Helena Blonquist. Girl with red coat, 2005
El otro día escuché en un programa de radio que “el príncipe de la novela de terror”, Joe Hill -seudónimo que emplea el hijo del escritor Stephen King-, acababa de publicar en castellano su segunda novela, “Cuernos”. Según explicaba el locutor, se trataba de un “thriller” a medio camino entro lo demoníaco y lo romántico. Bueno, ya sabemos que la industria editorial se mueve por modas y, últimamente, los vampiros y los demonios abundan en las librerías en busca de jóvenes ávidos de lecturas “inquietantes”. El locutor también apuntaba que el escritor se hundía “en lo más oscuro del pensamiento humano”.
Minutos después era el autor quien explicaba que le “interesaba saber qué pasa cuando los secretos salen a la luz. Qué ocurre si llegas a conocer lo peor de las personas que amas”. Y añadía que “en la literatura de terror, antes de que sientas miedo y te preocupes por los personajes, tienes que creer emocionalmente en ellos. Es importante que los lectores sientan que los personajes no son de cartón porque entonces no hay miedo”.
Remedios Varo. Los almas de los Montes. 1937
Como aficionado al género de terror decidí leer la obra de Joe Hill. La novela cuenta la historia de un joven sospechoso de haber asesinado y violado a su novia, y a quien después de una borrachera le salen dos pequeños cuernos en la frente (el simbolismo demoniaco es evidente), y que tienen la capacidad de conocer los secretos más profundos de las personas que lo rodean con el simple método de que éstos se sienten impelidos a contárselos.
En el libro del hijo de Stephen King, que es una historia de terror en torno al demonio, hay también por un lado un “thriller” sobre la metamorfosis del protagonista y, por otro, un reflejo de una novela de formación en la que se narra la pérdida de la inocencia y el encuentro del primer amor.
Helena Blomqvist. The last night for the last golden frog,  2008
Entonces me acordé de Howard Phillips Lovecraft (1890-1937), otro norteamericano que hizo de la literatura de terror su bandera y que siempre me ha gustado mucho. Pensé que, posiblemente, la primera diferencia entre uno y otro era que a Lovecraft le interesaba más el pasado y lo desconocido, y a Hill el presente y lo reconocible. Para Lovecraft el miedo es la emoción más fuerte y antigua del género humano, y cuanto más desconocido, más terrorífico resulta, como escribió en su ensayo de 1927 “El terror sobrenatural en la literatura”.
Pero siempre me asaltó la duda de que si el miedo de Lovecraft es más a lo que ya hemos olvidado y, por lo tanto, reconocible. Así, en “La llamada de Chtulhu” (1926) del ciclo de “Los mitos de Cthulhu”, una obra clave de Lovecraft, un accidente hace reaparecer la tumba submarina de una antigua criatura, Cthulhu, que ha llegado a la tierra desde estrellas lejanas trayendo consigo sus propios dioses. En el fondo, bajo lo desconocido late un miedo bastante antiguo: El regreso de los bárbaros. Justo lo contrario de Joe Hill que nos ofrece un terror demasiado cercano que debe apoyarse en el thriller para mantener el interés. ¿O es que los tiempos han cambiado y ahora el el demonio nos resulta demasiado familiar?

El horror sobrenatural en la literatura
y otros escritos teóricos y autobiográficos
H. P. Lovecraft

Valdemar
Edición de Juan Antonio Molina Foix
año: 2010
ISBN: 97884-7702-667-9
págs: 456
precio: 24,00EUR



Joe Hill
“Cuernos”
Suma de Letras
Paginas: 464
Precio: 20,00 EUR