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Eduardo Gruber: El ojo insomne. Hasta el 31 de mayo. Galería Siboney. Santander

Eduardo Gruber: El ojo insomne. Hasta el 31 de mayo. Galería Siboney. Santander

Tres años después de su última exposición, aquella en la que presentó su serie de tintas y acuarela titulada  “El largo camino al paraíso”, y en la que ahondaba en esa conjunción del pintor y el escritor, del dibujo, el trazo y la palabra que configuran su universo más maduro, vuelve Eduardo Gruber con “El ojo insomne” a la galería Siboney (Santander, España) hasta el 31 de mayo próximo.

 

 

Vuelve con una serie de acuarelas recientes, como eco de sus últimas muestras, tanto en la excelsa exposición en el CAC de Málaga, («Nadie es nada», 2024) como la más reciente en la Galería Trinta de Santiago de Compostela, (“Se ruega silencio”, 2026). Fiel a su modo de entender el arte, estos nuevos trabajos los desarrolla en blanco y negro tomando protagonismo en todos ellos los textos que integra en la propia obra, textos que hacen qué el espectador se enfrente a los trabajos con una mirada abierta, con los ojos insomnes. Las obras, -la mayoría de pequeño formato-, cumplen con un pensamiento recurrente en el artista; “hacer convivir la belleza como se ha entendido siempre en el mundo del arte con, la que él denomina, la belleza intelectual”, estando presente su compromiso con un pensamiento crítico e irónico, que el artista intenta trasladar al espectador para no dejarle indiferente ante cada una de las 23 obras que componen la muestra; “todo es transitorio” o “la soledad era esto”, son buenos ejemplos.

 

 

Exposición íntima por los pequeños formatos a la vez que clarividente por los contenidos, que presumimos hará que el espectador sienta la necesidad de verla en soledad, en una suerte de recogimiento interior, para, no solo disfrutar de cada una de las piezas, sino también para reflexionar con lo que muchas de ellas proponen. 

Eduardo Gruber, artista de referencia, activo desde principios de los 70 con una trayectoria impecable, -siempre contemporáneo-, ha desarrollado un mundo propio, ajeno a imposiciones estilísticas o conceptuales pasajeras, con trabajos en todo caso que permiten adentrarnos en el universo emocional del artista en el que la relación entre pensamiento, imagen y palabra es fundamental.

 

 

Esta exposición supone en definitiva una nueva entrega de trabajos que configuran esa mirada del último Gruber, que se maneja entre referentes, citas y coherencia artística, la muestra revela y certifica un paso más en el ideario imaginativo y creativo del artista.

Son obras intrigantes y enigmáticas, -tinta sobre papel, por tanto en blanco y negro-, imágenes que activan otros significados que siempre parten de un elemento apropiado que funciona como detonante. El universo de Gruber se nutre de fragmentos y hallazgos casuales: un recorte de prensa, una obra de la historia del arte, un pensamiento o un fragmento de una ópera, que, tras un proceso de análisis y reflexión, encuentran su lugar en insólitas asociaciones compositivas. Le gusta sorprender con cuestiones ocultas para que el espectador indague e intente hallar respuestas. El artista nos invita a pasear dentro de la obra, habitarla y completar su historia.

 

 

“Hubo un tiempo en el que me gustaba que los temas de mis obras aparentaran ser banales, pero que enfatizados por medio de imágenes se convirtieran en poderosos. Ahora, no puedo negar cierta conciencia política en los “temas” elegidos cuando libero las imágenes que he ido acumulando en el cerebro, fruto del apropiacionismo de mis propias experiencias, no solo personales en lo emocional y autobiográfico, sino las que conlleva la propia práctica pictórica, y me valgo de la metáfora y su dimensión alegórica para ello. En el fondo todo se resume en jugar con la complicidad entre el pensamiento y la forma”, explica Gruber.

La presencia de la palabra y el relato resulta central en su trabajo.

Los temas que recorren la muestra son profundos y literarios. El artista plantea un «debate entre la angustia humana» y «la profunda calma que nos revela el sueño (no soñado) de la sabiduría». Este conflicto se alimenta de referencias claras a la literatura, y a la condición humana. Esta aproximación intelectual y fragmentaria es una marca distintiva de Gruber, quien ha expresado en otras ocasiones: «mi deseo es que mis dibujos no se puedan contar: o los ves o no te enteras». Esta exposición ofrece una mirada condensada y poderosa de su universo personal. Es una invitación a sumergirse en un territorio de silencio resonante, donde la angustia y la calma, la palabra y la imagen, la lucidez y el ensueño, coexisten en un delicado y complejo equilibrio.

 

 

La obra de Eduardo Gruber se encuentra en importantes colecciones, como las del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander y Cantabria (MAS), y la Fundación Juan March. Su búsqueda, que él mismo describe como una exploración «aún no del todo satisfecha», lo ha llevado a moverse entre el realismo y la abstracción, siempre prestando especial atención a la materialidad y a las atmósferas evocadoras. Esta introspección se manifiesta en una serie de obras realizadas en grafito, carbón y acuarela, técnicas que Gruber domina y que le permiten explorar el contraste fundamental entre el blanco y el negro, a los que él llama «cómplices» en esta narrativa. (Texto de la Galeria Siboney)

 

https://www.galeriasiboney.com/exposicion-actual/

 

 

 

 

 

 

Sobre el autor

LIBROS, NOCTUNIDAD Y ALEVOSÍA

LIBROS, NOCTURNIDAD Y ALEVOSIA es una revista digital cultural creada en el 2011 y cuya finalidad es dar a conocer aspectos de interés sobre el mundo de los libros, la fotografía, la música y otros escenarios culturales.

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