«Teníamos que ver una película. Es mas bonito que salir, decía. Eran películas del cine mudo. Se sentaba a mi lado y olía a un perfume que detesto»
 

Esta
historia había sido concebida inicialmente para dos jóvenes actores. Casi al
final debía aparecer Gloria Swanson en la parte de una vieja actriz que no se
resigna a morir. La Swanson ya sólo trabajaba en pequeños papeles para la
televisión. Pero cuando fue llamada para hacer un casting, la vieja actriz
causó sensación. Billy Wilder intuyó las grandes posibilidades de semejante
resurrección. El argumento fue modificado y el guión se fue escribiendo según
avanzaba la película. Gloria Swanson no sólo consiguió ser la protagonista, sino
que la película fue dedicada a ella.
Joe Gillis, Norma Desmond y Max
 William
Holden, Nancy Olson, no importaba quien estuviese a su lado, sólo importaba
ella. Así Wilder ponía a la cámara dirigida por el habitual John F. Seitz -el
mismo de Double indemnity y The lost weekend– a filmar la vida
misma. La película es la amarga narración, casi increíble, de la decadencia de
una mujer. De Gloria Swanson no se salva nada. Ningún personaje femenino,
excepto tal vez el de Senso de
Visconti, ha sido tratado tan mal en el cine como esta Norma Desmond. Al
parecer sólo por una cuestión de tiempo, Wilder renunció a hacernos ver los
gusanos que se comen este cuerpo, un tiempo bellísimo, y ahora putrefacto.
«Daba vueltas entre las vertiginosas alturas de una gloria perdida… y enloquecía cuando tocaban su esencia de celuloide… La gran Norma Desmond… ¿Cómo podía respirar en esa habitación tan llena de Norma Desmond?»
 Como
Double indemnity, como The lost weekend, Sunset Boulevard nos presenta a un hombre débil metido en líos, un
hombre que se debate entre el bien y el mal. En Double indemnity, Fred Mac Murray, era mueve entre Barbara Stanwyck,
la perfecta encarnación de la seducción del dinero y de la carne, y Edward
Robinson, el policía justo y tenaz. En The
lost weekend
, el escritor fallido Ray Milland, vive entre Jane Wyman, que
representa el afecto y el orden, y el alcohol.
«Ella me hablaba del pasado como si fuera hoy día…»
 En
Sunset Boulevard nos encontramos en
líos a William Holden. En la película interpreta al guionista Joe Gillis, que no tiene mucha suerte en
Hollywood -Wilder sabía bien lo que esto significaba al acordarse de su primer
periodo californiano- y que un día, perseguido por
sus acreedores, se refugia en una vieja villa de Sunset Boulevard, sin saber
que es el antro de Circe.
«Ella me llevaba de excursión por las colinas. El automóvil era un Isotta-Fraschini, modelo 1932, y estaba toda ella tapizada de piel de leopardo».
 La
una vez gran actriz Norma Desmond es un Circe envejecida. Es la estrella de un
firmamento de vejestorios. Y cree poder ejercitar sobre el joven que se ha
aventurado en el antro sus artes mágicas. Y el joven, cobarde y oportunista, le
da cuerda, y se hace pasar por una nueva comparsa en esa corte enmohecida y
habitada por las caras espectrales de viejos actores: Anna Q. Nilsson, H.B.
Warner, Buster Keaton, Erich von Stroheim. Es la última, peligrosísima ilusión
de Circe.
«Es el amanecer, y deben haberme fotografiado un millar de veces. Después agarran una de esas pértigas que sirven para limpiar la piscina y me repescan, con muchos miramientos»
Cuando
ella se dará cuenta que el sortilegio está roto y que incluso nunca ha existido,
no dudará en matar al joven que se está alejando. «No se abandonan las
grandes estrellas», dice Norma Desmond, «las grandes estrellas no tienen
edad, no tienen edad». Pero no hemos dicho que no cuenta tanto la trama, como
la indiscreción y la atención con la que la cámara mira a la todavía magnífica
Gloria Swanson.
«Tiran de mi como si fuese un ballenato arponeado.»
Wilder
quiso con esta película criticar al primer Hollywood, el bazar lleno de encanto
y mentiras de la época de las grandes aventuras. Y Gloria Swanson lo ha ayudado
con eficacia. La actriz no ha dudado en exponerse a la crueldad de la cámara.
Incluso fue ella quien facilitó el cuadro de el Boldini, que era de su
propiedad, que en la película está al fondo del salón, y donde los amantes
bailan, así como la mayor parte de los objetos que pueblan el antro de Circe,
entre otras cosas, sus innumerables fotografías y un trozo de un viejo film
Queen Kelly por ella interpretado bajo la dirección de Stroheim.
«Es curioso como son de cuidadosos y amables cuando uno está muerto. Empiezan a examinarme las heridas, para seguir el procedimiento de control»
 Gloria Swanson ha colaborado fervorosamente con Wilder como el resto de los actores de
sus mejores películas. Bajo la dirección de Wilder los actores llegan a dar lo
mejor de sus dotes interpretativas. Incluso actores como Fred Mac Murray y Ray
Milland llegaron a su única representación de la mano de Wilder. Lo que no es
poco para un director de cine.

Oreste del Buono, (1958) 

«Os aseguro que no os abandonaré jamás. ¡Esta es mi vida! ¡Y lo será siempre! No hay nadie más… solo nosotros… y la cámara… y esa esos magníficos espectadores en la oscuridad de la sala».