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Cuento. La vida laboral de Juana (III)

Cuento. La vida laboral de Juana (III)
Ilustración de Richard Scarry’s

 

Si se tienen niños pequeños para alimentar y una separación reciente, no se puede dudar en cuanto a la decisión de buscar empleo o no. No hay opciones.
Lola vivía en una confortable casa alquilada con su esposo y sus hijos pero al separarse entregaron la vivienda. Su ex se fue a vivir con un amigo soltero y ella terminó tocando el timbre de la puerta  de Elvira, su madre.
Lola era una mujer de 35 años, con buen aspecto, prudente, puntual y con entusiasmo para empezar a trabajar. Bueno, muchas opciones no tenía ya que su esposo se negaba rotundamente a pasarle la cuota alimentaria para sus hijos diciendo que no tenía trabajo. Dicha excusa era verdad. Pero también a él le gustaba más la parranda que sudar la camiseta. Y por dicho motivo Lola se había separado. En el último tiempo Lola había amenazado con llevarse a los niños y dejar la casa. Su marido no creía que ella fuese capaz de hacerlo.
Años atrás Lola se encontraba felizmente estudiando en la Facultad de Ciencias Exactas. Le faltaban dos años para terminar cuando dejó los estudios para mudarse con su marido, Pocho, quien años más tarde le dio hijos y algunos dolores de cabeza ya que era como otro niño más.
Lola empezó la búsqueda incansable de un trabajo en agencias donde la llamada telefónica nunca llegó. Después de varias semanas consiguió el empleo con la dama de los perros.
Se notaba que Lola era lo que se dice una mujer organizada porque hacía las tareas de una manera fácil y rápida. La señora de los perros la veneraba y decía:
-¡Ay!, Lola, lamento tanto no haberte conocido antes.
La dama observó que era muy eficaz. La contrató definitivamente. Lola no dudó en exigir que le mejorase el salario ya que eran muchas las tareas que debía cumplir durante el día.
-Señora, el sueldo que usted ofrece es muy bajo, yo tengo dos niños -dijo Lola.
-Bueno, déjame hacer números y te digo -contestó la señora.
-También puedo venir varias horas y marcharme -dijo Lola.
-Déjame pensar, déjame hacer números.
Ilustración de Richard Scarry´s
Finalmente llegaron a un acuerdo favorable para ambas partes.
Lola era una mujer vivaracha de esas que, apenas les explicas, capta.
Ese verano, la dama de los perros decidió ir a veranear con sus amigas a la costa atlántica, y dejó a Lola encargada de la casa tras darle algunas recomendaciones, y decirle los pagos y depósitos que debía hacer, entre otras cosas. La dueña de los perros se fue tranquila y al regresar vio que todo estaba en orden.
Lola trabajaba de una manera estupenda, tanto que parecía perfecta. Solo que tenía algunos defectos, como guardarse las vueltas de las compras o llevar a su casa algunos comestibles de la alacena a su casa que, claro, eran para sus hijos. A pesar de algunos faltantes, la dama no decía nada por que no se daba cuenta de ello.
Semanas más tarde, una noche la dama de los perros enfermó y Lola llamo por teléfono a una ambulancia quien llevó urgentemente a la mujer a una clínica. La mujer padecía un dolor punzante en la ingle que no cesaba, era evidente que no se trataba de un ataque de hígado. La dama fue operada de apéndice apenas llegó. Lo cual significó un poco de tranquilidad para Lola ya que se suponía que era algo más grave.
Lola se quedó sola.
La situación fue oportuna para que Lola recibiera las visitas fugaces de su novio Alberto. Lola tenía un imán para los perdedores. Mientras la señora estaba en la clínica, Lola hizo una importante venta de cachorros gracias a un aviso en la revista «Quiero un cachorro de regalo». Lola pensó hacer un depósito bancario para no tener el dinero en la casa, pero lo que no sabía era que Alberto estaba al tanto de todo movimiento y horas después de la venta, Alberto entró en la casa por la puerta de servicio y se llevó el monto equivalente a la venta de cuatro cachorros. Alberto tenía una llave, la misma llave que Lola suponía que había perdido en el supermercado junto a una billetera semanas atrás.
Lola estaba desesperada. Ella nunca había mencionado la pérdida de la llave, el dinero que estaba en la billetera era escaso, apenas unas monedas. Por la llave no se preocupó. Mandó hacer una copia que se la entregaron al instante. Lo que nunca imaginó fue semejante situación y pidió el dinero prestado para reponerlo.
Al regresar la dama le contó que había perdido la llave. La dama enseguida consultó a las paginas amarillas, llamó a un cerrajero y cambiaron todas las cerraduras.
Ilustración de Richard Scarry’s
Sandra Ávila
Buenos Aires, 1980

