Dedicado a mi buen amigo Gregorio Coloma Escoin, de Alcoy (Alicante) corpusbarguista donde los haya y buen conocedor de Corpus Barga, con el que se carteó 

 

El escritor y periodista Corpus Barga (Madrid, 1887-Lima, 1975) tuvo relación con la  intelectualidad de su tiempo, a lo largo de su dilatada vida, partida por la mitad en dos  períodos diferentes por la cruel y sangrienta Guerra civil (1936-1939) desencadenada en  nuestro país. Aunque cultivó una magnífica relación con los escritores de la Generación  del 98, con los cuales se sentía más identificado, es cierto que antes del inicio de la guerra civil también cosechó una relación muy estrecha y fructífera con algunos miembros de la  Generación del 27, entre ellos, el poeta y dramaturgo granadino Federico García Lorca (Fuentevaqueros, Granada, 1898-Viznar, Granada,1936). Corpus Barga lo entrevistó  varias veces, y contamos además con un sólido documento gráfico, una foto esclarecedora  de esa amistad, hecha en la puerta de la casa del poeta Vicente Aleixandre, lugar de  frecuentes e intensas tertulias literarias y punto de encuentro inexcusable para compartir  experiencias vitales y líricas en la capital de España.  

En dicha foto, como podemos comprobar echando un somero vistazo, puede verse a  Corpus Barga rodeado de algunos de los escritores y amigos de la Generación del 27.  Abajo en primer plano, y de izquierda a derecha: el poeta Pedro Salinas, el torero y  escritor Ignacio Sánchez Mejías, y el poeta Jorge Guillén (con gafas); arriba, de izquierda  a derecha, el crítico literario e historiador Antonio Marichalar (con gafas), José Bergamín,  Corpus Barga (en el centro de la foto), el poeta Vicente Aleixandre, Federico García  Lorca, y el poeta Dámaso Alonso (con gafas). La foto se fecha en Madrid en 1933 o 1934,  en el acceso a la casa de Vicente Aleixandre en la calle Velintonia, nº3, en la cual el poeta aparece a la derecha de Corpus, junto a él, como perfecto y orgulloso anfitrión.

Arriba, en un segundo plano y en una esquina, aparece Federico, con una sonrisa en el  rostro, pero no parece tan feliz y risueño como otras veces. Es sólo una somera impresión. 

 

 

Lo cierto es que a través de esta foto y de algunas entrevistas que pudo hacerle se puede  documentar la amistad entre Corpus y Federico. A todo ello le añadiremos un apunte más  que reforzará esta estrecha relación de amistad que había entre ellos: vamos a reproducir,  a través de una noticia de prensa histórica, una visita a Soria que hizo el ministro de  Instrucción pública, Fernando de los Ríos, y en la cual ambos le acompañaron. Dicha  visita, realizada entre el sábado 21 de mayo y el domingo 22 de mayo de 1932, aparece  recogida por el periódico LA VOZ DE SORIA el día 24, y dice lo siguiente: 

 

«EL MINISTRO DE INSTRUCCIÓN EN SORIA. 

En San Leonardo 

El sábado, a las diez y media de la noche, llegó a nuestra provincia el ministro de  Instrucción Pública, visitando el pueblo de San Leonardo, donde en su honor se  representó el primer acto del drama «El Conde de Fernán González» y los danzantes de  dicho pueblo ejecutaron diferentes danzas. Desde el balcón del Ayuntamiento presenció  el ministro el baile del rodeo en el que toma parte casi todo el pueblo vistiendo el traje  típico del país. 

En Soria y Numancia 

A las diez y media de la mañana (1) el Sr. Ministro de Instrucción Pública, D. Fernando de  los Ríos y Urruti y señora con sus acompañantes de Madrid, señores Justino Azcárate,  diputado a Cortes; Antonio Garrigues, vocal del Consejo de Economía Nacional; De los  Ríos (Troyano); Federico García Lorca y Corpus Barga (2), y con nuestros amigos de  Soria, señores Taracena, Tudela, y el fundador de LA VOZ DE SORIA, Mariano  Granados, dieron comienzo a su excursión por Soria visitando la Diputación provincial  y la Iglesia de San Juan de Rabanera. 

A las once tuvo lugar la visita al Museo Numantino, donde el ministro y sus  acompañantes recibieron el saludo de numerosas comisiones oficiales, y entre ellas la  del Ayuntamiento, Escuelas normales e Instituto, interesándose profundamente por las  necesidades de cada centro y mostrando, al examinar las colecciones del Museo  Numantino, su gran amor a la cultura y su claro espíritu.  

