Garry Winogrand, Nueva York, El Morocco

Libros del Asteroide publica “Al caer la luz” Brightness Falls, la primera novela de la trilogía sobre el matrimonio formado por Russell y Corrine Calloway, escrita por el escritor norteamericano Jay McInerney (Hartfort, 1955) cronista del Manhattan rico. McInerney saltó a la fama en los años ochenta como uno de los escritores jóvenes (pongamos que hablo también de Bret Easton Ellis) que fueron los primeros en contar en sus novelas otros mundos que todavía no habían aparecido en letra impresa.

Como protagonista del mundo de la noche de aquella época escribió la novela “Luces de neón” (1984) que fue un éxito de crítica y público. Luego la fama le pasó factura, junto a la buena y mala vida, pero nunca abandonó del todo su territorio. Escribió de vinos y otras novelas más adultas que, según sus palabras, buscaban reflejar la ciudad y sus contradicciones. Literariamente, y también según él mismo, quería jugar un poco el jugar a ser el Balzac de los nuevos tiempos.

Ahora se publica (aparecida en 1992) la primera novela de la trilogía cuyos protagonistas son un editor y una agente de bolsa en la Nueva York de finales de los años ochenta. El escritor siempre dijo que de no haber sido novelista le hubiese gustado ser editor. No lo hubiera hecho mal, porque conoce el medio y su fauna como se demuestra en esta novela. La mujer de Russell, Corrine, pese a su brillante carrera en la bolsa es una mujer indecisa y ambos, se verán afectado por el crash financiero ocurrido el 19 de octubre de 1987 en Wall Street, no sólo en lo económico sino también en sus vidas personales que hace tiempo que van a la deriva.

 

Jay McInerney (Hartfort, 1955)

Narrativamente, lo que cuenta no es tanto la pareja protagonista y su historia, sino el ambiente. McInerney nos enseña, como en una serie de televisión a través de distintos episodios, la vida de un cierto mundo que habitó y habita la gran manzana, con el añadido de un momento histórico especial, Ya saben ustedes la prehistoria de la crisis económica, el mundo del dinero, la liberación sexual, las drogas… y muchas cosas vigentes hoy día pero sin móviles ni correo electrónico.

En cambio, tenemos el añadido neoyorquino de las cenas de beneficiencia, las fiestas exclusivas, la sordidez de ciertas zonas habitadas por drogadictos, y también el ambiente literario con algunos escritores que aparecen en clave como Harold Brodkey, alias Víctor Kropp, muerto de sida a comienzo de los años noventa, y autor de una novela que debía ser la continuación de la mejor de Henry James, pero que no fue para tanto.

Y es que las mil luces de Nueva York no son siempre las mismas y también, como en todos los lugares de este planeta llega un momento que se apagan. De momento, McInerney no se ha apagado y el año pasado ha publicado la tercera parte de esta buena trilogía.

 

 

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