 

Sobre el autor

SANDRA ÁVILA

Sandra Ávila (González Catán-Bs. As., 1980) Autora de "La vida de Juana", "Cuentos Urbanos", "Limbo", "Alma desnuda", "Esto no es el fin del mundo pero es un caos", "Sofocados" y "Marysol". Vive en Córdoba (Argentina).

20 Comentarios

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    Gracias LAGUNA SOELER.Podes participar hasta el día 15 de junio.Me emociona saber que te gusto el capítulo.Muy pronto se publicará el siguiente.Un saludo

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    es el primer episodio q leo, me gusto mucho porque tiene eso de querer saber q pasa despues!
    Tendre tiempo para hacer una ilustracion??, hasta cuando es el tiempo?
    Espero te inspires pronto para saber q pasa, felicitaciones!!! segui asi!!!

    Laguna Soeler

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  3. Avatar

    Leticia:se pone cada vez más buena la historia
    ¿no?Un abrazo enorme…

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    Hola Alvaro por dejar tu comentario.La historia de Juana seguirá en el capítulo siguiente o sea en el 4º.Lola también tiene cosas que contar.Un saludo.

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    ya quiero que publiques el otro capitulo ya ya ya ya 🙂

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    y en este capítulo ¿qué pasó con Juana? ¿está en vacaciones o planeando alguna travesura? y bueno, pobre Lola y su imán por los perdedores…

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    David,gracias por dejar comentario,gracias por tu lectura.Nos leemos en el capítulo 4º.Hasta pronto.Saludos desde mi amada Buenos Aires.

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    Hola Sandra, me encanto este seccion de tu nuevo libro. La primera parte se da cuenta de un realidad que pasa en todo el mundo, aunque ya desde muchos años tenian este problema. La segunda parte es sobre cuando ella trabaja, y tiene un incidente. Pues lo escribistes bien y en un tono como de artistico. Mas que digo este porque en realidad, mucha gente se enoja facilmente si pierdas algo de negocios. Pues saludos, desde Chicago, David.

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    Yes, soy como el mago de Oz, pero sin poder volar sobre coches a mi oficina…

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    Cada vez que se planea una nueva entrada no se sabe con quué nos va a sorprender el Sr. Malcolm…

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    Sergio,esa es la idea enganchar a los lectores con cada capítulos,la trama es cada vez más dramatica y se torna interesante para aquellos que me han leido el 1º y 2º.Gracias por tu mensaje.Un saludo

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    Hola Leticia,¿Cómo estás?te cuento las fotos las elige un especialista en imágenes.Te mando un fuerte abrazo hasta la proximalectura.

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    Florinda:Me parece excelente lo de los dibujos de Juana,mandalos por e-mail.Gracias por comentar.Un saludo

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    hola me gusto mucho las imagenes y el cuento esta re que te gueno.hasta la proxima

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    Gracias Pato por seguir a Juana en cada cap.Un saludo

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    Laura,me parece que ahora con el cambio de cerraduras Alberto ya no podrá entrar tan facilmente.Gracias por dejar comentario.Un saludo

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    buenisimo Sandra pronto te mando los dibujos ya hay algo besossss, segui adelante, vamossssss

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    Felicitaciones Sandra, a seguir se ha dicho!

    Besos.

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  19. Avatar

    Muy bonito tu cuento Sandra, ya quiero saber que pasa después de que le cambió la llave. ¿Será la puerta hacia un nuevo destino inesperado?
    Esperaré el próximo capitulo. Besos y abrazos.
    ¡Segui que vas muy bien!
    Felicitaciones.

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