Libreria Albatros 6, rue Charles Humbert 6 1205 Genève www.libreria-albatros.ch

Lo mismo que los fieles de cualquier creencia acuden a sus templos dispuestos a escuchar la palabra divina y de algún modo entrar en comunicación con aquello que les proporciona seguridad y tranquilidad para aguantar los embates de la existencia, los amantes de la lectura entramos en las librerías con la misma fé que entra un fiel en su iglesia. También nosotros buscamos en la palabra escrita algún tipo de revelación que nos permita descubrir otras realidades o nos haga reflexionar, distraernos o admirar la belleza de un texto entre otras mil posibilidades que depara la lectura. Para los auténticos fieles de esta creencia, nuestro templos son las librerias pues necesitamos de ese contacto personal y físico que sólo lo proporciona un lugar repleto de libros a los que se les puede ojear, tocar y explorar. Y si encima el librero es un sumo sacerdote de este rito y conoce lo que necesitan las almas que lo visitan, aún mejor. Por eso no es lo mismo seguir nuestro credo a través de un telepredicador y desechamos las comodidades de internet para acercarnos con asiduidad a estos lugares. Mas asombroso todavía resulta toparse con una libreria en español en los sitios más impensables, como es el caso que nos ocupa. ¿O es que alguien espera encontrar en el centro de Ginebra una librería en español bajo el nombre de Albatros? Pero dejemos que sea su dueño y buen lector, Rodrigo Díaz, quien nos cuente su historia y la de esta librería.

¿Nos puedes explicar como fue que un peruano terminó viviendo en Ginebra y vinculándote con la librería Albatros tras previo paso por Rusia?

No terminé la carrera en Volgogrado (Dentista) y no quería regresar al Perú, había que decidir donde ir y me acordé que tenía una tía en Ginebra. La tía no me pudo recibir y la vi mucho tiempo después de haber llegado. Pero fue por ella la elección de esta ciudad.

En  Ginebra no conocía a nadie, pero felizmente encontré gente buena que me ayudó. Estuve casi dos años clandestino, haciendo diferentes trabajos, pintura, limpieza, jardinería, mudanza etc. Uno de estos trabajos era limpiar por las noches la librería. Era un trabajo ilegal.

¿El origen de la  librería cuál fue?

Era una agencia de viajes y una pequeña librería, los dueños eran un grupo de chilenos que habían llegado huyendo de la dictadura de Pinochet.  Cuando iba a limpiar la librería a veces me encontraba con el encargado de la librería y nos poníamos a hablar de libros, él me dijo: “si algún día tienes papeles de residencia búscame para que trabajes aquí”. Así, cuando ingresé a la Universidad de Ginebra y tenía mis papeles de estudiante lo busqué y empecé a trabajar por horas en la librería, era uno de otros tantos trabajos. Un día el encargado de la librería se encontró otro trabajo y yo tomé su puesto. A los años los dueños decidieron regresar a Chile y me vendieron la librería. La pude comprar gracias a la familia y gracias a un préstamo de la Banca Alternativa que me dieron el dinero sin pedirme nada, solo un proyecto. Hablé con ellos les dije cuales eran mis planes y me prestaron la plata. La Banca Alternativa presta plata con muy poco interés a proyectos culturales o de desarrollo. Luego me pusieron como ejemplo en su revista e incluso participé en un documental que le dedicaba la televisión suiza.

Visto desde Madrid, y en tiempos como los actuales, causa  admiración una librería en español en Ginebra… ¿a qué causas naturales y sobrenaturales se debe este milagro?

El milagro es tener dos trabajos, una esposa comprensiva que gane más que uno y vivir modestamente. Pero a cambio de esto felicidad total, una librería es el trabajo más bello que uno puede tener. La librería es el centro de encuentro de todos los enamorados de las letras, la música , teatro, cine etc.  Esto me ha permitido conocer gente magnifica, regresar a mi casa, acostarme y seguir soñando con lo genial o emotiva que puede ser la vida.

 

Rodrigo Díaz

 

Los lectores que se interesan por leer en español en Suiza a qué genero responden? (Me refiero si mayoritariamente son estudiantes de español, inmigrantes económicos latinoaméricanos, o antiguos hijos de refugiados españoles…?

