Fotos de Filippo Fior / Gorunway.com
En su desfile en la Feria de la Moda de París, Hannah Rose Dalton et Steven Raj Bhaskaran que dirigen Matières Fécales —o sea, «Materia Fecal», porque nada crítica al sistema más que bautizar tu marca con el sinónimo francés de caca, presentaron «El uno por ciento», una colección para el otoño-inverno de 2026-2027 que, según ellos, es una «puesta en escena glamurosa y radical» en contra de los horrores del capitalismo.


Las y los modelos lucen guantes de ópera con las palmas de las manos de color rojo sangre, llevan máscaras hechas con billetes de un dólar, vendajes post-cirugía plástica de élite y trajes deconstruidos. Todo mientras citan el informe anual de Oxfam sobre cómo el 1 % de la población mundial acapara casi la mitad de la riqueza mundial. ¡Qué escándalo! Especialmente después de los excesos Epstein y compañía, que todos mencionamos pero que dejamos para otra ocasión.


Las notas de prensa son poesía de redes sociales: «El poder nos concierne a todos. Ya sea corrompido por quienes nos gobiernan o porque nos falta». Profundo como un post. Porque, claro, el poder también nos afecta cuando vendes prendas a precios que solo el 1 % puede pagar sin hipotecar el alma. Pero tranquilos, los dueños de la marca, Hannah y Steven, han unido sus orígenes sociales opuestos en un amor mutuo sellado con una cuenta bancaria llena de pedidos de famosos y ricos.

En Instagram cultivan un universo teatral que cuestiona la belleza y el género. En la semana de la moda de París, el show se estructura en tres actos de ópera bufa: poder corrupto, poder ausente y, por supuesto, el poder del amor (o del marketing emocional). ¿Qué mejor forma de combatir la desigualdad que convertir la fractura social en una performance de arte vendible?


La disección del lujo es exquisita para quienes pagan miles de euros por sentarse en primera fila y que les digan que su riqueza es el problema de este mundo. Arquetipos burgueses y ambigüedad lujodecadente total. Cegados, amordazados y atados por el dinero porque nada simboliza mejor la opresión como un collar de perlas transformado en accesorio BDSM. Guantes de cuero impecables que terminan manchados de sangre… ¿propia o de quienes trabajan para ellos? Poesía sutil, casi lacrimógena.


Matières Fécales, marca culta adorada por quienes odian ser adorados, desvía con ironía la mirada narcisista de la burguesía sobre sí misma. La ceremonia, con toques satanistas (¡nada es más tópico que invocar al diablo!), se convierte en un espacio de «protección y resistencia» contra un mundo normativo y conservador. La prenda deja de dominar para volverse vínculo de pertenencia. El nuevo uniforme de la resistencia al capitalismo es caro, exclusivo e inclusivo…

Al ver las fotos, surge la pregunta inevitable: ¿quién es mas decadente? ¿Los ricos diseccionados con bisturí de oro… o esta pareja, tan divertidamente subversiva mientras factura fortunas vendiendo la crítica al sistema como lo más caro de la temporada? Honor y gloria al dúo. Han convertido la autopsia del poder en oro fashion, la mierda literal en una performance vendible y la radicalidad en comodidad de élite. El 1 % aplaude de pie —con guantes rojo sangre, por supuesto— y compra la colección completa. En 2026, la verdadera provocación no es destruir el capitalismo sino cobrarle por el privilegio de ser criticado.

Hannah Rose Dalton et Steven Raj Bhaskaran los dueños de «Materias fecales»


