Siempre me gustó Jeanne Moreau, la actriz francesa fallecida en 2017. Debilidades de una con el cine de nuestro vecino y, por eso, cuando me enteré de que se acababa de publicar un nuevo libro sobre ella, titulado Jeanne par Jeanne Moreau (Gallimard) me hice con él. El libro no solo tiene fotos poco corrientes, sino que viene a ser un autorretrato de su vida. Además tiene, ¡oh sorpresa! Entre las cartas intercambiadas entre Jeanne Moreau y diversos cineastas y artistas, una con Pedro Almodóvar sobre un proyecto cinematográfico. Pero también con Paul Auster, Louis Malle, Yves Saint Laurent, Delphine Seyrig, François Truffaut y Agnès Varda, entre otros muchos.

Se conoce muy bien la obra cinematográfica de Moreau, pero no tanto su vida sentimental, sus amistades íntimas, pese a los muchos libros escritos sobre ella. Como se desvela en este libro, en los años setenta firmó un contrato con la editorial Grasset para publicar su autobiografía.

Aunque la actriz hizo una parte del trabajo grabándose a si misma, y escribiendo algún que otro texto, nunca llegó a finalizarlo. A la muerte de la actriz este material pasó a la Fundación que lleva su nombre. Y es de estos textos y grabaciones que ha surgido este libro que intenta ser, sin lograrlo del todo, la autobiografía que dejó inacabada.

 

Escena central de la película «Ascensor para el cadalso»

 

Jeanne Moreau nació en París el 23 de enero de 1923, hija de un restaurador de Montmartre y de una bailarina inglesa de Les Folies Bergères, el teatro de variedades de la Belle Époque. La actriz, al igual que su madre, se matriculó en el Conservatorio para entrar en 1947 en la Comédia Française y, más tarde, en el Théâtre National Populaire. Al mismo tiempo debutó en el cine sin demasiado éxito ya que se llevaban las rubias y no las morenas como ella. Marylin Monroe y Brigitte Bardot eran las reinas de los platós.

La suerte le llegó con el director Louis Malle. Con él pasó de ser una simple actriz a estrella. Y la película que la encumbró fue Ascensor para el cadalso (1958). En la escena principal de la cinta, la actriz se mueve inquieta por los Campos Elíseos de noche, mientras se escuchan las variaciones de jazz de Miles Davis. La cara de la actriz está iluminada por las tiendas y los clubs por los que pasa, e intuimos que  Florence, el nombre de la protagonista, está un poco loca

«A partir de esta película, siguieron otras que tuvieron mucho éxito, como Les Amants (1958) -también dirigida por Malle-, Jules y Jim (1962) y La novia de negro (1968), de François Truffaut.

 

Escena de Jules et Jim

 

Además de actriz, Jeanne Moreau fue directora, guionista, productora, actriz de doblaje y narradora.

Una gran parte del libro consiste en la correspondencia que mantuvo con cineastas, diseñadores de moda, actrices… Así descubrimos desde las preocupaciones de producción del estadounidense Orson Welles hasta la enfermedad que mató a Luis Buñuel o que la actriz Delphine Seyrig, sondeó a Jeanne Moreau para un proyecto de documental feminista sobre actrices y en el que ella dijo que debían figurar Jane Fonda y Louise Fletcher.

Jeanne Moreau reconoce que desde sus comienzos como actriz, nunca se enamoró de nadie fuera de su mundo del cine. Pero en 1956 lo hizo cuando iba a protagonizar un drama franco-italiano Eva, dirigido por Joseph Losey. Para preparar mejor su personaje, le gustaba  confeccionar su vestuario. Normalmente, la vestía Chanel, que no la hizo mucho caso debido a su falta de tiempo.

 

Jeanne Moreau y Pierre Cardin

 

Entonces fue a ver a Pierre Cardin, un joven modisto en alza. Él le hizo la ropa y se creó una intimidad entre Cardin y ella. De esa tímida relación surgió una historia de amor que terminó en un hotel londinense.

Entre fotografías familiares, de rodajes y amistades, y textos que evocan su juventud y su carrera, leemos un autorretrato divertido. Todos los documentos han sido seleccionados por Jean-Claude Bonnet, historiador de la literatura y antiguo colaborador de la revista Cinématographe.

En definitiva, un libro para admiradores que no desvela los misterios de esta mujer sencilla. Como dijo Luis Buñuel de ella, «no actúa, existe». Y esto es lo que se desprende de este libro donde el cine deja poco espacio a lo demás.

 

 

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