La historia de Joaquim Novais-Teixeira(Guimaraes, 1899- París, 1972) es la de un periodista, escritor, crítico de cine e intelectual portugués que vivió en continua diáspora e intensamente el convulso siglo XX , sufriendo tres exilios, dos guerras de pleno, la cárcel, la separación de su familia  pero que  supo siempre hacer frente a la adversidad y resurgir como el ave fénix, abanderando incansablemente la cultura luso-brasileña, tendiendo puentes culturales y cimentando sólidas amistades a lo largo de su apasionante periplo vital.

 

Periplo vital de Joaquim Novais-Teixeira

 

Su vida trascurrió principalmente entre cuatro ciudades: en la pequeña pero orgullosa Guimarães, su ciudad natal y cuna de la nación portuguesa, a la que siempre estuvo sentimentalmente muy ligado, en el efervescente Madrid del los años 20 y 30 donde su trayectoria se cruzaría con la del artista Almada Negreiros, en la vibrante Rio de Janeiro de los años 40 que pasaba entonces por un periodo de gran bonanza y en Paris, que vivió en una de sus épocas doradas, desde 1948 a 1972 y donde se consagraría como reputado crítico internacional de cine.

Joaquim Novais-Teixeira nace en 1899 en una familia de tradición militar de la pequeña burguesía conservadora y católica de la  histórica y provinciana ciudad de Guimarães en el norte de Portugal. Su infancia y adolescencia transcurren entre su ciudad natal y la vecina Oporto donde iniciará estudios de industria y comercio. Muy pronto aflorará su prometedora vocación periodística  y su faceta de animador cultural con la fundación de varias revistas literarias.

Su interés por la política también se manifiesta precozmente y, sin duda influenciado  por la tradición familiar, empieza en Oporto a frecuentar círculos monárquicos portugueses. Su temprana adscripción a este bando y la fallida insurrección de 1919  para restablecer la monarquía en Portugal, la llamada Monarquia do Norte, fuerzan al joven Joaquim Novais-Teixeira a interrumpir abruptamente sus estudios y a exiliarse en España con tan solo 20 años.

Se instala, adoptando un perfil discreto, en Madrid en 1919, relacionándose en esos primeros años con círculos conservadores que le consiguen un trabajo estable en el Consorcio Bancario Comercial Portugués y acabarán emparentándolo con la española Julia Tomé, también hija de militares, con la que se casa en 1923 y con la que tendrá en 1925 a su único hijo, el también periodista Jose Antonio Novais, futuro corresponsal para España del periódico Le Monde en los años 60 y 70.

 

Familia Novais-Teixeira por Almada Negreiros

 

Nada hacía presagiar el profundo cambio que experimentaría el todavía provinciano y  monárquico Joaquim Novais-Teixeira en sus siguientes años madrileños en los que recuperará su perfil de animador cultural, madurará como intelectual, se convertirá en un activo periodista y abrazará desde el primer momento los ideales de la Segunda República. En esos años que marcarán decisivamente su futuro, Joaquim Novais-Teixeira se forjará intelectualmente al calor de las tertulias, las lecturas y las amistades con personas tan brillantes como Unamuno, Pio Baroja, García Lorca, Valle Inclán, Ramón Gómez de la Serna, Luis Buñuel Manuel Azaña con el que desempeñará diferentes jefaturas de prensa y cargos de confianza en sus años de Ministro y Presidente de la República.

En Madrid, Joaquim Novais-Teixeira se hace periodista, crítico de arte, cronista de sociedad, ensayista, tertuliano, traductor  y escribiendo para medios portugueses de gran tirada y participando activamente en la vida social e intelectual, contribuye a dinamizar las relaciones socio-culturales entre Portugal y España que pasarán entonces por uno de sus momentos más fructíferos.

La Guerra Civil pondrá un trágico final a esta excitante trayectoria y tras acompañar durante el conflicto, como Jefe del Servicio de Prensa, al Gobierno Republicano en sus sucesivas retiradas a Valencia y Barcelona, Joaquim Novais-Teixeira toma de nuevo el camino del exilio, desembarcando en el puerto de Marsella a finales de 1938 para instalarse, con su familia, finalmente en París.

La vida allí se complica con la entrada de Francia en la Segunda Guerra Mundial. Su única y muy limitada fuente de ingresos es su trabajo de redactor de la Grande Enciclopedia Portuguesa y Brasileira que había iniciado años atrás. La escasez de recursos y las negras perspectivas de futuro provocan una crisis familiar y la separación física de su mujer que decide, gracias a los buenos contactos de su familia en la España franquista, volver a España a principios de 1940 con el hijo de ambos.

