Javier Porto, autorretrato
Entre finales de los años setenta y comienzos de los ochenta parecía que Madrid era la ciudad más excitante del planeta y que incluso podía competir con Nueva York como parque de atracciones exóticas. Fue un espejismo que duró unos pocos años. Entre medias, incluso los reyes de la modernidad neoyorquina visitaron esta ciudad de la mano del galerista Fernando Vijande como ocurrió con Andy Warhol y el fotógrafo Robert Mapplethorpe.
El reflejo de Madrid en Nueva York fue limitado, pero el de Nueva York en Madrid fue un faro cuya luz iluminó día y noche el camino a seguir en la sucursal madrileña. Una influencia que se podría resumir en la frase de Warhol de que todo el mundo tiene derecho a quince minutos de fama. En ese trasvase Madrid- Nueva York surge la figura del fotógrafo Javier Porto (1960-2025).
Autodidacta, Javier Porto empezó practicando la fotografía callejera y se dio a conocer en el Madrid de la Movida con las fotos que hizo a los protagonistas del momento, a los que seguía cámara en mano por locales, conciertos y festejos. A mediados de los ochenta se marchó a Nueva York donde llegó a ser el ayudante del fotógrafo Robert Mapplethorpe durante cuatro años. Allí aprendió bastante más de lo que sabía, y su fotografía se amplió sin perder su frescura. Entre foto y foto conoció a los grandes íconos del arte neoyorquino.
De su estancia en Manhattan surge la serie “Grace, Andy, Keith, Robert y cía.” que retrata los preparativos de una sesión de fotos del 28 de julio de 1984, en el estudio que el fotógrafo Mapplethorpe tenía en el número 24 de Bond Street, organizada por el propio Warhol para publicarse en su revista Interview. La fotografiada era la cantante Grace Jones.











Keith Haring
Ser el asistente de Mapplethorpe en Nueva York implicó para Javier Porto, según sus propias palabras, un duro trabajo, pero que mereció la pena. Vio cosas inimaginables, aprendió mucho y conoció a una pléyade de personajes imprescindibles del Nueva York de aquellos años. De las noches neoyorquinas recuerda fiestas muy divertidas. Al estudio de Robert en Bond Street llegaban infinidad de invitaciones para asistir a fiestas, y como el fotógrafo no iba la mayoría de las veces porque estaba muy ocupado en lo suyo, Javier Porto iba en su lugar. De su experiencia neoyorquina aprendió que nada se regala y que hay que trabajar mucho para estar ahí.
Al igual que en el Madrid de la Movida, siempre le interesó la fugacidad del momento, la conciencia de que cada momento es irrepetible. Los cambios vertiginosos que se estaban produciendo pedían a gritos que alguien los congelara en el tiempo. Autodidacta, su cámara fue el instrumento perfecto para entender la realidad circundante y hacerla suya.
El regreso a España fue duro. Se marchó a Nueva York de un día para otro, sin más planes de futuro que aprovechar la oportunidad que se le brindaba. Al volver se encontró con una realidad que había cambiado y que afectaron a su vida y trabajo. Javier Porto falleció el pasado marzo de 2025.

Fabio McNamara

Javier Porto fotografiado por Robert Mapplethorpe

Javier Porto en su estudio

Toti Soler

Ana Curra

Alaska en Ibiza en 1982

Pedro Almodóvar y Blanca Sánchez

Carlos Berlanga

Cristina Huarte y Pablo Sycent, 1983

En noches como estas

Eduardo Benavente

Noche de fiesta 1982




Fernando Vijande


Blanca Sánchez

Javier Porto autorretrato

Javier Porto
Más fotos de Javier Porto:
https://fundacionolontia.com/autor/?v=dd2845dfd04d&_autor=javier-porto
