En Lota, al sur de Chile, el carbón dejó de arder oficialmente en 1997. En Asturias, el apagón fue más lento, pero no menos definitivo: 2018 cerró el último tajo. Entre ambos territorios separados por un océano, pero hermanados por la misma negrura en los pulmones y la misma dignidad obrera, viaja ahora una obra que no habla de minas, sino de quienes las sostuvieron cuando todo se derrumbaba.
Lota, las mujeres del carbón no llega a Asturias como un espectáculo más, sino como un acto de memoria compartida. El próximo 15 de febrero, el escenario del Auditorio Teodoro Cuesta, en Mieres, acogerá esta pieza dirigida por el coreógrafo y bailaor chileno Pedro Fernández Embrujo, una creación que cruza danza folclórica chilena y española, flamenco, teatro y música en vivo para contar una historia que rara vez ocupó el centro del relato minero: la de las mujeres.
Ellas fueron el horno encendido, el lavadero compartido, la olla común y la palabra que sostuvo la huelga. Guardianas de la vida cotidiana y de la resistencia silenciosa, las mujeres de Lota aparecen aquí no como acompañantes, sino como columna vertebral de una comunidad enfrentada al cierre definitivo de su mundo.
La obra se articula en cuatro tiempos que son también cuatro heridas abiertas: La Fraternidad, donde la vida se organiza alrededor de lo común; La leyenda de La Taco Alto, que rescata el imaginario mítico del mundo minero; La gran huelga, cuerpo colectivo que se rebela; y El cierre de las faenas, un final que no clausura nada, sino que deja suspendida la pregunta por el después.

En escena resuenan también las letras de Violeta Parra, como si su voz viniera a recordarnos que la cultura popular es, muchas veces, el último refugio cuando la historia oficial pasa página.
El origen del proyecto está marcado por el azar y la escucha. Fue una conversación en el metro de Madrid, hace casi una década, la que encendió la chispa creativa en Fernández Embrujo: una mujer de Lota narrándole su infancia minera, la precariedad compartida, la organización femenina para hacer el pan, la huelga vivida como acto de dignidad colectiva. De esa memoria oral nació la necesidad de traducir la historia al cuerpo, al gesto, al taconeo que golpea como un martillo sobre la escena.
No es casual que la obra encuentre ahora su eco en Asturias. Durante más de un siglo, la identidad de esta tierra se forjó bajo tierra, en un trabajo duro y peligroso que moldeó no solo la economía, sino también la forma de vivir, de relacionarse y de resistir. El cierre de las minas dejó tras de sí desempleo, envejecimiento y una sensación de orfandad que aún hoy recorre las cuencas. Lota y Asturias se miran, así, como espejos de una misma transición industrial inacabada.
Con un elenco chileno-español y música interpretada en directo, Lota, las mujeres del carbón se presenta como una experiencia escénica total, respaldada por instituciones culturales asturianas y chilenas, pero impulsada, sobre todo, por una convicción artística: sin las mujeres, la historia del carbón está incompleta.
En tiempos de desmemoria acelerada, esta obra no pretende cerrar heridas, sino nombrarlas. Y en ese gesto —oscuro, hermoso y necesario— devuelve a las mujeres del carbón el lugar que siempre ocuparon, aunque pocas veces se les concediera: el centro mismo de la historia.
Tráiler del espectáculo:
https://www.youtube.com/watch?v=RNdtS3marNc