Tras la entrada de los ejércitos nazis en París, Joaquim Novais-Teixeira, solo, y entre la espada y la pared, opta por acogerse a una amnistía portuguesa proclamada recientemente por la Dictadura de Salazar que debía permitir a los súbditos portugueses que estaban en países en guerra volver sin problemas a Portugal al margen de sus afiliaciones políticas.

 

Pasaporte portugués emitido en París en 1940 concedido en base al decreto de amnistía

 

Sin embargo no sirvió de mucho pues, a su llegada a Portugal, es  detenido en la frontera y encarcelado por su pasado republicano y sus simpatías con la oposición democrática portuguesa. Tras varios interrogatorios y pasar cinco meses en la cárcel es expulsado de su país a finales de 1940, y forzado a un tercer exilio que le conduce a Brasil, concretamente a la ciudad de Rio de Janeiro.

Allí se recompone rápidamente, se empapa de la dinámica vida cultural de un país en expansión que había permanecido al margen de los grandes conflictos mundiales y se integra fácilmente en los medios artísticos y periodísticos brasileños. Durante los años de la segunda guerra mundial colaborará en la lucha contra el fascismo desde la dirección de la Inter-Americana, un servicio de propaganda para los aliados. Luego llevará la jefatura de prensa del servicio cultural de la embajada francesa  y colaborará cada vez más estrechamente con diversos periódicos brasileños que, una vez acabada la guerra, verán a Joaquim Novais-Teixeira, con su experiencia en el terreno y su bagaje intelectual, como el candidato perfecto para llevar la corresponsalía en Europa, informando desde el epicentro de la noticia sobre la recomposición geopolítica de la Europa post-bélica y difundiendo en el viejo continente  la nueva cultura brasileña que se encontraba entonces en plena expansión.

Avalado por los periódicos O Estado de Sao Pauloy O Globo, Joaquim Novais-Teixeira regresa en 1948 a Europa, instalándose definitivamente en Paris , donde retomará contacto con otros exiliados portugueses y reanudará una intensa vida intelectual hasta su muerte en 1972 siendo amigo personal de Picasso, Gabriel García Márquez, Maria Helena Vieira da Silva, Jose Augusto França, André Bazin  y muchos otros artistas e intelectuales. En París trabajará en calidad de corresponsal, combinando su perfil de analista político con el de crítico de arte y de cine, despuntando internacionalmente en esta última faceta.

 

Luis Buñuel y Joaquim Novais-Teixeira. Acapulco 1965

 

Joaquim Novais-Teixeira asistirá al nacimiento de la Nouvelle Vague, introducirá el Novo Cinema brasileño y portugués en Francia y Europa, será el valedor del cineasta portugués Manuel de Oliveira (que le dedicará in memoriam en 1981 su película Francisca), el amigo/crítico/confidente de Luis Buñuel y  oficiará como jurado en numerosos festivales de cine como Berlín y Cannes. Será condecorado en Francia con Les Palmes Académiques y el premio al mejor cortometraje francés del Sindicato de la Crítica Francesa de Cine llevará su nombre desde 1973, le Prix Novais-Teixeira.

 

Carta de Joaquim Novais-Teixeira a Luis Buñuel donde le da sus impresiones sobre su película “Belle de jour” y la recepción que esté teniendo. París,10 de junio de 1967

 

Un portugués en el Madrid de los años 20 y 30 (1919-1938)

Volvamos ahora al apasionante Madrid de los años 20 y 30 que tanto marcará a Joaquim Novais Teixeira y que será escenario del encuentro y de los años de convivencia del periodista con el artista Almada Negreiros.

 

Novais-Teixeira, dibujado por Almada Negreiros. Madrid (1929)

 

Como ya comentábamos, tras unos primeros años de vida más discreta y familiar, Joaquim Novais-Teixeira empieza, a mediados de los años veinte, a frecuentar los medios intelectuales y artísticos madrileños y a escribir sus primeras crónicas literarias y periodísticas para periódicos portugueses como el Diario de Noticias de Lisboa y O Comercio do Porto, revistas como Ilustraçao o el Magazine Bertrand así como a traducir al portugués, para la editorial Civiliçao de Oporto, diversas obras de literatos españoles contemporáneos.