A continuación tuvo lugar la visita a San Pedro, San Saturio, San Juan de Rabanera y a  la Casa del Pueblo, donde conversó con los dirigentes de la misma. 

 

Fernando de los Ríos

 

A las dos se encaminó la excursión a Numancia. El Sr. De los Ríos se interesó por la  conservación de las ruinas y la prosecución de las excavaciones hasta el total  descubrimiento de la heroica ciudad. Expuso su proyecto de fundar en Soria el Museo  Celtibérico y de popularizar y divulgar en una edición oficial el folleto «Numancia» del  señor Taracena, que durante toda la visita mostró la historia, la arqueología y las particularidades de la ciudad numantina. A continuación, en el mismo cerro de  Numancia, tuvo lugar la comida, y acto seguido la marcha a 

Torrearévalo 

El acto de Torrearévalo fue grandioso por su sencillez. En la casa donde nació el insigne  Sanz del Río, el Sr. De los Ríos, después de breves palabras del Sr. Alcalde del pueblo,  empezó: «En esta humilde casa de Torrearévalo nació don Julián Sanz del Río. Hace sus  primeros estudios, gana una cátedra en la Universidad Central, y entonces considerando  que no sabe lo suficiente para enseñar, pide permiso para ir a estudiar a Alemania. Fijaos  bien en que es el primer catedrático español que sale para Alemania. Pero al regresar  de allí, tampoco vuelve a su cátedra; se encierra en Illescas, pueblo de Toledo y después  de pasar allí algún tiempo se decide a dar sus enseñanzas. ¿Qué enseñanzas dio? Son  testimonio de ellas sus tres discípulos: Nicolás Salmerón, Gumersindo de Azcárate y  aquel gran hombre que fue para mí un padre espiritual, Don Francisco Giner de los Ríos. 

De Giner aprendía una frase de Sanz del Río: «La Ciencia es una cosa de conciencia».  Es cierto. La ciencia es el cultivo de la verdad. 

Fue la primera República obra de los discípulos de Sanz del Río. Los hombres que vemos  e impulsamos esta segunda República somos también descendientes de los discípulos del  gran Don Julián, y es uno de ellos el Presidente del Consejo, Sr. Azaña.  

Y en el caso de Sanz del Río vemos cuan grande papel jugó la escuela. La escuela que  hay que impulsar, la escuela que hay que difundir en cuantos pueblos lo necesiten para  que hagan ese milagro maravilloso de elevar las inteligencias y las personas; ya veis  como se puede nacer pobre y llegar a ser un poderoso cerebro, ya veis como se puede  llevar en la infancia una blusa y llegar a ser un caballero. Eso es lo que debemos ser,  caballeros, rango que no se alcanza por el traje que se lleva, sino por la generosidad, el estudio y la grandeza de miras». (Ovación) 

 

Montaje del escenario por los componentes de La Barraca para la representación de «La guarda cuidadosa», de Miguel de Cervantes (Almazán, Soria) (julio de 1932). Fotografía anónima. Colección del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, España

 

Después de su magnífico discurso y de un lunch ofrecido por el pueblo, los excursionistas  se dirigieron a Soria y luego de admirar la portada de Santo Domingo, emprendieron la  marcha a Madrid a las siete y media de la tarde.  

En la excursión tomaron parte además el Gobernador Civil, Sr. Puig Espert y señora; el  señor Arjona, presidente de la Comisión Provincial; la señora de Tudela y su íntima  amiga, señorita Conchita Albornoz, hija del insigne correligionario nuestro, D. Álvaro  de Albornoz, ministro de Justicia»(3) .  

Así se desarrolló esta intensa visita de casi 24 horas del ministro socialista de Instrucción  Pública, dentro del gobierno presidido por Manuel Azaña durante el primer Bienio  republicano (1931-1933), Fernando de los Ríos y Urruti (Ronda, 1879-Nueva York,  1949), casado con Gloria Giner de los Ríos García (Madrid, 1886-1970), sobrina de  Francisco Giner de los Ríos (su padre era un hermano de Francisco Giner, llamado  Hermenegildo). El ministro De los Ríos era, como es sabido, íntimo amigo de Federico  García Lorca, y Corpus Barga también lo conocía sobradamente. Fernando de los Ríos  impulsó la cultura y el mundo cultural desde su ministerio de manera excepcional, y de  su iniciativa partieron proyectos de carácter educativo y actividades de formación tan  importantes como el crucero por el mediterráneo de junio-julio de 1933, donde  generaciones de historiadores, filólogos, de historia del arte, etc, se formaron para el resto  de su vida en aquel crucero y fueron después eminentes profesores y catedráticos. 

