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«La Gran transformación global», de Branko Milanovic. Penguin, 2025

«La Gran transformación global», de Branko Milanovic. Penguin, 2025

Rascacielos de Bombay. Foto de Sumit Dayal

 

«La Gran Transformación Global. Liberalismo de mercado nacional en un mundo multipolar» (Penguin, 2025) del economista serbio-estadounidense Branko Milanović, es un ensayo muy interesante de economía política sobre las ruinas del orden económico liberal que dominó las últimas cinco décadas. Milanović es Investigador Principal en el Stone Center on Socio-Economic Inequality de la City University of New York y Profesor Visitante en el Instituto de Desigualdades Internacionales de la London School of Economics, y fue economista jefe en el departamento de investigación del Banco Mundial. Pocos académicos vivos tienen tantos conocimientos para cartografiar el presente desde la economía global.

El argumento central del libro es que el neoliberalismo global ha muerto, y lo que está emergiendo en su lugar no es un capitalismo más justo ni más regulado, sino algo a la vez más crudo y más complejo. Milanović lo denomina «liberalismo de mercado nacional» y que sería un orden que ha abandonado el internacionalismo y combina políticas liberales en el interior con políticas mercantilistas hacia el exterior. Un libre mercado en el interior, proteccionismo y sanciones fuera. El libro se articula en cinco capítulos que avanzan con la lógica de un diagnóstico clínico. Primero los hechos, luego las causas, finalmente las consecuencias.

El primer y más sólido capítulo está dedicado al ascenso económico de Asia. Para Milanović, este proceso es, con diferencia, el acontecimiento más significativo de la historia económica y de la distribución global de la riqueza durante los últimos cincuenta años. Impulsado sobre todo por el ascenso de China y la India, la convergencia asiática ha desembocado en una situación en que las capas superiores de la burguesía asiática son hoy más ricas que los ciudadanos más pobres de Occidente.

Este reequilibrio histórico tiene consecuencias paradójicas. El PIB de Vietnam e Indonesia crece mientras el de sus ex colonizadores, Francia y los Países Bajos, retrocede en términos relativos. El PIB de India cuadruplica ya al del Reino Unido. Milanović introduce el concepto de «pico de ingreso relativo» para describir el momento en que el PIB per cápita de un país, expresado como proporción de la media mundial, alcanza su máximo histórico. Las economías occidentales alcanzaron ese pico hace veinte años en el caso del Reino Unido, Suecia y Australia; treinta en el de Italia, Japón y Alemania; y hasta sesenta en el de Estados Unidos. China y gran parte de Asia están en ese punto ahora mismo. Lo que viene después es, necesariamente, una meseta o un descenso.

 

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Es aquí donde el libro adquiere su dimensión más política. En 1988, Italia ocupaba un tramo del 73 al 97 de la distribución global del ingreso; incluso los italianos más pobres eran entonces más ricos que las tres cuartas partes del planeta. En 2018, esa situación había empeorado dramáticamente y los límites inferior y superior de Italia se habían desplazado al 53 y 99 de la distribución global. El italiano pobre de hoy se ha encontrado, casi sin saberlo, deslizándose hacia abajo en la jerarquía mundial. Esa experiencia subjetiva de declive, aunque el italiano siga siendo objetivamente más rico en términos absolutos, está en la raíz del malestar político que ha alimentado a populistas de izquierda y derecha y ultranacionalistas en toda Europa.

El ascenso de China hizo inevitable también el fin del neoliberalismo global. China creció tanto que ya no puede ser integrada en un orden mundial cuyas reglas escriben Estados Unidos y sus aliados. La respuesta de Washington ha sido sanciones tecnológicas, aranceles y restricciones a las exportaciones de los semiconductores. Para Milanović la lógica de las políticas antiglobalización de Estados Unidos es desacelerar el crecimiento chino y prolongar su propia supremacía económica. Que esto dañe también a la propia economía estadounidense es el precio que Washington parece dispuesto a pagar.

El segundo gran eje analítico del libro es la emergencia de una nueva clase dirigente transnacional. Cuarenta años de capitalismo desregulado han producido en América y China una clase de personas simultáneamente ricas en ingresos del trabajo y en ingresos del capital. Milanović denomina a este fenómeno «homoploútia», del griego: igual (*homo*) riqueza (*ploutia*) en los dos factores fundamentales de producción. En la economía clásica, capitalistas y trabajadores eran categorías opuestas; la homoploútia borra esa frontera. Los grandes ejecutivos, tecnólogos y gestores de fondos de hoy son a la vez empleados de altísimos salarios y propietarios de capital. En Estados Unidos esta clase representa en torno al tres por ciento de la población; en China comprende al cinco por ciento más rico de la población urbana.

 

 

Una paseante por un centro comercial de una ciudad china

 

Lo revelador es que esta nueva élite no se opone al capitalismo sino que lo encarna y profundiza. El cambio clave que identifica Milanović es que esta élite no se enfrenta a los capitalistas tradicionales, sino que se alía con ellos. Eso explica por qué, a diferencia de los movimientos revolucionarios de derechas e izquierdas  del siglo XX, la protesta política contemporánea no se traduce en programas redistributivos coherentes. El malestar existe, pero las élites lo canalizan hacia el nacionalismo, la xenofobia y el repliegue identitario, es decir, hacia formas de descontento que no cuestionan la acumulación de capital.

Milanović establece un diálogo implícito pero reconocible con Karl Polanyi, cuyo clásico *The Great Transformation* (1944) analizó cómo el orden del siglo XIX fue destruido durante los años de entreguerras. Como Polanyi, Milanović retrata las crisis como ocasiones para un cambio en las normas políticas y económicas. Un conjunto de presiones y tensiones en un sistema en desarrollo que explotan en un desplazamiento del orden político-económico dominante. La diferencia es que Polanyi podía contemplar la posibilidad del socialismo como alternativa al mercado desregulado. Milanović, más sobrio y más pesimista, no ve en el horizonte ninguna alternativa sistémica al capitalismo, solo distintas versiones de él.

Uno de los méritos del libro es que lo puede leer tanto el especialista como el lector culto no economista. Sin embargo, el análisis de las alternativas políticas es más débil que el diagnóstico. El autor describe con precisión quirúrgica cómo llegamos hasta aquí, pero sus propuestas normativas quedan en los márgenes del texto. La pregunta que el libro deja flotando es si el neoliberalismo global está muerto y el nuevo «liberalismo de mercado nacional» multiplica las plutocracias y aviva las tensiones geopolíticas, ¿qué tipo de orden internacional podría ser a la vez viable y más justo?

Pero en un momento en que la política se debate entre el repliegue nacionalista y la nostalgia del orden liberal de posguerra, Milanović ofrece un mapa honesto del mundo tal como es, con toda su complejidad y su injusticia. Leerlo es entender mejor por qué las categorías del siglo XX —izquierda/derecha, globalización/proteccionismo, Norte/Sur— ya no bastan para describir el siglo en que vivimos.

 

Personas necesitadas en un centro de acogida

 

 

 

Sobre el autor

MALCOLM LARDER

Malcolm Larder estudió en el Department of Design Media Arts (DMA) de la University of California (UCLA), en Los Angeles. Trabaja en la industria tecnológica en Seattle, una ciudad de hombres antisociales engreídos y mujeres independientes con mucho carácter

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