Está demostrado que la lectura puede ser una medicina que no sólo nos sirve para huir de nuestro entorno y viajar a otro lugar, sino que también permite aliviar alguno de los muchos dolores con los que se puede cruzar nuestra vida, como han investigado Ella Berthoud y Susan Elderkin, con su libro The Novel Cure.

Desde luego el primer escritor que dijo que la lectura de libros podía reconfortar a alguien tras un desengaño amoroso o la muerte de un ser querido fue el filósofo francés del siglo XVI Michel de Montaigne. Tras la muerte de un amigo íntimo a causa de la peste, Montaigne manifestó que la mejor terapia para su inmenso dolor fue la compañía de los libros.

George Eliot leyó a Dante para superar el fallecimiento de su marido, ya que según ella el arte es lo más próximo a la vida; pero también es una manera de engrandecer la experiencia y ampliar el contacto con nuestros semejantes más allá de cualquier límite o barrera que nos separe.

 

 

Otro caso fue el del poeta William Wordsworth, que escribió sobre cómo encontrar «escondites en el tiempo» gracias a la poesía y donde uno podía recuperarse de las tensiones de la vida e incluso sanarse a sí mismo.

Lo mejor para comprobar si es cierto es acordarnos de algún libro leído y que haya tenido una gran influencia en nosotros y preguntarnos el por qué. Da igual el género. Enseguida nos daremos cuenta de que la lectura de ese libro nos consintió acceder a una serie de experiencias y emociones que de otro modo no habríamos tenido y de su importancia en nuestra vida y salud mental.

Incluso The Novel Cure sugiere libros específicos para condiciones concretas como encontrarse en el paro, preocupaciones de todo tipo e incluso, lo que es más interesante, «las relaciones de pareja” o la lucha por mantener el sentido común frente a las exigencias  continuas y compromisos que nos rodean. La cura sugerida para mujeres casadas es una novela titulada El abril encantado (1922), de Elizabeth von Arnim, en la que dos mujeres deciden alquilar una casa en Italia desde la que escapar a la inercia que experimentan en sus vidas matrimoniales. Se les unen otras dos mujeres solteras, y comienzan una maravillosa serie de encuentros.

 

 

Otra prueba para enseñarnos el poder curativo de los libros puede consistir en escribir un par de frases acerca de cómo una lectura ha marcado un momento determinado de nuestras vidas. O encontrado consuelo en los libros, y con qué personajes nos hemos identificado  a medida que pasan las páginas. Cierto es que no se trata de ninguna panacea universal. A veces, es más efectiva la familia, los amigos, aunque en el mundo de hoy día todo el mundo está muy ocupado y no se puede recurrir en cada momento ellos. Ahí está la lectura que nos une a un grupo de personas desconocidas con las que disfrutamos y debatimos sobre cualquier asunto y desde un enfoque cultural, como si formásemos parte de un círculo de lectura. También es una oportunidad de entrar en otra mente, salirse de uno mismo y llevarte a un mundo distinto. O también, para quien no se encuentra en ningún lugar pertenecer a alguna parte.

Todos somos conscientes de la importancia del autocuidado y de que los libros pueden ser una medicina que te ayuda a sentirte parte de un mundo más grande. Por eso elegimos lecturas diversas y las compartimos. Se trata de disfrutar de la lectura como una forma de avanzar en nuestra vida. En definitiva, salir de uno mismo y entrar en un mundo diferente. La medicina de los libros consiste en descubrir formas de desviar e incluso curar nuestras mentes a través de la lectura y encontrar el libro adecuado en el momento apropiado, como hemos experimentado a veces en nuestras vidas. Y que puede ofrecer inmensos beneficios para la salud mental y emocional de las personas.

 

 

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