La biógrafa y periodista inglesa nos muestra una mirada más poliédrica de este personaje. No solamente enseña el lado más seductor y oscuro del personaje, y también esperado, sino que enfatiza en su gran habilidad negociadora que potencia su lado masculino. La lectura de esta biografía es amena y enriquecedora. En cada capítulo emprendemos un viaje mental enriquecedor que nos conduce a conocer las diferencias claras de culturas entre Roma y Egipto, así como las distintas máscaras del personaje según a situación que vive en cada momento. Todo ello nos permite comprender la personalidad compleja de Cleopatra. Amelia Pérez de Villar ha traducido la obra, y tenemos el placer de entrevistarla para acercarnos más a su autora y obra.

 

¿Qué distintos tipos de mujer enfoca la autora en Cleopatra?

Lucy Hughes-Hallet, la autora, divide su estudio en siete facetas de la personalidad de Cleopatra: suicida, la amante, la mujer, la reina, la extranjera, la asesina y la niña. No son necesariamente tipos de mujer pero sí rasgos que, unidos a su condición femenina, aderezan o intesifican la imagen que se ha ido tejiendo de ella a lo largo de dos mil años de historia.

 

¿Cuál de ellos refleja más a la mujer actual que vivimos? ¿Por qué?

En el apartado titulado “La mujer” LHH nos muestra la Cleopatra que podemos considerar más de carne y hueso, aunque insisto que se trata de una personalidad tan compleja que su naturaleza de mujer no puede fácilmente separarse de sus rasgos como los que nutren los demás capítulos. Vamos a quedarnos con ese por una razón, es donde la autora hace el intento más energético de mostrar una mujer, lo más separada de su condición de reina (como encarnación del poder), muy semejante a la realidad que conocemos hoy, es independiente, desde el punto de vista económico, y patrimonio y dueña de sus actos y sus decisiones. Eso fue en realidad lo que dio pie a Octavio para iniciar su campaña de contrainformación, que acabó destruyéndola.

 

Lucy Hughes-Hallett

 

¿La seducción es la única arma que utiliza para conseguir el poder?

No. Era una negociadora extraordinaria. Muchos retratos y descripciones antiguas la describen como una gobernante preocupada por el bienestar de su pueblo, entendido esto a grandes rasgos: no podemos trasladar la situación del antiguo Egipto a la del mundo como lo conocemos ahora, pero al contrario de los romanos, un pueblo guerrero e invasor ( no solamente, claro también tenían una buena dosis de inteligencia para abordar sus campañas y consolidar sus victorias, no todo era guerrear). Cleopatra era una figura mucho más diplomática, que dominaba las negociaciones y la transacción. La seducción en Cleopatra no se limita solo al terreno sexual o de conquista amorosa consciente de su encanto, pero también de su poder, utilizaba todas las armas que estaban a su alcance para salirse con la suya. Algo también muy actual, cuando los gobernantes cuidan su aspecto, sus perfiles en redes sociales y su encanto en general ahí tenemos a Obama, o a Macron. Son hombres y políticos seductores, y ninguno me parece superficial.

 

¿Crees que es exagerado cómo se describe el poder de seducción que ejerce en los hombres? No. Hablamos de un choque de dos culturas muy distintas: la romana, basada en los valores de la virilidad y en la que la mujer era un cero a la izquierda, poco más que un ser necesario para que el mundo siguiera cundiendo, y la egipcia, más dada al goce de la vida. Mientras Cleopatra fue para su pueblo un elemento que ejerció la fascinación de los que están por debajo de ella, para los romanos, para el mundo occidental, era poco menos que extraterrestre. Una mujer libre y que elegía a sus hombres, visto desde el prisma romano de la época… No es que estuvieran fascinados por ella: estaban aterrados, como si se tratara de un ser sobrenatural. Acusarla de manipuladora por la vía más fácil, la del sexo, era la reacción obvia.

¿Qué escena de Cleopatra en el  libro crees que la autora resalta más su lado masculino? ¿Y el femenino?

Quizá una donde ambos se unen, porque es la consagración de su triunfo, de su poder como gobernante y de su capacidad de seducción, además del despliegue de recursos del que se ha valido toda la imaginería posterior para darnos cuenta de su lado más frívolo: la llegada a Tarso para entrevistarse con Marco Antonio, al que hizo esperar, obnubiló, sedujo, dio de comer y tal vez emborrachó… pasaron juntos cuatro días y allí se hicieron amantes. Me gusta también una pequeña historia que se cuenta un poco por encima: una negociación con el rey Herodes para ceder unos terrenos de cultivo con grandes ventajas para las arcas egipcias.

 

Amelia Pérez de Villar

De la lectura general del libro, ¿Cómo crees que definiría el lector en una palabra a Cleopatra según el enfoque de la autora?

Si he de elegir una palabra, es mito. Abarca todo lo que la autora cuenta. Es un personaje inabarcable.

 

Parece en toda la lectura que Cleopatra es implacable, ¿Donde  la autora muestra también la vulnerabilidad de nuestro personaje?

A mí me llegó al alma cuando cuenta la negociación con Augusto para que no asesinara a Cesarión, el hijo que Cleopatra tuvo con Julio César. Es, quizá, la claudicación (al menos moral) como figura política ante el poderoso que le ha ganado la partida, aunque no se diga tan claramente, y también donde la gobernante deja paso a la madre. Tal como se cuenta el lector tiene la impresión de estar ante una madre dispuesta a hacer cualquier cosa para salvar a su hijo. Algo tan animal, tan básico, tan exento de planificación y tan instintivo… me pareció hermosísimo.

 

Se han escrito muchos libros de Cleopatra, ¿Cuál es el valor añadido en la lectura del libro que lo hace diferente a los demás?

Es una obra poliédrica: estudia la figura de Cleopatra desde muchos puntos de vista distintos, pero sobre todo nos da un panorama amplio y rico de todas las representaciones que la historia nos ha dejado de ella: los antiguos autores latinos, la pintura, el teatro y la literatura y, ya en el siglo XX. el cine, la ópera y el ballet.

 

Por último, que parte te resultó más difícil a la hora de traducir esta obra.

Traducir a Lucy Hughes-Hallet es un goce inmenso porque es clara, tiene las ideas perfectamente organizadas y estructura todo de maravilla. Es tónica general en los ensayistas anglosajones. Es el segundo libro que traduzco de ella y lo único que aprecio es que con los años sus rasgos positivos se han potenciado. La mayor dificultad estuvo en traducir las citas (hay muchísimas) que incluye en el libro y que no son originales del inglés, pues aparecen traducidas de otros idiomas (del latín clásico, el francés o el alemán) y ahí  ya tenemos que hacer traducción de una traducción. Pero es peccata minuta.

 

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