Vanessa Schneider, periodista y novelista, escribió esta biografía de su prima María, la actriz que interpretó la película “El último Tango en París” (1972) junto a Marlon Brando y dirigida por Bernardo Bertolucci, que debía haber sido un proyecto a cuatro manos. Sin embargo, la muerte en el 2011 de la actriz francesa, a los 58 años víctima del cáncer, lo impidió.

Los padres de Vanessa Schneider acogieron a María cuando era adolescente. Desde muy pequeña, Vanessa adoraba a su prima mayor y guardaba todos los recortes de revistas y periódicos en una carpeta roja de plástico. Como resultado, estas memorias están escritas con una rara sensación de intimidad y devoción. Recoge los momentos más destacados de la vida de Maria Schneider: desde su amistad duradera con Brigitte Bardot y Nan Goldin, hasta su orgullo por protagonizar películas como «El pasajero», de Michelangelo Antonioni.

Vanessa nos cuenta la vida de su prima, hija de la hermana mayor de su padre  con ternura y rabia, y nos descubre una infancia caótica de una familia tóxica que también es un poco la historia de la autora del libro que conoce bien el medio ambiente familiar donde la infelicidad se da la mano con la locura.

 

Vanessa Schneider

 

Cinematográficamente, María Schneider jugó el papel de la chica ingenua, ni siquiera atraviesa, y a la que le ocurre lo que le sucede más por desconocimiento que por deseo o curiosidad. Un papel que con los años es más difícil de mantener frente a las otras muchas caras que aparecen en el cine de otras tantas chicas ingenuas más jóvenes y bonitas.

Pero la verdadera mala suerte de María Schneider ocurrió cuando se hizo famosa por su interpretación junto a Marlon Brando de la película de Bernardo Bertolucci «El último tango en París», y la famosa escena de la violación  anal por parte del americano Paul (Marlon Brando) a María Schneider, llamada Jeanne, con la ayuda de un trozo de mantequilla. Bertolucci y Brando, perros viejos en el oficio, rodaron sobre la marcha la escena que no estaba en el guion original, según la actriz, y que corroboró Bertolucci a posteriori porque deseaba que actuase como una joven, no como una actriz.

El éxito de la película fue total no sólo por la famosa escena de la mantequilla que la ha desvirtuado, y permitió a Brando volver al primer plano cinematográfico y a Bertolucci dar el gran salto en su carrera como el director transgresor y revolucionario que demandaba su época.

 

María Schneider

 

La perdedora fue Schneider,  como cuenta Vanessa Schneider en «Mi prima Maria Schneider», publicado por primera vez en 2018 en Francia. La escena del «Último tango» marcó a Schneider el resto de su vida, pero tampoco la actriz ayudó a mejorar la situación. Hablaba con demasiada franqueza con la prensa sobre su vida personal, despreciaba a directores y actores famosos y abandonó los platós de rodaje.

 En sucesivos flashes, la escritora y periodista Vanessa Schneider disecciona, en segundo plano, el tóxico nudo familiar que las une. Maria Schneider creció sin ser deseada. Su padre, el actor francés Daniel Gélin, fue un padre ausente y su madre, Marie-Christine Schneider, la envió a vivir con una niñera cuando tenía ocho años. La vida sexual de su madre fue tumultuosa. Incluso una vez que su madre estaba en la cama con un hombre la ordenó que le trajera el diafragma. La madre terrible de Schneider ni siquiera asistió el funeral de su hija, porque estaba demasiado cansada.

María bailaba alegremente sobre las mesas de los clubes nocturnos a los que la llevaba su padre biológico Daniel Gélin. Maria fue acogida a los dieciséis años por Brigitte Bardot, que la tomó bajo su protección. A los 17 años, fue fichada por Alain Delon para una aparición en «Maddly», protagonizada por la pareja Delon-Mireille Darc. Después de «El último tango», María se convierte en heronómana. Una adicción de la que sale, en los años 80, gracias a una joven estudiante de cine que se convierte en la compañera de su vida.

Por una vez, no se coloca a una mujer joven en el pedestal del feminismo militante. Maria Schneider es presentada con sus defectos y sus encantos, una mujer rara y complicada antes que actriz.

 

 

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