, y nuevas presencias. Se
lee como una novela pausada, pero su tensión es real y resulta verdaderamente interesante.
Siglo XIX.

En la niebla, no es que sea divertido, es que lo es más. Hilarante enredo entre
aristócratas, princesas rusas y detectives. Asesinatos simulados en clubs
londinenses, en The Grill, lo más de lo más, investigaciones
espurias y locas, con desenlaces un tanto perturbados. Pero no se cuenta. Es,
además, muy breve, lo que en muchas ocasiones es una virtud celestial, como en
otras ocasiones, nos deja solamente touchées en la esgrima. En esta
novelita, En la niebla, la breve trama es muy divertida que se lee hasta
con los párpados entreabiertos. Unos muy buenos chispazos encienden su lectura
y acabas con buen sabor de ojo lector.
El periodista de raza que fue Richard  Harding Davis hace de la
historieta que nos cuenta un complejo juego resuelto excepcionalmente. Richard
Harding fue uno de los grandes amigos de Theodore Roosevelt y se impuso como
hombre a la moda, guapo a morir tuvo un buen éxito social y periodístico,
escribiendo algunas obras importantes como Soldados de fortuna, o
amplios reportajes sobre las guerras Boers y de la Primera Guerra Mundial.

Otro buen libro que he perdido a
mitad de su lectura y, sinceramente, no sé en qué torre de libros de las que me
rodean puede camuflarse. Es una historia de amor rumana escrita por el moldavo Mihai
Eminescu
(1850-1889), al que casi nadie conocíamos, pero que es otro buen
representante de la cultura mitteleuropea pues vivió y escribió en Viena
y en Berlín, para regresar a Yasi, capital moldava como director de la
biblioteca municipal, muriendo muy joven por exceso del mercurio supuestamente
terapéutico de la sífilis. Complementa el libro otra novelita, El pobre
Dionis
, pero si de Cezara nada puedo contar, de esta segunda menos.
No encuentro el libro pero sé que, como todo lo que publica esta editorial será
una buena historia.