Giorgio Scerbanenco

 

En español, “prensa amarilla” o “prensa amarillista” es un tipo de períodismo que presenta noticias con títulos llamativos, escandalosos o exagerados para intentar aumentar sus ventas, aunque por lo general estas noticias no cuenten con ninguna evidencia (o escasas) y sin una investigación bien definida. Es una forma de prensa sensacionalista que en el papel impreso incluye titulares de catástrofes y gran número de fotografías con información detallada acerca de accidentes, crímenes, adulterios y enredos políticos; en la parte gráfica o televisión se caracteriza por usar música impactante, colores extremadamente saturados, principalmente el rojo y tener su información desorganizada. En Internet por títulos e imágenes llamativas y engañosas así como tácticas deshonestas para llamar la atención de los usuarios y motivarlos a compartir el contenido en redes sociales. Es un termino que procede del inglés “yellow journalism” y “yellow press”.  El origen del término no es bien conocido. La teoría más extendida es que los dos periódicos entre los que comenzó la competencia “amarillista” publicaron ambos la historieta The Yellow Kid. Sin embargo, el término también se traduce de esta manera, por ejemplo en el “Journalisme jaune” del francés. Pero no en italiano, que en su lugar utiliza “stampa scandalistica». La razón es que en italiano se define como “giallo”, amarillo, lo que en inglés se define como crime fiction, detective story, murder mystery, mystery novel o police novel; en francés es el genre policier o polar; y en español ficción criminal, novela negra, novela de misterio o novela policíaca.

De hecho, en italiano el término técnico preciso sería “genere poliziesco”. Pero “giallo” está tan extendido que se ha convertido en sinónimo de misterio que debe resolverse también en otros contextos. “Che è successo? È un giallo” 0 “¿Qué pasó? Es un misterio”. De ahí también el chiste sobre el titular de un periódico: “ritrovato il cadavere di un cinese. è giallo”. “Han encontrado el cadáver de un chino. Es amarillo” y “Es un misterio”, al mismo tiempo.

¿Por qué una novela policíaca se llama “giallo” en italiano? Por el rotundo éxito de una popular serie puesta a la venta por la editorial Mondadori desde 1929, y que se presentó como «Giallo Mondadori» precisamente por el color del papel. Un “giallo” que se convirtió en la novela policíaca por excelencia. Sin embargo, se produjo una curiosa paradoja. Es cierto que a los italianos les empezó a gustar mucho el “giallo”. Sin embargo, estaba prohibido presentar investigaciones ambientadas en Italia o realizadas por italianos. Una imposición precisa del régimen fascista, que incluso prohibió a los periódicos informar de noticias sobre crímenes, precisamente para dar una imagen de Italia como un país pacífico. Augusto De Angelis intentó desafiar el tabú y se arriesgó a colocar a su comisario Carlo De Vincenzi https://amzn.to/4ax9dHf  en la policía de Milán, comisaría de Piazza San Fedele. El truco fue de hacerle investigar criminales exclusivamente extranjeros, no con demasiada suerte, también debido a la hostilidad de las autoridades. Incluiso, en 1944 el pobre De Angelis resultó muerto en una pelea con un soldado de la República Social Italiana fascista. Su personaje fue olvidado, sólo para ser revivido entre 1974 y 1977 en un drama de la televisión pública italiana (RAI) con Paolo Stoppa (https://www.youtube.com/results?search_query=%22Commissario+De+Vincenzi%22), que favoreció resurgimientos posteriores.

 

 

Sin embargo, propio la Rai atestigua que, incluso cuando pasó el fascismo, la costumbre de los “gialli” en un ambiente exótico se mantuvo durante mucho tiempo. Basta pensar en los grandes detectives de la propia Rai de la época del monopolio del Estado en tv. No sólo tomados de autores extranjeros como Maigret de Gino Cervi (https://www.youtube.com/results?search_query=Maigret+Gino+Cervi), Nero Wolfe de Tino Buazzelli (https://www.youtube.com/results?search_query=Nero+Wolfe+Tino+Buazzelli), Padre Brown de Renato Rascel o Philo Vance de Giorgio Albertazzi (https://www.youtube.com/results?search_query=Philo+Vance+Giorgio+Albertazzi+); pero también creadas en Italia, como el Teniente Sheridan de Ubaldo Lay o el Inspector Rock de Cesare Polacco (https://www.youtube.com/results?search_query=Ispettore+Rock).

