El regreso de Truman Capote, ¿negocio editorial o recuperación necesaria?. Malcolm Larder
De su infancia conservó un aspecto aniñado, un aire que mantuvo a lo largo de su vida hasta que las drogas y el alcohol le devolvieron al final las señales de su verdadera edad. (Su biógrafo Gerald Clarke afirma que durante una cena celebrada cuando el escritor tenía 23 años, una invitada le confundió con el hijo de la anfitriona que tenía siete).
En el verano de 2014, un editor suizo, Peter Haag, que se encontraba revolviendo entre los papeles póstumos de Capote en la Librería Pública de Nueva York en busca de los capítulos que faltan de su novela “Plegarias atendidas”, encontró una serie de cuentos y poemas inéditos. Capote los había escrito entre los 11 y 19 años y muchos de ellos fueron publicados en la hoja del colegio local de Monroeville, The Green Witch.
Haag los hizo leer al albacea de la Truman Capote Literary Trust, Alan Schwartz, que a su vez habló con David Ebershoff, y todos se mostraron de acuerdo en que se trataba de algo mas que un ejercicio de juventud y que merecían la pena de ser publicados.
Ebershoff los editó y el mes pasado los publicó Random House con el título de The Early Stories of Truman Capote, una serie de treinta cuentos y varios poemas. En ellos encontramos personajes excéntricos como en Miss Belle Ranking, la mujer de la que todos hablan en el pueblo, un lugar donde todo el mundo se conoce. Ahora es una anciana pobre que vive como la bella durmiente y que la encuentran muerta en el patio de su casa con copos de nieve en el pelo y flores que presionan la mejilla.
No faltan las típicas historias góticas sureñas con presos fugados en los bosques y niños aterrorizados como en Swamp Terror, donde un niño insiste en aventurarse en un bosque en busca de un preso fugado y tiene que sobreponerse a la muerte de su perro y luego el asesinato de su amigo a manos del huído.
Todos los cuentos giran alrededor del profundo sur donde Capote, un niño delgado y despierto, busca en la ficción una vía de escape para dejar de ser el hijo no deseado de un estafador y una joven alcohólica, que pasó muchas noches de su infancia encerrado en habitaciones de hoteles baratos, mientras sus padres se iban de juerga. Más tarde vivió con unos familiares excéntricos en Monroeville, lo que le proporcionará un rico material para Otras Voces y El arpa de hierba.
Es por eso que dudamos que Capote, que murió en 1984 a los 59 años, hubiese permitido publicar estos cuentos. Para él, su carrera literaria comenzó con Miriam, un cuento que publicó la revista Mademoiselle en 1945, a los 18 años. Las historias que se publican ahora fueron excluidas de las colecciones seleccionadas por Capote y también en la póstuma The Complete Stories (Random House, 2004).