Los lectores de Albatros son multiculturales, viene de todas partes, son estudiantes de escuelas que quieren aprender español, son universitarios que han viajado y se han enamorado de la lengua y la cultura de nuestros países. Son inmigrantes económicos latinoamericanos o españoles que buscan un lugar donde poder hablar su lengua, son refugiados políticos que buscan el calor del país, son hijos de refugiados o de inmigrantes económicos que buscan sus orígenes. La librería es el punto de encuentro para toda esta gente. Daniel Mayer poeta argentino me regaló este verso que lo tengo escrito en una de las paredes de la librería:

“Bien sabido es que el que vuelve no es el mismo y que el coraje sea quizá no volver nunca”.

La librería está especializada sólo en libros en español o también vendéis en francés?

En un tiempo quise tener un espacio en francés, traducciones de escritores españoles y latinoamericanos pero no funcionó, la gente viene aquí a buscar libros en español, así que no lo he desarrollado.  Tengo solo un pequeño espacio de libros en francés.

Aparte de las presentaciones de los libros, ¿tenéis otras actividades vinculadas al mundo editorial como editar libros? 

Hace unos años recibí de casualidad una revista argentina dedicada a un poeta peruano Carlos Oquendo de Amat y me gustó tanto que me puse en contacto con los editores. De esta relación nació mi pequeña editorial Albatros, tengo 30 libros editados , entre poesía, teatro, novela y cuento. El factor económico me ha obligado a ir despacio pero seguiré editando, espero pronto editar un libro de cuentos de mi amigo Maurizio Serra.

Un librero es también un gran lector. Desde tu atalaya ginebrina, como ves la narrativa peruana  en particular y la latinoamericana en general incluyendo  la española?

Leo mucho y casi todo lo que me llega a la librería. Creo que la narrativa peruana, latinoamericana y española es muy fructífera, se edita, nacen editoriales pequeñas magnificas, es muy grato ir descubriendo nuevos escritores, nuevas joyitas. Siempre me asombran las diferentes maneras de tratar los temas universales.

 

 

En España, en general, las librerías de tamaño medio o  pequeño tiene  una  dura competencia por las grandes superficies y cadenas de distribución y también la disminución del número de lectores, lo que lleva a muchas de ellas al cierre ¿ocurre los mismo en Suiza?

En Suiza han cerrado muchas librerías, hace poco cerró la librería especializada en arte, una hermosa librería en las orillas del Ródano.  Los libreros de Ginebra estamos todos unidos en el Círculo de librerías y editores de Ginebra, aquí conversamos de nuestros problemas con las autoridades y hemos recibido ayudas para participar en la Feria del libro o en otras actividades literarias. Los libreros nos parecemos todos, nos quejamos pero nos encanta y amamos nuestro trabajo de aquí nos sacarán solo muertos. Las grandes superficies no son librerías son centros comerciales, es otra historia.

¿Cuál es la receta o el sistema para escapar de esa doble amenaza?

La receta es no cansarse y seguir apostando por la literatura, sacar fuerzas y organizar actividades literarias, yo he visto personas que leen muy poco, pero que cuando han escuchado al autor, han comprado el libro y se lo ha leído. Hay que hacer igual que con nunca es tarde para empezar.

¿Cómo ves el futuro del libro como industria y como objeto cultural?

Las historias no van a desaparecer, seguiremos contándonos historias. Pero el libro como objeto y las librerías no sé, a veces creo que nosotros somos la última generación de libreros. Una vez estuvimos reunidos varios libreros y una colega estaba muy optimista y yo le pregunté: ¿Quisieras  que tu hija fuera librera?  Y claro me respondió que no. Porque nosotros sabemos lo que esto significa, es un hermoso trabajo pero es casi irreal, lastima.

¿Quieres añadir algo?

Solo que esta semana tengo dos presentaciones de libros, la próxima semana dos escritores más, en noviembre cuatro escritores y en diciembre dos. Ver este programa me emociona, y espero a los escritores con alegría, para tomarnos unas cervezas y hablar de literatura.

 

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