Su gran escuela van a ser las tertulias de los cafés que se prodigan en aquellos años en Madrid y que serán hervidero de las ideas más renovadoras y progresistas así como  foco de copiosos y ricos intercambios intelectuales.

 

Novais-Teixeira en la tertulia de Valle-Inclán en el Café Regina. (1930)

 

Joaquim Novais-Teixeira se introduce con asombrosa facilidad en los círculos intelectuales y literarios madrileños y se convierte en activo participante en varias tertulias, en las de Valle Inclán y de Manuel Azaña en el Café Regina, ocasionalmente en la de Ramón Gómez de la Serna en el Café Pombo y en varias tertulias que tenían como sede el Café La Granja el Henar donde coincidirá entre otros  con Unamuno, García Lorca y Luis Buñuel que se sorprenden al escuchar a este joven intelectual portugués inquieto y brillante, enamorado de la cultura española y obstinado en buscar puntos de encuentro y afinidades entre Portugal y España y en crear vasos comunicantes entre ambas culturas.

En esos años Joaquim Novais-Teixeira se convierte, en su faceta de mediador entre la cultura española y portuguesa, en un “embajador de facto” de ambas culturas y es retratado así a mediados de 1929 en una crónica del periódico Heraldo de Madrid: ”Joaquim Novais-Teixeira, el culto escritor portugués que tanto ha trabajado y trabaja por difundir en la vecina República de Portugal  nuestra cultura y nuestra literatura…..siempre hispanófilo, joven, inteligentísimo y trabajador, fue quien inició con gran intensidad y eficacia la importación en Portugal de libros españoles traducidos al portugués. La difusión del castellano en Portugal se debe en gran parte a este animoso escritor.”

Una muestra del reconocimiento que tuvo Novais-Teixeira es su colaboración, con el artículo Unamuno e Portugal, para la prestigiosa revista La Gaceta Literaria en el número extraordinario sobre Unamuno en 1930.

 

Artículo de Novais-Teixeira para el número extraordinario sobre Miguel de Unamuno en “La Gaceta Literaria”. (1930)

 

También desempeñará en aquellos años una activa labor en la biblioteca del Ateneo de Madrid bajo las direcciones de Manuel Azaña (hasta 1932), Valle Inclán (1932) y Unamuno (1933-1934) con la que completará la brillante formación intelectual de su periodo madrileño.

 

Novais-Teixeira y el fotógrafo Walken en el Aeropuerto de Lisboa. Noviembre 1928

 

Su conversión republicana y su formación demócrata

El activismo intelectual de Joaquim Novais-Teixeira se dobla de una adhesión política a los ideales republicanos y participa, desde el primer momento, en la celebración de la declaración de la Segunda República. El periodista huye de los extremismos y defiende por encima de todo la libertad del individuo, y  su modelo político, que ya perdurará por vida, es Manuel Azaña, el intelectual  engagé de sólidos principios democráticos, con el que ha ido forjando una amistad y una estrecha relación en las tertulias y en el Ateneo y que se convierte en su mentor político. El propio Azaña, refiriéndose a Novais-Teixeira, recordará  “que de su larga permanencia en España había sacado con nuestra amistad, adquirida en la tertulia del Regina, un fervor republicano que tenía ya muy poco, es decir, nada que ver con el motivo político de su emigración de Portugal”. Esta relación se mantendrá en los años de la república en los que el periodista  desempeñará diversos cargos de confianza en los distintos gobiernos en los que participa Manuel Azaña.

El activismo político de Joaquim Novais-Teixeira se extiende a la situación que vive su propio país tras la dictadura militar proclamada en Portugal en 1926. El Ateneo de Madrid, en cuya biblioteca  el periodista colabora, se convierte en punto de encuentro de la oposición democrática portuguesa exiliada en Madrid tras la dictadura militar proclamada en 1926  que desembocaría en 1933 con la constitución del Estado Novo de Salazar.  Joaquim Novais-Teixeira, aunque con discreción, no ocultará sus simpatías hacia la oposición democrática portuguesa  a la que brindará apoyos y contactos y será estrechamente vigilado por la PVDE, los siniestros servicios secretos de información de la nueva dictadura portuguesa, cuyos informes serán vinculantes para su posterior encarcelamiento en Portugal en 1940.

