Doisneau. El último vals del 14 de julio. 1949

 

Pocas ciudades han tenido una vida bohemia y alternativa -que no
coincide exactamente con la del llamado milieu, el mundo del hampa- con
repercusiones literarias tan intensas y brillantes como París. Es una tradición la
de la llamada bastoche, surgida en los alrededores de la Bastilla, de donde
procede el término en argot, que cuenta con una literatura que se remonta a la
Edad Media y que está formada por los relatos de los libertinos y entregados a
ese mundo especial, que desde entonces han sido muchos. Algunos de ellos
han dedicado páginas de contenido diferente a esta ciudad paralela, entre
marginal y pícara, a la que desde finales del siglo XIX se conocerá como
apache, que ha dado lugar a una literatura que permanece casi invariable
desde el siglo XV cuando la inaugura François Villon. Entre quienes han
cultivado el género desde diversos registros después del autor de La balada de
los ahorcados destacan Restif de La Bretonne, Charles Baudelaire, Eugenio
Sue y Emile Zola, aunque en los textos de los dos últimos no haya mucha
autobiografía. Algunos de estos autores además de flâneurs son parte
integrante de un París, más mítico y literario que oculto, que al menos hasta el
pasado siglo parecía inmutable y eterno. Una ciudad más discreta que secreta,
antes bohemia que delincuente, que para todos sus miembros era mucho más
que una forma de vida o que un escenario. Era una realidad a la que
contemplaban casi como un ser vivo; una urbe de fraternidad con ritos y reglas
propias que ha durado hasta casi el siglo XXI, cuando la globalización y las
nuevas tecnologías uniformadoras han acabado hasta con el hampa y la
marginación tradicional, lo que no pudieron conseguir los sucesivos servicios
de policías, incluidos los de la Ocupación.

 

Robert Doisneau. Humo en un bar

 

Ciertamente, ha sido Paris una ciudad con un poderoso mundo
subterráneo, marginal en la terminología más sociológica, que ha estudiado
no hace mucho Claude Dubois en su erudito libro La Bastoche: Une histoire du
Paris populaire et criminel (París, 2017) y que alcanza su máxima expresión en
el último tercio del siglo XIX y principios del XX con el que Walter Benjamin
llamaba el romanticismo de los apaches, un término de feliz hallazgo que tuvo
fama mundial. Era esta una forma de vida y una delincuencia anticuada, un
poco de opereta de la belle époque, de los bals musettes de Montmartre y de
las guinguettes del Sena y el Marne, que recuerda en mucho al mundo de los
majos y los jaques del Madrid dieciochesco y poco ilustrado de don Ramón de
la Cruz, pues todos los hampones y todos los policías en el fondo se parecen
bastante sea en la época que sea. Un mundo de proxenetas y sus pupilas, de
traficantes, ladrones, falsificadores, clochards, alcohólicos, timadores y otras
malas hierbas urbanas; unos tipos con frecuencia fácilmente caricaturizables, y
por tanto asimilables, como los encarnados en los años treinta en el cine y en
la canción por Henri Garat y Mistinguett. Todos ellos están identificados con un
París muy especial que suele girar alrededor de Les Halles cuando este
mercado era el zoliano " vientre de París" y no el espacio inclemente que no encuentra ni su diseño ni su función desde la demolición del antiguo mercado.
Un Paris ajeno a las vanguardias de los cafés montparnó que tenía como
escenario alguna de las calles y lugares fotografiados por Eugene Atget, Willy
Ronis o Germaine Krull y como uno de sus símbolos a Frehel, la cantante
parisina de los garitos más variados a la que la mala vida –es decir, los
desencantos del amor, la absenta y la cocaína– habían deformado
grotescamente, aunque nunca dejase de cantar a ese mundo que le adoraba y
que coreaba melodías como La java bleue, el divertido Tel Qu'il est o sobre
todo Où est-il donc?, un himno del mundo bohemio anterior a 1939, que aun
hoy no deja de emocionar.

