Manolo Campoamor en la inauguración de su exposición en el Cock el pasado febrero

 

Fotógrafo, músico, performer, pintor, creador audiovisual, diseñador de ropa reciclada y agitador cultural. La trayectoria de Manolo Campoamor nunca se ha detenido en una sola disciplina. Desde los años de la Movida madrileña hasta sus proyectos actuales, su trabajo se ha caracterizado por una constante exploración de lenguajes.

 

Su presencia reciente en la exposición colectiva Street Pop Society, su individual en el Cock o su aparición en el catálogo de la exposición sobre la figuración de los años ochenta en la galería Guillermo de Osma, donde el periodista Rafa Cervera entrevista a Alaska recordando las fotografías que Campoamor le realizó en los tiempos de Kaka de Luxe, demuestran que su obra continúa dialogando con el presente. No se trata tanto de un regreso como de la continuidad de una trayectoria que nunca ha dejado de transformarse.

 

Cuadro ded Teselas

 

Manolo Campoamor (Madrid, España) es un artista multidisciplinar vinculado desde finales de los años setenta a la escena cultural madrileña. Fotógrafo, músico, performer y creador visual, su trayectoria comenzó a consolidarse cuando se trasladó a Madrid y entró en contacto con los círculos creativos que darían lugar a la llamada Movida madrileña. Durante aquel periodo desarrolló una intensa actividad en distintos ámbitos artísticos y realizó fotografías de algunos de los protagonistas de aquella generación y formó parte del grupo Kaka de Luxe.

 

Cuadro de Témelas

 

Kaka de Luxe fue una de las formaciones pioneras del punk en España y germen de muchos grupos de la futura Movida madrileña. El grupo se creó en 1977 en Madrid y estaba integrado, entre otros, por Alaska, Carlos Berlanga, Nacho Canut, Fernando Márquez y Enrique Sierra. Aunque su trayectoria fue breve, entre 1977 y 1978, Kaka de Luxe se convirtió en un punto de encuentro para una nueva generación de creadores que más tarde darían lugar a algunos de los proyectos musicales más influyentes del pop español.

 

A lo largo de las décadas siguientes, Campoamor ha mantenido una práctica creativa abierta que abarca disciplinas como el cómic, el collage, la pintura acrílica, el dibujo, la fotografía, la música experimental y el vídeo. Paralelamente ha participado en proyectos colectivos, exposiciones y colaboraciones dentro del ámbito cultural independiente. Su trabajo, marcado por la experimentación y la improvisación, se ha caracterizado por situarse deliberadamente en los márgenes de los circuitos comerciales, explorando continuamente nuevas formas de expresión artística.

 

 

A diferencia de otros artistas asociados a la Movida madrileña, Campoamor nunca se quedó anclado en la nostalgia de los ochenta. A lo largo de las décadas ha continuado desarrollando una práctica creativa que se mueve entre cómic, collage, pintura acrílica, dibujo, fotografía, vídeo y música experimental.

 

Su obra responde más a una lógica de exploración que a una disciplina concreta. Cada proyecto abre un nuevo territorio donde se mezclan imagen, sonido y acción performativa.

De tu múltiple actividad desde los años 80 hasta ahora, estás en la exposición colectiva en “Street Pop Society”, acabas de terminar una individual en el Cock. ¿Se trata de un renacimiento o un trabajo de continuidad?

 

 

Lo veo como una evolución continua en mi trabajo creativo. Impulsada algunas veces por la continuidad de mis intereses personales pero también por el renacimiento de las ideas del pasado que puedan seguir vigentes ahora mismo… Hay cierta anticipación en todos los trabajos.