Después, la situación cambió. Hace apenas cuarenta años, con Michele Placido della Piovra 2 (https://www.youtube.com/results?search_query=%22La+Piovra%2), los televisores comenzaron a ser invadidos por investigadores italianos que trabajaban en Italia. Del Commissario Montalbano de Luca Zingaretti (https://www.raiplay.it/ricerca.html?q=Montalbano) al maresciallo Rocca de Gigi Proietti pasando por Don Matteo de Terence Hill (https://www.raiplay.it/programmi/donmatteo), Rocco Schiavone de Marco Giallini o el inspector Coliandro de Giampaolo Morelli (https://www.raiplay.it/programmi/lispettorecoliandro). Pero la nueva tendencia había sido anticipada en el cine por un género definido como “poliziottesco” (https://www.youtube.com/watch?v=cs2qH7bTcyU), con protagonistas como Mario Adorf, Claudio Cassinelli, Franco Gasparri, Giuliano Gemma, Maurizio Merli o Franco Nero, además de Tomas Milian en versión parodística.

Se trata de un cine de género (https://www.youtube.com/playlist?list=PLA81A73D03413DD17) en el que la investigación se desarrolla en el contexto de hechos especialmente violentos y que en cierto modo es deudor de personajes estadounidenses como Serpico de Al Pacino, el inspector Callaghan de Clint Eastwood, el teniente Bullitt de Steve McQueen, el teniente Parker de John Wayne o el policía Popeye. Interpretado por Gene Hackman en The French Connection. El homenaje al drama policial realizado por Quentin Tarantino es, por tanto, una especie de regreso a los orígenes. De alguna manera sublimó una preocupación creciente entre la opinión pública en años de delincuencia y terrorismo rampantes. Paolo Villaggio-Fantozzi aludió a ello en su famoso título apócrifo “La polizia si incazza” (https://www.youtube.com/watch?v=cnoRqGMDQ_Q). “La policia se enfada”.

 

 

Pero “Sin Scerbanenco”, la novela policíaca italiana habría tardado mucho en alcanzar su validez y autenticidad actuales», reconoció Andrea Camilleri en 2003, después de que su Montalbano se hubiera convertido ya en el mayor símbolo de esta novela policíaca italiana. Giorgio Scerbanenco. Un ucraniano milanés que inventó el giallo italiano, con su elección pionera de empezar a ambientar historias policiales con un fuerte tono noir en el Milán del boom económico. Es cierto, es un “giallo” un amarillo que por sus fuertes tonalidades en italiano suele denominarse con otro color, pero tomando el término en francés: noir. Una historia que cuenta Alessandro Trocino en Scerbanenco a Milano Il padre del noir italiano, “Scerbanenco en Milán El padre del noir italiano” https://amzn.to/3VdOV1e.

También lo llamaron el “Simenon italiano”. «Como creador de historias, era nada menos que Moravia, y en novelas policiales estaba al nivel de Simenon», escribió tras su muerte Indro Montanelli, considerado el mayor periodista italiano del siglo XX , en el diario I conti con me stesso https://amzn.to/3WXDImH, “Las cuentas con mi mismo”, confesando cierto remordimiento por no haberle ayudado nunca a redimirse “de la condición degradante de novelista de revista”. “Y él nunca me preguntó. Es uno de los pocos autores que nunca me ha enviado sus libros ni me ha pedido una reseña”.

