En abril de 1936 el escritor norteamericano Francis Scott Fitzgerald (1896-1940) vivió en un hotel en Asheville, en el norte de Carolina, tras internar a su mujer Zelda en un hospital psiquiátrico próximo.

Fitzgerald, propenso a las listas de tareas y lecturas necesarias, le dictó una lista de libros absolutamente indispensables de leer a la enfermera que vigilaba para que no recayera en la bebida, Dorothy Richardson.

La lista, conservada en la Universidad del Sur de Carolina, y escrita por la enfermera, es la siguiente:

 

A la sombra de las muchachas en flor, de Marcel Proust

El mundo de los Guermantes, de Marcel Proust

Por el camino de Swann, de Marcel Proust

Viento del sur, di Norman Douglas

Los cuentos, de Guy De Maupassant

The Garden Party, de Katherine Mansfield

Guerra y paz, de Lev Tolstoj

Poesía completa de John Keats y Percy Bysshe Shelley.

Nuestra Carrie, de Theodore Dreiser

Vida de Jesus, de Ernest Renan

El halcón maltés, de Dashiel Hammett

Casa de muñecas, de Henrik Ibsen

Winesburg, Ohio, de Sherwood Anderson

Rojo y negro, de Stendahl

Los cuentos, de Anton Cechov

Victoria, de Joseph Conrad

La rebelión de los ángeles, de Anatole France

Las obras teatrales de Oscar Wilde

Santuario, de William Faulkner

The Old Wives’ Tale, de Arnold Bennett

An Outline of Abnormal Psychology, Gardner Murphy

The Best American Humorous Short Stories, edición de Alexander Jessup