 

 

En el momento actual, Campoamor se siente especialmente cómodo en las «dos dimensiones de la pintura o el video» y en el «ruido musical» que desarrolla con mckuadrilla, su proyecto de improvisación sonora. La clave para él es la improvisación, que le permite resolver retos autoimpuestos y aplicar un amplio repertorio expresivo. Está ilusionado con los cortos audiovisuales, formato en el que integra sus inquietudes estéticas.

 https://www.instagram.com/p/C4eFvextHYx/

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Ejemplos recientes en su Instagram incluyen reels con audio original que exploran texturas sonoras y visuales, como uno de marzo de 2024 con elementos que evocan ruido experimental y otro posterior que juega con diálogos ficticios y falsificación identitaria, manteniendo un espíritu marginal y provocador. Estos trabajos combinan imagen, sonido y performance en piezas breves que sorprenden tanto al creador como al espectador.

Otro eje central de su producción reciente es el proyecto UNAMUNOYCAMPOAMOR, https://www.instagram.com/p/DOGed3SjDer/?img_index=5  centrado en la supervivencia humana a través del reciclaje. Bajo este nombre, reutiliza ropa desechada para crear «armaduras cotidianas» para el día a día: prendas transformadas en piezas protectoras que cuestionan el consumismo textil y el desperdicio. Campoamor viste estas creaciones él mismo, convirtiendo la vestimenta en un manifiesto contra el exterminio ambiental y social. Un post reciente muestra combinaciones como faldas abotonadas con camisas superpuestas, ideas gestadas hace años pero actualizadas ahora por su urgencia ecológica y existencial. Este trabajo enlaza arte objeto, moda crítica y activismo sutil, posicionándolo al margen del circuito comercial mainstream.

 

 

Además, Campoamor prepara un programa musical para RTVE, del que ya se trabaja en el piloto. Este proyecto audiovisual-musical le permite fusionar sus conocimientos en estética, ruido y narrativa corta, manteniendo la experimentación que define su carrera. Paralelamente, colabora en una investigación y documentación sobre dirección de arte falsa, asesorando a un director español con un Goya en su haber para una película en desarrollo —detalles aún bajo reserva—. Estas iniciativas reflejan su respeto renovado por el público: busca sorprenderse a sí mismo para luego confrontar al espectador con algo inesperado, lejos de la complacencia.

 

Si miramos al pasado sin nostalgia por la Movida, los años 80 representan para Campoamor un período de explosión espontánea donde, junto a figuras como Alaska y Kaka de Luxe, se disponían —con ilusa determinación— a cambiarlo todo. Su rol como fotógrafo capturó esa irreverencia, documentando la escena con una mirada que ya anticipaba su polifacetismo. El encuentro con Jesús Ordovás y Paloma Chamorro marcó un punto decisivo: para él fueron genios que abrieron puertas a la experimentación radiofónica y televisiva. Aquel espíritu provocador no se diluyó; simplemente mutó con técnicas aprendidas en el camino —comix, acrílico, dibujo, fotografía, video, ropa intervenida—. Lo que permanece es la marginalidad como fuente de provocación: estar fuera del circuito comercial sigue siendo su territorio natural.

 

Cuadro de Teselas

 

Campoamor ve la escena cultural actual muy distinta y marcada por el pesimismo social, lejos de la efervescencia de entonces. Sin embargo, no cambiaría nada si empezara de cero en el contexto digital: lo que hace ahora solo es posible hoy, evolucionando diariamente según circunstancias inéditas. Hacer balance de seis décadas variadas —entre collages, pintura, música ruido y reciclaje— le parece «no está nada mal». Su trayectoria no es un revival ni una reinvención forzada; es la prueba de que la creatividad auténtica, cuando se mantiene al margen y en constante improvisación, no caduca: se transforma y sobrevive, igual que sus armaduras hechas de desechos.

Quizá esa sea la mejor manera de entender su trabajo: no como una línea recta, sino como un recorrido lleno de desvíos, exploraciones y cambios de dirección. Un recorrido que, más que definirse por una disciplina concreta, se define por una actitud: seguir creando siempre desde el margen.