No era la primera vez que Lorca acompañaba a su íntimo amigo Fernando de los Ríos en  un viaje cultural, a la vez que de carácter institucional. A finales de diciembre de 1931,  Lorca estuvo con D. Fernando en el norte de Marruecos, visitando Ceuta, Tetuán,  Alcazarquivir y Xauen acompañando al ministro de Instrucción pública como su  secretario y asistente personal4. Por eso, cuando en agosto de 1936 se formula la denuncia  contra Lorca para su arresto y entre otras chapuzas, que sí son falsas, se dice que había  sido secretario de De los Ríos (lo cual se había negado hasta ahora por desconocimiento),  quien la redactó sabía muy bien lo que decía; ahora lo sabemos por éste y otros viajes.  

De manera que tenemos aquí a nuestros protagonistas, Corpus Barga y Federico García  Lorca, participando en una visita a Soria, a finales de mayo de 1932, nada más y nada  menos que junto al Ministro de Instrucción Pública Fernando de los Ríos. Federico haría  nuevamente de secretario y asistente personal de D. Fernando. En esta ocasión le  acompaña su mujer, y el resto de la comitiva la componen autoridades provinciales y  locales. Aunque la estancia es algo apretada de tiempo (apenas 24 horas), todos  disfrutaron de tan intensa visita a una tierra como es Soria, vinculada de por vida a un  escritor y poeta que en eso momento todos conocían y estimaban: Antonio Machado (y  seguro que fue tema de conversación entonces en aquella visita, dado que todos, en  especial Federico y Corpus Barga como escritores, conocían de sobra al poeta sevillano).  

En este momento concreto (mayo de 1932), Federico se encontraba en una plenitud vital  y creativa muy importante: el año anterior había asistido a la proclamación de la II  República, con la que se identifica total y plenamente, y se compromete culturalmente a  través del proyecto de «La Barraca» para llevar la experiencia del teatro a los pueblos y  zonas más deprimidas. Ha publicado Poeta en Nueva York, Poemas del Cante Jondo, y  comienza a escribir el Diván del Tamarit, las obras teatrales Así pasen cinco años (1931) y El Público, y en estos momentos está inmerso, casi acabando, Bodas de Sangre (que  termina en los meses de julio-agosto de 1932 en la Huerta de San Vicente, y lee, como  siempre hace ante numerosos amigos, en el mes de septiembre). Corpus Barga sigue su  intensa actividad articulista, comprometido totalmente también con el régimen  republicano y la libertad de prensa, aparte de intensificar su relación con Hispanoamérica  como redactor del periódico La Nación de Buenos Aires y del periódico El Comercio de  Lima, entre otros, y al año siguiente será uno de los decididos impulsores en Madrid de  la creación de la Casa Hispano-argentina (ABC, Madrid,12 de marzo de 1933, pag.186). Sus hijos Andrés y Rafaela (Ninoche) pasan cada vez más tiempo en Belalcázar, al norte  de la provincia de Córdoba, en la esplendida y acogedora Casa Grande, mientras su  mujer, la francesa Marcelle Trannoy, va y viene entre Madrid y Belalcázar.  (4)

 

 

1 Se entiende que es el domingo 22 de mayo, ya descansados y repuestos de la noche anterior.

2 Letra en negrita del autor, para resaltar sus nombres como parte de la comitiva en Soria.

3 LA VOZ DE SORIA, 24 de mayo de 1932, pag.2

4 Este inédito y desconocido viaje del poeta junto a Fernando de los Ríos en diciembre de 1931 lo ha  rescatado de la oscuridad el historiador e investigador Miguel Caballero Pérez en su obra LORCA EN  ÁFRICA. CRÓNICA DE UN VIAJE AL PROTECTORADO ESPAÑOL DE MARRUECOS, Ediciones del  Patronato Provincial Federico García Lorca, Granada, 2010. Hay una foto de Lorca integrado en la comitiva  que acompañaba al ministro (de hecho, está de pie junto a él) sobre la cubierta del buque Almirante  Ferrándiz (el que utilizaron para tal viaje) el día 26 de diciembre de 1931.