 

Robert Doisneau. Le Tabou

 

A este subgénero de la amplia literatura que tiene a París como
escenario pertenece el curioso libro de Jacques Yonnet, Calle de los Maleficios.
Crónica secreta de París, inédito en España hasta hace muy poco. Publicado
por primera vez en 1954 con el título de Enchantements sur Paris, cuando
existencialistas, hussards y surrealistas se intercambiaban lindezas desde
revistas y cafés, su aparición fue una novedad que parece interesó a Raymond
Queneau y Jacques Prevert. Su autor, un escritor y artista un tanto secreto
aunque fue critico gastronómico de revistas y amigo de personajes tan
conocidos como Robert Doisneau o el propio Queneau, escribe un texto que
destaca por el que se puede llamar el flâneurisme propio del género, aunque
tiene la particularidad de desarrollarse en su mayor parte durante los años
negros de la Ocupación. Según cuenta el propio Yonnet, durante la guerra
formó parte de la Resistencia y ejerció actividades clandestinas -en concreto
falsificación de documentos, información acerca de objetivos militares y apoyo
a otros resistentes- llegando a viajar a Londres durante la guerra, naturalmente
de forma clandestina, donde asistió al bombardeo de la ciudad por las V-1. Sin
embargo, aunque hasta la mitad del libro existen las alusiones a los años
negros, no se piense en un relato o en unas memorias de guerra dedicada a la
presencia de los alemanes en París durante la Segunda Guerra Mundial o a la
lucha de la Resistencia. Aunque a lo largo del texto aparecen con frecuencia
episodios de la guerra y hay entradas fechadas en esos años, la sensación es
que la realidad de esa época siempre está en segundo plano. Como si los
acontecimientos y sus protagonistas, ocupantes y ocupados, se contemplaran
a distancia, sin precisión ni intensidad, como un universo distante y nebuloso
que en el fondo no interesa más allá que como contexto de ese París eterno y
subterraneo Y es que a lo largo del libro discurre una corriente de irrealidad que
impulsa cierta atemporalidad y la distancia con el contexto, algo que hace muy
difícil considerar a Calle de los Maleficios. Crónica secreta de París una crónica
de la Ocupación. Sin embargo, eso no impide que en ocasiones se encuentren
en sus páginas referencias a la época que son de interés como las dedicadas
al nazismo y al empleo de reflectores con sentido del espectáculo, o las duras
críticas que lanza a los resistentes del último minuto, de cuyo furor depurador
hace descripciones muy duras.

 

Doisneau. El fox terrier on the ponte the arts

 

Sin embargo, el verdadero protagonista de la obra de Yonnet es París, el
Paris de los años cuarenta a comienzos de los cincuenta, pues la última
anotación es de 1952, poco antes de su aparición. Pero se trata del París más
oscuro, una ciudad a la que pertenece el autor, que recorre y conoce y a la
que considera un santuario protector como revela al afirmar que "mi ciudad vela por mi". Una vida que describe, con el brío y la proximidad de quien la
comparte y de quien conoce sus secretos, con estilo sencillo y eficaz. Incluso,
precisando más, se podría decir que este libro verdaderamente coral tiene
como protagonista a los personajes que habitan el submundo parisino, más
que apache, marginal, en que vive el autor. El resultado es la sucesión de una
serie de relatos que describen situaciones pintorescas, no siempre de interés, y
personajes de apodos extraños como ese Sigue-Bailando que al ser traducidos
a veces pierden vigor y resultan forzados, sin llegar a darle al texto el aire
valleinclanesco o barojiano de sus equivalentes españoles.
Sin embargo, es en lo referido a la capital francesa donde Jacques
Yonnet despliega una notable erudición y un profundo conocimiento de la
historia del París más insólito, ofreciendo una alternativa al relato oficial por el
que desfilan personajes y circunstancias extraordinarias. Unos hechos y unos
tipos que sin embargo el autor describe con naturalidad, a medio camino entre
la provocación y el humor, algo muy de la época, como si fuera un Boris Vian
del mundo clochard o un surrealista tardío. Lo esencial en el texto parisino de
Yonnet es lo diferente a lo oficial, lo extraordinario y soprendente, así que no es
de extrañar que afirme que "en algunos sectores de París lo maravilloso es
moneda corriente", como una alternativa paralela a la realidad más visible y
convencional. El escenario del libro lo forman unos lugares entre los que se
encuentra la rue Zacharie -el nombre real de la calle de los Maleficios-, Les
Halles, el Muelle de la Tournelle, Montmartre, la rue Mouffetard, el Quartier
Grenelle, los quais… Un itinerario al que se puede añadir una larga nómina de
cafés y garitos, de hoteles y bares que constituyen el universo que recorre el
autor y que permiten establecer un mapa de ese París alternativo que tanto
frecuentaron tipos como Yonnet y que tanta literatura ha generado. Unos
lugares en los que los ecos de valses y javas, de los acordeones de los bals
musettes de Montmartre y de las guinguettes del Sena y el Marne, se combinan
con el ruido de las navajas automáticas o el ruido de las copas de vino y de los
vasos de pastis. Aunque unido por el tema y el entorno, los personajes y las
situaciones, el texto de Jacques Yonnet tiene algo de deslavazado, de costuras
deshilvanadas, sin enjaretar, pues los capítulos son antes una sucesión de
relatos cortos que una serie de apartados del conjunto, algo a lo que
contribuyen los saltos cronológicos de la narración. Esta impresión, que no
tarda en aparecer a medida que se avanza en la lectura, se confirma en la
página 332 de la edición española, cuando el autor confirma que el libro surge
de la agrupación de estas narraciones independientes, que son de interés muy
desigual. Este origen y su desarrollo le dan a Calle de los Maleficios. Crónica secreta de París, un carácter de obra inacabada, que hace al libro más
singular.

