En la línea del horizonte. Yihad en la Sahel. Alberto Masegosa. Editorial UFV, 2026
Más allá de la línea del horizonte se extiende un territorio inmenso, áspero y convulso: el Sahel. Una franja donde el desierto del Sáhara cede paso a las sábanas africanas y que constituye hoy uno de los principales focos de inestabilidad del planeta como escribe el periodista Alberto Masegosa «En la línea del horizonte. Yihad en el Sahel» (UFV, 2026)
La palabra Sahel significa «costa» u «orilla». No alude al mar, sino al borde meridional del gran océano de arena del Sáhara. Durante siglos fue un puente entre el Magreb y el África subsahariana, recorrido por caravanas que transportaban mercancías, personas, religiones e ideas. Hoy, sin embargo, esa tierra de encuentro se ha convertido en una inmensa zona de fractura y conflictos violentos.
Uno de los objetivos de este libro es demostrar que la crisis actual no puede entenderse desde la simple actualidad informativa. La violencia que sacude el Sahel hunde sus raíces en una larga historia de colonizaciones, fronteras artificiales y estados construidos sin atender a las realidades étnicas, culturales o religiosas.

El ejemplo de Mali resulta especialmente revelador. La convivencia forzada entre los tuaregs del norte, de origen bereber y cultura arabizada, y las poblaciones del sur que por el contrario son de creencias animista, étnicamente subsaharianos y que a lo largo del tiempo han mantenido entre ellos una relación esclavista, ahora se han visto obligados a compartir un estado artificialmente constituido que lleva a predecir un futuro muy poco viable.
A la fragilidad establecida se fueron sumando nuevos factores de desestabilización. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 promovieron el regreso de combatientes yihadistas desde Afganistán. Cuando los americanos echaron abajo el sistema talibán, todos los militares que luchaban en Afganistán con Bin Laden, regresaron a casa. El país que tenía más voluntarios era Argelia. Estos guerrilleros entrenados e instruidos provocaron una guerra civil en Argelia, que terminó cuando fueron derrotados por el ejército argelino. A partir de ahí los grupos radicales bajaron hacia Mali y Niger aliándose con clanes tribales y desestabilizando más toda la zona.
A esto se suma la debacle que supuso la caída del régimen del dictador Muamar Gadafi, y el desplome del estado libio, lo que promovió que de nuevo llegaran a El Sahel grupos fuertemente armados y equipados, esta vez tuaregs que pertenecían a Legion Islámica de Gadafi; un factor más que facilitó la expansión del terrorismo en la región.

Desde entonces se han sucedido los golpes de Estado en los países del Sahel como Mali, Burkina Faso y Níger. En Mali, la junta militar ha sustituido la cooperación con la Unión Europa por el apoyo de mercenarios rusos, sin que ello haya conseguido frenar la violencia ni recuperar el control efectivo del territorio.
El autor muestra con la insistencia de los datos y una exhaustiva documentación que el problema del Sahel no es únicamente una guerra contra el yihadismo. Es una crisis multidimensional donde confluyen terrorismo, crimen organizado, pobreza, cambio climático, conflictos étnicos, debilidad institucional y la total desatención de Occidente.
Este conflicto no pertenece solo a África. Europa lo contempla como una tragedia lejana y silenciosa, cuando, en realidad, el Sahel constituye su frontera estratégica más vulnerable. España, por su proximidad, es el primer país europeo en percibir sus consecuencias.

Las repercusiones abarcan varias facetas. En primer lugar, una tremenda crisis humanitaria; gente asesinada diariamente y sin garantía de seguridad ni de futuro, con hambrunas periódicas en donde el hambre se utiliza como arma de guerra. En segundo lugar, estos países pueden desestabilizar aún más el norte de Africa en donde ya tenemos situaciones peligrosas como por ejemplo Libia que es un estado fallido, Argelia, sumida en graves dificultades y un régimen militar un y Marruecos que arrastra el conflicto del Sahara occidental. En la medida que estos conflictos pudieran extenderse al norte de Africa, supondría una amenaza para España, ya que nos separan solo catorce kilómetros. En tercer lugar, están los flujos migratorios, que conllevan además de problemas humanitarios, conflictos políticos, sociales, económicos y fenómenos delictivos como tráfico de armas, drogas…
El Sahel se ha convertido así en uno de los escenarios decisivos de la geopolítica del siglo XXI y, sin embargo, sigue siendo uno de los conflictos más ignorados por la opinión pública y los estados occidentales.
La aportación más inquietante del texto es la advertencia de que El Sahel no es un problema exclusivamente africano; es una frontera compartida cuyo futuro condicionará también el de Europa.
Este libro tiene una mirada amplia, rigurosa y muy documentada, resultando una lectura imprescindible para quien quiera entender lo que pasa en el continente africano poseedor de una cultura primigenia fascinante, una naturaleza arcaica imponente y ser el lugar más maltratado del planeta.

Alberto Masegosa ha sido corresponsal de EFE en París, México, Túnez, Marruecos, Egipto, Estados Unidos, Israel, Palestina, India, África (con base en Johannesburgo), y en el Sudeste Asiático (con base en Bangkok). Ha trabajado como enviado especial en más de una veintena de países y conflictos armados: entre otros, Mauritania, Burkina Faso, Níger, Irak, Irán, Gaza, Afganistán, Pakistán, Darfur, Sudán, Somalia, República democrática, del Congo, Ruanda, Angola, Sierra Leona y Birmania. Es autor de «Marruecos, el vecino inquietante» (con Javier Valenzuela, 1996),»Días de guerra, diario de Bagdad» (con Ángeles Espinosa y Antonio Baquero, 2003), «Crónica de un viaje al sur de Sáhara» (2007), «Darfur, coordenadas de un desastre» (2008), «Israel crónica al país del libro» (2011), «Rohinyá» (2018) y «Guerra santa en el sur del Sahara» (2025). Ha entrevistado a líderes mundiales como Yaser, Arafat y Nelson Mandela. Ha publicado crónicas en la mayoría de los principales diarios en lengua española.

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