ELVIO C.

Paul Léautaud (1872-1956) ha vivido postergado durante muchos años, al menos fuera de Francia. A mi me parece que su Journal littéraire, publicado en veinte volúmenes, es una obra maestra que nos retrata de una forma excepcional la primera mitad del siglo XX. 

Los diarios son siempre interesantes. Paul Léautaud escribió poco, una novela Le Petit ami, crónicas dramáticas, algunos ensayos, memorias y las páginas más bonitas de Stendhal, autor del que era un entusiasta. Léautaud no fue un gran trabajador, aunque tuvo que ganarse la vida con la pluma. Digamos que fue indolente, perezoso, pero dotado de talento literario como refleja el Journal.

Léautaud era hijo de un actor y una prostituta. Nunca lo escondió. En el Petit ami, cuenta episodios escabrosos de su juventud. Su madre un día le abrió la puerta de casa y estaba desnuda con un cliente. Esta juventud suya corrompida y promiscua es un leitmotiv en la vida literaria de Léautaud, y la reencontramos por entero en el Diario, por lo menos en su primera parte, que promete una mezcla entre Verlaine y Oscar Wilde en pequeño; pero después se convierte en una crónica de su vida literaria y nos decepciona un poco. Pero la primera parte, con ese existencialismo antes de tiempo, es también un excelente documental de un París que ya no existe.
Estamos seguros que lo que nos gusta de este diario no estaba en las intenciones de Leautaud: él se describe a si mismo con sus miserias de intelectual pobre, su vagancia, su egoísmo. Y así nos describe una parte de París, de esta ciudad que puede ser la mas espléndida y generosa, pero también la más dura y miserable del mundo, con un acento personal y nuevo.
Paul Léautaud de joven
En su juventud, Léautaud iba cada día a la revista Mercure de France a trabajar, donde Rèmy de Gourmont, la noble, inteligente y horrible máscara humana (sufría una especie de lupus) sentía una sincera estima por el muchacho egoísta y esquivo pero que escribía de una forma sencilla y directa. Algo bueno en los tiempos de Barrés o de un Morèas, como si intuyese los tiempos nuevos de un Sartre, de un Camus, de los existencialistas. Léautaud desenmascara el diletantismo exquisito de Renan y de Anatole France. En el fondo, Léautaud deseaba Stendhalizar la literatura francesa, ponerla frente al hecho desnudo, la verdad, el documento. Esta es su mejor cualidad, su rechazo a mentir y a doblegarse frente a los poderosos. 

Leautaud hacía poca vida social. Schwob, un personaje de novela, el homosexual que vive con la actriz Margarita Moreno le invitaba a menudo. Vale la pena de leer el Journal de Léataud sólo por encontrarse con Schwob, un gran señor, gran amante, muerto prematuramente entre sus vicios. Él lo describe con breves toques eficaces, sin retórica.

En cuanto a él mismo, vemos que ama a las mujeres, las persigue y convive con una tal B. que atormenta sin comprometerse en serio. No sabemos la razón. Tal vez por defender su independencia, por sentirse libre. De todos modos, B. lo traiciona con otros hombres pero Léataud no presta mucha atención. También leemos que planea aprovecharse de otra mujer, pero luego no ocurre nada. Léautaud es demasiado perezoso para ser decididamente inmoral. Su inmoralidad tiene un tono gris, ligero.
Una noche se encuentra en el Bois con dos jóvenes pícaros que le cuentan sus negocios. Uno de ellos está esperando a un inglés. A Léautaud le entran ganas de irse con ellos y los dos jóvenes le invitan a un hotel de ínfima categoría. Sin embargo, Léataud se echa para atrás. El sabe por experiencia que esos muchachos se dedican luego a hacer chantaje y no se libra uno de ellos fácilmente. Él les juzga por lo que son. Si no encuentran otra cosa pasearán por el Bois con chicas que no son prostitutas y que sentadas en los bancos aceptan hacer pequeños favores sexuales a cambio de una propina. Léataud se marcha y los pícaros protestan porque les ha hecho perder el tiempo inútilmente.
Otro día recibe la visita de un joven que ha leído el Petit Ami y que se declara admirador suyo. La visita toma otros caminos distintos a la admiración literaria y Léautaud está a punto de ceder. Pero luego despide al “petit ami” y no ocurre nada. Él es mas que nada un hombre de prostitutas, de entretenidas, lo que en aquellos tiempos resultaba más arriesgado que ahora. Como mucho, solicita ejercer de voyeur mientras un amigo hace el amor con una modistilla.
Pero el Journal prometía descubrirnos a un tipo patético y miserable, aunque semejantes dramas suelen acabar en la redención y con los amigos alrededor del lecho de muerte, e incluso puede llegar el arrepentimiento de una vida disoluta como hizo Lord Byron cuando murió y reconoció que había vivido como un cerdo. Pero Léataud no tenía madera de héroe romántico. El Journal acaba cuando tiene 36 años y la segunda parte interesa sólo por lo que cuenta de la vida literaria no como retablo de la condición humana, pero aún así es una obra que merece un sobresaliente y que se puede leer a intervalos o abriendo uno u otro tomo por donde nos da la gana. Tal vez nunca lo leeremos por entero, pero no importa. Una página de Léautaud es suficiente para descubrir un escritor y una ciudad legendaria.

DIARIO LITERARIO: PAGINAS ESCOGIDAS (EN PAPEL) 
ISBN 9788495079367
PAUL LEAUTAUD , FUENTETAJA. TALLERES DE ESCRITURA CREATIVA (RAMON CAÑELLES), 2016
            Nº de páginas: 924 págs.
            Encuadernación: Tapa blanda
            Editorial: FUENTETAJA. TALLERES DE ESCRITURA CREATIVA (RAMON CAÑELLES)
            Lengua: CASTELLANO