 

Robert Doisneau. El astrónomo

 

Libro curioso de un escritor no menos particular, en el que no faltan las
alusiones interesantes como el testimonio del regreso de los deportados a
Alemania, alojados en el Hotel Lutetia, que fue sede del Abwehr; las
referencias a un cuadro surrealista de una máquina de coser en una mesa de
operaciones, que remite a Oscar Domínguez o al sentido del espectáculo de la
propaganda nazi, contemplada con ojos del artista que también era. Sin
embargo y como cabe esperar, su mayor virtud es la de dar una visión más, y
ciertamente muy literaria y original, de ese París subterráneo y paralelo a los
grandes bulevares. De hecho, se le puede considerar uno de los últimos
testimonios escritos del milieu bohemio y marginal tradicional de la ciudad del
Sena, desparecido con la modernidad de finales del siglo XX, que tanto ha
inspirado a la literatura.

 

Doisneau. Les Quatre sergents de La Rochelle

 

En la versión original francesa de 1954, el libro de Yonnet iba a
acompañado de fotografías de su amigo Robert Doisneau, uno de los más
destacados cantores del París del siglo XX, y han sido legión los que se han
acercado con su cámara a la ciudad. En la edición española de la traductora
Julia Alquezar, realizada en 2011 y reeditada en 2018 por Sajalin Editores, una
magnifica, generosa y audaz editorial como demuestra su originalísimo
catalogo, se ha optado por incluir los dibujos del autor, una opción que nos
parece menos acertada que haber optado por las obras de Doisneau. Y es que,
como demuestra otro libro de la época de asunto y ámbito idéntico al de
Jacques Yonnet e igualmente poco conocido –Paris insólito de Jean Paul
Clebert (Barcelona, 2011, Seix Barral), que cuenta con imágenes de Patrice
Molinard en las ediciones posteriores a la de 1952- las fotografías mejoran el
resultado de la edición y la enriquecen al convertir al texto en un fotolibro
parisino, otro género de éxito y popularidad que permanece como demuestra
el magnífico Plossu-Paris, de Bernard Plossu, recientemente publicado.
Para acabar, habría que señalar algún pequeño desliz en las escasas y
no muy necesarias notas dedicadas a la Ocupación -especialmente las
dedicadas a la Flak, errónea, o al Licht-Dom, inexacta- que acompañan al
texto, aunque ciertamente sean cuestiones muy menores que no invalidan la
aportación que supone la publicación por primera vez en español de un libro
que, incluso en Francia, es una rareza. Algo que dice mucho de Sajalin
Editores y de su original línea editorial.

http://www.sajalineditores.com/?p=libro&l=17