 

Dossier de la PVDE que sirvió para el encarcelamiento de Joaquín Novais-Teixeira en Lisboa en Julio de 1940 y huellas dactilares

 

Novais-Teixeira , el cicerone de Almada Negreiros en Madrid (1927-1932)

Centrémonos ahora en el año 1927, fecha de la llegada de Almada Negreiros a Madrid. Para ese año Joaquim Novais-Teixeira, con sus crónicas políticas, culturales y sociales de la vida madrileña para importantes publicaciones portuguesas  y sus excelentes relaciones con los círculos artísticos e intelectuales madrileños, se había convertido ya en un referente para los súbditos portugueses que llegaban a Madrid y para los españoles que buscaban contactos y noticias del país vecino .

Nada más natural que esto hubiese llegado a oídos del joven artista Almada Negreiros, adalid del modernismo portugués, que tras unos años en París y Lisboa, se había decidido a venir a vivir una temporada a Madrid, atraído por la efervescencia intelectual y artística de la ciudad y por las críticas elogiosas que había recibido de algunos de los líderes de la vanguardia madrileña como  Ramón Gómez de la Serna y Giménez Caballero. Con estos antecedentes, a principios de 1927 Joaquim Novais-Teixeira y su mujer reciben en su casa madrileña de la calle del Reloj, a escasos pasos del Senado, a un Almada Negreiros, recién llegado a Madrid, sin apenas recursos económicos ni ayudas del Estado portugués.

Le brindarán su amistad sin reservas, le acogerán en su casa los primeros tiempos y le guiarán en sus primeros pasos por la ciudad presentándole a sus amistades y abriéndole las puertas de las distintas tertulias.  El matrimonio Novais-Teixeira será, durante esa época, su punto de anclaje en la capital y su principal apoyo personal.

 

Almada Negreiros y Novais-Teixeira con amigos en una verbena. Madrid, 1927

 

Compartirán con el artista tanto momentos de ocio, capturados por ejemplo en alegres fotografías tomadas en la verbenas madrileñas, como momentos de intimidad más familiar que perduran hoy en día en varias de las obras con las que el artista correspondió a esa amistad.

Almada Negreiros realizaría, en aquellos años, varios retratos artísticos  para la familia, entre ellos un magnífico retrato a tamaño natural y a carboncillo de la joven familia al completo,considerada una de  sus obras maestras.

 

Retrato de Julia Novais por Almada Negreiros.(Madrid, 1927)

 

Joaquim Novais-Teixeira introducirá a Almada Negreiros en varias de las tertulias que frecuentaba en los cafés madrileños, principalmente en las del Café Granja el Henar de la calle Alcalá donde el periodista compartía la tertulia de Valle Inclán y Manuel Azaña. En ese café convivían varias tertulias y con el tiempo Almada Negreiros se decantaría por la llamada  “de los arquitectos” liderada por García Mercadal y donde eran asiduos otros arquitectos y gente de la cultura como Edgar Neville, Tono, Ponce de León… Curiosamente Almada Negreiros nunca fue contertulio de la famosa tertulia del Café de Pombo liderada por Ramón Gómez de la Serna que apadrinó en un primer momento al artista portugués. Fue precisamente en el Café La Granja el Henar donde se produciría en junio de 1928, con la complicidad de Almada Negreiros y de Novais-Teixeira, un simpático y simbólico evento, el hermanamiento del Café A Brasileira de Lisboa con el Café La Granja el Henar y que es fiel reflejo de la voluntad común del artista y del periodista por acercar las culturas de ambos países.

 

Acto de Hermanamiento entre el Café A Brasileira de Lisboa y el Café Granja del Henar donde participaron Novais-Teixeira y Almada Negreiros. Madrid, 1928

 

La relación profesional

La relación personal del periodista y el artista se dobla de una relación profesional. Novais-Teixeira mediará para que el artista, que pasará por apuros económicos durante bastante tiempo, consiga sus primeros trabajos alimenticios, básicamente ilustraciones para periódicos, revistas y editoriales madrileñas e informará puntualmente en la prensa portuguesa de las exposiciones, trabajos y éxitos de Almada.

Así en junio del 1927 se publica en la revista Ilustraçao una fotografía de la inauguración de la primera exposición de Almada Negreiros en Madrid, concretamente en la Unión Ibero-Americana auspiciada por La Gaceta Literaria.

