No descubro nada diciendo la enorme influencia que tiene la cultura norteamericana en la nuestra (…)

y cómo recibimos con interés mucho de lo que nos llega, para bien y para mal. En los últimos tiempos he tenido que arrepentirme de ser tan ingenuo y ponerme a leer libros extensamente reseñados que no han tenido interés de clase alguna. Como fuere que están siendo verdaderos éxitos, quiero avisar de que su importancia no va más allá de la que la publicidad les ha dado, dicho esto sin prejuicios hacia el gran espíritu crítico de los americanos y su cultura.

Robert D. Kaplan
Por error (ya lo había leído cuando se publicó), volví a comprar y leer hasta su primer tercio La venganza de la geografía, de Robert D. Kaplan (RBA), autor de soberbios libros de viajes y geopolítica, al que considero fundamental en el panorama intelectual, y del que sigo toda su obra desde su fabuloso FANTASMAS BALCÁNICOS. Pero este que reseño, que va por su cuarta edición y se mantiene en lugar prominente en los escaparates de las librerías, es un verdadero bodrio en el que repasa las teorías de algunos geógrafos precedentes, y que tiene escasísimo interés por encima de su afirmación continua sobre lo determinante de la geografía física de los países y su evolución histórica dependiente de ella, del “triunfo de los mapas”. Algo que nadie discute. Por más que Kaplan tenga una altura intelectual indiscutible, sus cientos de páginas se las podían haber guardado para ofrecer notas a pie de página en un libro muy diferente. Amigos, eludidlo. Releed sus otros trabajos Soldados de Dios, Un invierno mediterráneo o El retorno a la Antigüedad, pero prescindid de este que os señalo.
Joan Didion
Peor ha sido la lectura del gran éxito que ha sido el de Joan Didion, El año del pensamiento mágico (Randon House), una pretendida reflexión sobre la enfermedad y la muerte a partir de lo sufrido por la autora con la muerte de su hija y su marido. Terrible lo sufrido por ella y terrible lo que sufre el lector que cree encontrarse con una joya en las manos y solo halla un feo cactus de páginas cosidas. Doy mi más sentido pésame a Didion por las pérdidas, pero el libro no vale nada. La autora se limita a repasar terapias y diagnósticos y a sobreponer un cierto análisis de cuáles son sus reacciones ante ellos. Partiendo de unos presupuestos tan graves, el libro, el ensayito, no dice nada de interés, ni invita a especial reflexión; os lo dice alguien enfermo y que pasa un tercio de sus días entre terapias y hospitales. Este libro de esta renombrada periodista, novelista y guionista norteamericana es el caso típico de que por ser quien eres se presupone que lo que hagas tiene una maestría indiscutible, y no. En este caso es otra estafa intelectual… y económica, por más que se diga que es un hito importante en su carrera literaria y tratando un tema tan fundamental y tremendo en su vida.
Y culmino mi aviso sobre estas aburridas lecturas de estos importantes autores norteamericanos con un libro que también se presenta como el “no vas más” del análisis de un tiempo pasado, el de los años de la Contracultura, del “flower power” californiano y todo el asunto de los 60 y 70, que sin duda tanto influjo tuvo en los cambios operados en la segunda mitad del siglo pasado en la cultura occidental. El libro se titula Tiempo de soñar y lo firma otro periodista estadounidense, Geoffrey O´Brien (Alpha Decay), que parece tener un extraordinario crédito en los ambientes intelectuales de su país. Este ensayo, pasadas las primeras cincuenta páginas, es un verdadero muermo, sin especial interés y sin ofrecer verdaderos descubrimientos, ni tener una gran literatura.
Voy a compensaros con otras tres recomendaciones de libros que sí me han gustado de verdad y que estoy seguro de que, a distintos niveles de lectura, os harán pasar unos buenos ratos y están libres de los prejuicios estándar que, desafortunadamente, tantas veces influyen en la elección de nuestras lecturas.
Recomiendo una novela negra de un autor vallisoletano, César Pérez Gallido, quien está teniendo un pronunciado éxito con una trilogía a la manera del exitoso escandinavo Stieg Larsson, al que nada tiene que envidiar. La novela que he leído, la primera de la serie, Memento mori (Suma), trata de los asesinatos en serie de un sicópata cuya personalidad y acción están excepcionalmente elaboradas y mantiene al lector en una elevada tensión durante sus seiscientas páginas. Asesino, asesinatos, policías, investigadores, realidad española, ciudad de provincias, mundo contemporáneo. Una novela que se lee con pulsión e interés y que no aburre en ningún momento.
Charles Burney
Muy distinto es otro libro que todavía estoy disfrutando y que me ha regalado mi buen amigo Juan Antonio González Fuentes, poeta, escritor y editor, y cuyo título es Viaje musical por Francia e Italia (Acantilado). Su autor es un inglés dieciochesco amigo de los grandes, del grandísimo Samuel Johnson, del dramaturgo David Garrick, del pintor sir Joshua Reynolds. Su nombre es Charles Burney y es uno de los principales de la historiografía musical. Amigo de los hijos de Bach, Carl Philip Emmanuel y Johan Christian, del castrado Farinelli, de algunos de los filósofos ilustrados fundamentales, Diderot, d´Holbach, Rousseau, atravesó el siglo XVIII desde su primer tercio hasta la Restauración.

En estas interesantísimas páginas se relata su viaje a modo de diario por una Francia que vive sus días precedentes a la Revolución y una Italia exportadora de músicos y artistas a todas las cortes y obispados europeos. El interés de su autor es la recopilación de datos para su Historia general de la música, que le hizo famoso como musicólogo, y para ello va recorriendo distintas ciudades, visitando bibliotecas y músicos y haciendo a partir de ello un fresco muy ameno de las gentes, ambientes y paisajes que va conociendo y que nos trasmite con una deliciosa literatura.
Bien es cierto que es un libro en el que se requiere cierto conocimiento de la música barroca para su mejor disfrute, y que no tiene el trepidar y el morbo de los diarios de Casanova o la sensibilidad de Chateubriand, pero os aseguro que su lectura resulta un placer, y que puede redundar en otro aún mayor si se atiende a las indicaciones del autor, el placer sonoro. Léase con el Spotify encendido.
Y, finalmente, otro libro estupendo, un librito de poesía. Yo no sé nada de poesía y no soy quién para juzgar qué es bueno y qué es malo, pero el libro de Rosario Pato Cid Íntimo desorden (Fundación Delibes) me ha parecido exquisito, me ha gustado mucho. Todos y cada uno de sus poemas me han resultado especialmente sugerentes y de un atractivo singular, una poesía sobria y descriptiva del instante emotivo que se refleja. Poemas sin extravagancias semánticas, ni juegos semióticos crípticos… Y no sé bien que deciros, pero son unas preciosas poesías que se leen sin ápice de onanismo lírico intelectual o sensible, con versos como soy capaz de aceptar que la suerte la llevo en el costado, con los que inicia el libro.
En fin, esto es lo que os cuento de mis últimas lecturas, que en los tres primeros casos quiero sirvan de aviso, y que en los últimos os recomiendo con la honestidad que corresponde a vuestro interés.