Andrea Camilleri

No fue el mejor escritor de Italia, al menos según la crítica, pero seguramente Andrea Camilleri, fallecido el pasado 17 de julio en Roma a los 94 años, fue el más popular y el más leído. Pese a las dificultades de traducirlo bien fue publicado en 120 idiomas, con más de 20 millones de copias vendidas. En España contaba con bastantes lectores y muchas simpatías.

Un éxito aún más notable, ya que lo obtuvo tarde, cuando tenía 67 años. Y todo gracias a Salvo Montalbano: el comisario de policía siciliano inventado en 1994, y que desde 1999 también se convirtió en una serie de televisión que ha relanzado un éxito aún más extraordinario.  El programa más visto en la televisión italiana de hoy, emitido en 20 países, y que en 2016 logró situarse también entre los 10 programas más vistos en el Reino Unido.

Este gran éxito internacional a menudo sorprende a los italianos. Una de las razones más importantes de la fascinación de los libros de Montalbano es, de hecho, una extraordinaria mezcla lingüística, en la que emplea varios registros de italiano desde el empleado por las clases altas, las bajas, el lenguaje burocrático… todo ello mezclado con el dialecto siciliano. Aparte de las frases de algunos personajes de extracción popular que hablan en el dialecto sicialiano, los libros de Montalbano están escritos en italiano, pero con algunas palabras en las que se usa el siciliano. Por ejemplo “taliari” por “guardare”: mirar. O “spiari” para “domandare”: preguntar. O “macari” per “anche”: también. El lector no siciliano al principio tiene una impresión de incomprensibilidad. Pero después de dos o tres páginas se acostumbra, y todo esto potencia fuertemente el vivo color local http://www.vigata.org/dizionario/camilleri_linguaggio.html.

Carlo Emilio Gadda

En esto, Camilleri es considerado el heredero de otros grandes escritores sicilianos que también dibujaron intensamente la idiosincrasia de la isla. Giovanni Verga, el Premio Nobel de Literatura Luigi Pirandello, Luigi Capuana, Vitaliano Brancati, Leonardo Sciascia…  Pero lo gracioso es que en realidad este tipo de mezcla lingüística Camilleri lo había aprendido por Carlo Emilio Gadda. Milanés, y autor de varios experimentos lingüísticos similares, el más famoso de los cuales es una mezcla de dialecto italiano y romano que también es una novela policíaca. Quer pasticciaccio brutto de Via Merulana, che en italiano sería “quel pasticciaccio brutto di Via Meruiana”, y que en español fue traducido como  El zafarrancho aquel de via Merulana.

¿Cómo se puede reproducir el mismo tipo de lenguaje en la traducción española? (https://rivistatradurre.it/2014/04/camilleri-nel-mondo/) Dos traductores al francés han logrado buenos resultados utilizando uno el dialecto de Lyon en lugar del siciliano, el otro el Provenzal (http://www.vigata.org/traduzioni/bibliost.shtml). En la mayoría de las traducciones vertidas a otros idiomas ni siquiera han intentado hacer algo como esto. A veces juegan entre lenguaje de clases altas, bajas y arcaísmos. A veces dejan el siciliano original traducido en la nota a pie de página.

Sobre cómo traducir Montalbano se han hecho congresos y se han escrito ensayos https://bit.ly/2Y5tHBP y https://bit.ly/2Y1VMyZ. El español (https://rivistatradurre.it/2017/05/quanto-si-traduce-camilleri-il-caso-della-spagna/es) es uno de los idiomas en los que la traducción no se ha atrevido a experimentar el uso de dialectos https://bit.ly/2Z2l4ZT.

Manuel Vázquez Montalbán

La cosa es curiosa porque en realidad Montalbano se inspiró en España: el nombre es en realidad un tributo a Manuel Vázquez Montalbán, y la figura del inspector está inspirada en Pepe Carvalho, cuyos tics comparte. En particular, la pasión por la buena comida.

De esta manera, continuando el costumbrismo de Pirandello, inspirado en los experimentos lingüísticos de Gadda, tomado del personaje de Montalbán, Montalbano es, sin embargo, principalmente un clon siciliano de Maigret. Lo que se entiende mejor si se piensa en el hecho de que Camilleri había trabajado durante muchos años en Rai, la televisión estatal, como delegado de producción. En 1968, también dirigió una obra de televisión tomada del Lazarillo de Tormes. Pero sobre todo se había ocupado de culebrones policiacos. Uno fue en particular el teniente Sheridian: un teniente de la policía de San Francisco que fue inventado por la Rai y que fue el protagonista de varias series de grandes éxitos, entre 1959 y 1972. Pero otro fue precisamente una versión televisiva de Maigret en dieciséis capítulos, hecha por la Rai entre 1964 y 1972 y protagonizada por Gino Cervi. El actor que se hizo famoso en el cine en el papel de Peppone, el alcalde comunista en las películas de Don Camillo (aunque personalmente Cervi fue concejal de Roma con el Partido Liberal).

Al igual que Maigret,  Montalbano le apasiona la buena comida, pero también hemos visto esto en Pepe Carvalho. Pero al igual que Maigret, Montalbano pertenece a una escuela de detectives que dice que no es tan importante averiguar quién es el culpable, como sucede en la tradición anglosajona en la que nació la novela policial, como averiguar por qué se cometió el crimen. A menudo hay una empatía por el culpable, pero incluso más a menudo un motivo para la denuncia social. En este sentido, Montalbano es un policía de izquierdas. Pero cuando está convencido de que tiene razón no respeta las reglas y las garantías – como hace Maigret. En resumen, está a la izquierda pero actúa a la derecha (https://www.lettera43.it/commissario-maigret-georges-simenon-montalbano/).

Por otra parte, Camilleri también era un hombre de izquierdas que no ocultaba que era hijo de un fascista convencido, y que a su vez había sido un fascista convencido de joven. En los últimos años se había aprovechado del prestigio ganado atacando a todo y a todos. Creador de un personaje un tanto populista, particularmente terminó azotando a los políticos populistas (https://www.lettera43.it/frasi-andrea-camilleri-politica/).

 

Salvo Montalbano interpretado por Luca Zingaretti