Como todo aficionado a los libros de viejo sabe, su valor económico no sólo guarda relación con su rareza, encuadernación, época, estado, dedicatoria… sino también con el valor literario, algo que en parte queda determinado un tiempo después de la muerte del autor, ya que consiente ver a su obra con una cierta perspectiva y, lo que también es importante, lejos de modas e influencias. A veces este “rito” se abrevia gracias a los profesores y especialistas en literatura que elaboran listas de las obras más imprescindibles de la literatura universal y les incluyen en ellas.
Aunque los precios que se pagan en España nunca alcanzan las cifras de otros países (sin tampoco ser baratos), puestos a ilustrar este ejemplo lo mejor es acudir a unos de los mercados más boyantes en libros viejos, el de la ciudad de Nueva York.
En diversas pujas celebradas este mes de junio, una primera edición de la novela más conocida de William Faulkner ,”El ruido y la furia” (1929), se adjudicó en 43.750 dólares, lo que sin duda hubiera sorprendido bastante al que fue premio Nobel de Literatura en 1949.
En la subasta se vendieron también un centenar de objetos suyos, entre libros, fotos y documentos, y en total se recaudaron 833.246 dólares.
El precio más alto lo consiguió una primera edición de su novela “¡Absalón, Absalón!” (1936) firmada por él, y que fue adjudicada en 86.500 dólares. Según Christie’s, la casa organizadora de la subasta, sólo dos ejemplares de estas novela han salido a subasta en los últimos treinta años.
Por el contrario, el centenar de cartas, manuscritos y fotografías de John Steinbeck (1902-1968), Nobel de Literatura en 1962, que tenía un valor estimado entre 200.000 y 250.000 dólares, sólo consiguió 73.950 dólares.
Incluso se vendió por debajo del precio calculado una nueva versión de “El Quijote”, titulada “Don Keehan, Marshal of Manchon” y que estuvo a punto de llevar al cine y dirigir Elia Kazan.
Según la casa de subastas, se trataba de un manuscrito “único y fascinante”, que el escritor empezó a elaborar en 1957 y que dejó inacabado, y que se adjudicó en 4.200 dólares, frente a los 8.000 que se creía que podían conseguirse por él.
Tampoco se vendió el guión de la adaptación cinematográfica de la obra “Los vikingos de Helgeland” (1875) de Henrik Ibsen (1828-1906), para la que pensaba contar con la actriz sueca Ingrid Bergman, y cuyo precio de salida era de 7.000 dólares.
Sin embargo, una de las piezas por las que más se pagó -98.500 dólares-, no fue ningún libro ni manuscrito sino un retrato de F. Scott Fitzgerald dedicado y firmado por el autor de “El gran Gatsby”.
Años atrás, la Universidad de Harvard publicó un estudió sobre las novelas en inglés más importantes del siglo XX.
“El Gran Gatsby” ocupaba el segundo lugar del escalafón después del “Ulises” de James Joyce, y Faulkner se encontraba en la sexta posición con “El ruido y la furia”, mientras que la novela más conocida de Steinbeck, “Las uvas de la ira”, estaba en el décimo puesto.
En cualquier caso, es una buena ocasión para leer estas tres grandes novelas aprovechando los calores del verano. En cierto modo, guardan cierta relación espacial-temporal entre ellas y con nuestro presente en crisis.Además tienen la ventaja de que se pueden encontrar fácilmente y a muy buen precio si no se busca una primera edición.