Más tarde el periodista le entrevistará para O Comercio do Porto con motivo de los preparativos de la Exposición Ibero-Americana de Sevilla 1929. El periodista le acompañará en toda su trayectoria y a finales de 1929, ya transcurridos tres años desde la llegada del artista a Madrid, Novais-Teixeira realiza un extenso reportaje para la revista Ilustraçao titulado “Jose de Almada Negreiros triunfa en España” donde, como crítico de arte y conocedor de ambas culturas, expone  las claves para explicar las razones de este éxito, entrevista también  al artista y reproduce en exclusiva los famosos y espléndidos paneles del cine San Carlos en la madrileña la calle Atocha que había diseñado Almada Negreiros.  Estos magníficos paneles, que representan los distintos estilos de cine que imperaban entonces, desaparecieron con el tiempo en las sucesivas reformas que tuvo el cine y ya se daban por perdidos cuando Ernesto de Sousa, un artista polifacético portugués, empeñado en recuperar los murales dio, en 1970, con la pista para localizarlos al releer detenidamente el artículo de Novais-Teixeira de 1929 y consiguió descubrirlos en el mismo cine, unos ocultos tras capas de carteles y pintura y otros almacenados en condiciones precarias en el sótano.

 

Reportaje sobre Almada Negreiros, entrevista al artista y reproducción de los paneles del Cine San Carlos

 

La colaboración profesional entre el periodista y el artista también se plasmó en una serie de artículos y traducciones de Novais-Teixeira, ilustrados por Almada Negreiros, y que fueron publicados a finales de 1928 y principios de 1929 en la revista Ilustraçao.

Entre ellos, A tragedia da chave de Wenceslao Fernández Flórez, A vida dos atomos de Pio Baroja y  Quem nunca viu Lisboa,  una divertida confidencia que hace el periodista a sus lectores donde les confiesa que hasta ahora nunca había estado en Lisboa y que no había  sido capaz de sincerarse hasta ese momento con el fin de no defraudar a todos los españoles que le tenían como referente y le pedían incesantemente consejos y recomendaciones para viajar a Lisboa y a los que intentaba atender con más o menos fortuna.

 

Quem nunca viu Lisboa con dibujos de Almada Negreiros. 1929

 

Una pasión común

Y ya para terminar me gustaría hacer una reflexión más personal sobre el tándem que formaron en Madrid estos dos portugueses tan singulares.

Por un lado hay que reconocer que Novais-Teixeira y Almada Negreiros  coincidieron en Madrid en un periodo único y extraordinario que empezó en marzo de 1927, unos meses antes de la puesta de largo de la famosa generación del 27, y que se prolongó hasta  1932, en los albores de la Segunda República. En ese tiempo compartieron tertulias con intelectuales y artistas de distintas generaciones  que convivían y se apreciaban al margen de sus afiliaciones políticas, fueron testigos y receptores activos de una intensa producción intelectual y artística y vieron nacer una república que todavía no estaba sometida a los extremismos que pronto la sacudirían. No es de extrañar que esa época marcarse tan profundamente sus vidas y la obra de ambos.

Pero, al margen de ese caldo de cultivo innegable,  en ambos coincidía también un doble sentimiento, la admiración hacía España y el orgullo de ser portugueses,  que  se materializó en una pasión común por acercar la cultura de ambos países, por buscar una percepción mutua de las mismas. En ese sentido la relación personal entre  el periodista y el artista les permitió retroalimentarse intelectualmente y aunar energías para esa causa común que pusieron en práctica buscando incansablemente las afinidades entre las culturas portuguesas y españolas, tendiendo puentes para aproximarlas y favoreciendo el encuentro y el constante diálogo. Ambos eran además afables, vivos, inteligentes, trabajadores, polifacéticos, apasionados, cultos  y extremadamente sociables y, con ese bagaje y esa pasión común, constituyeron un formidable tándem de mediadores culturales, tándem irrepetible que influyó decisivamente en uno de los periodos más prósperos de intercambio cultural entre España y Portugal.

 

«Retrato de Mujer» de Almada Negreiros regalo a familia Novais-Teixeira

 

(Este texto está basado en la conferencia de David Novaes Ledieu sobre su abuelo Joaquim Novais-Teixeira que aunque ha sido recientemente reivindicado en Portugal y objeto allí de varios estudios biográficos por parte de Paolo Cunhay Vasco Rosa, de un libro monográfico Novais-Teixeira, O Vimaranense Errante de Paolo Cunha y de un documental de ficción O fantasma do Novais de Margarida Gil, todavía es un gran desconocido en España)