“Organizó la mirada de los escritores italianos, enseñó a mirar la ciudad y su tejido social con ojos absolutamente noprovinciales”, explicó Camilleri. Pero Chesterton y Van Dine también fueron fuentes de inspiración para la Cuadrilogía de Duca Lamberti (https://comune.limbiate.mb.it/wp-content/uploads/2018/04/Incontro15-settembre-1.pdf), escrita en los últimos tres años de su vida. Antes de morir de un infarto con tan solo 58 años en 1969.

 

 

Inmediatamente después, esas historias acabaron en el cine: famoso es aquel Caso Venere Privata (https://www.youtube.com/watch?v=zc5j9C3eK3Y) del que fue protagonista una treintañera Raffaella Carrà justo antes de abandonar definitivamente el mundo del cine para pasar a la televisión, y que de vez en cuando destaca precisamente para una escena escabrosa, con la inminente “Raffa nacional” que se puede ver desnuda y encadenada.A  partir de ahí comenzó esa corriente cinematográfica de los 70 que se definió como “poliziottesca” y que inspiró a Quentin Tarantino. Así, de alguna manera, el círculo se cierra. Scerbanenco también había ambientado historias de detectives en una América reconstruida desde cero, en una época en la que el fascismo prohibía ambientar crímenes en Italia. Pero sus tramas en el Milán de los años 60 describen lo visto y, por lo tanto, también esbozan un documento extraordinario de la Italia en transformación debido al boom.

“Simenon de los Navigli” es otra definición suya, que va unida a la de “Chéjov de los Navigli”. Los Navigli de Milán (https://www.youtube.com/watch?v=_j8OmYoSsWk ) son un sistema de canales de regadío y navegables, que tienen su centro de gravedad en la ciudad lombarda de Milán, que conectaban el lago Mayor, el lago de Como y el bajo Ticino, abriendo las vías fluviales de Suiza y del noroeste de Europa, el cantón de Grisones y Europa nororiental y, finalmente, la del Po hacia el mar Adriático. En el siglo XX fueron enterradas en gran parte, pero por eso siguen siendo un símbolo de la antigua Milán.  

“Este ucraniano que creció en Italia, más alto y más seco que yo, con cara de caballo aturdido, era un hombre lleno de dignidad”, lo describió Montanelli. Nacido en Kiev en 1911, era hijo de profesor que fue fusilado por los bolcheviques y de una madre italiana. Es una historia contada también por Massimiliano Di Pasquale https://wp.me/p9fWSA-6bh en sus libros Ucraina terra di confine. Viaggi nell’Europa sconosciuta y Abbeccedario ucraino https://amzn.to/3UW1EV0

Autodidacta siendo fresador en Borletti y conductor de la Cruz Roja, luego periodista y director de periódicos femeninos donde escribió la columna “El correo del corazón”, desairado por la crítica en vida como autor de libros populares. Con textos escritos para ganarse la vida , Giorgio Scerbanenco es hoy reconocido como un maestro de la ficción de género: western, ciencia ficción, novela rosa, pero sobre todo crimen y cine negro, hasta la cima de la Cuadrilogía. Según Trocino, tal vez ese era el problema en un país donde había una clase intelectual con la idea de que no hay que ensuciarse con el dinero.

Como se recuerda, durante la época fascista también se inició con historias policiales ambientadas en Estados Unidos. Son seis novelas publicadas entre 1940 y 1943 que tienen como protagonista al documentalista de la policía de Boston Arthur Jelling. Trocino recuerda: “Scerbanenco, que nunca ha estado en Boston, encuentra por casualidad un mapa de la ciudad y lo utiliza para reconstruir sus historias de detectives, que sin embargo transcurren casi todas en interiores”. Algo completamente diferente de aquella cuadrilogía de Duca Lamberti. Ex médico, hijo de un policía apuñalado por la mafia, Duca fue expulsado de la Orden y pasó tres años en prisión por haber practicado la eutanasia a un paciente en estado terminal. Primero reutilizado como detective informalmente por un amigo de su padre y luego por sus éxitos de investigación contratado también formalmente por la Jefatura de Policía de Milán, Duca Lamberti es un personaje transversal, que nos permite contar la historia de una sociedad que sufre cambios tumultuosos. 

 

 

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