Saul Bellow

Una buena biografía necesita al menos un personaje interesante y alguien que conozca bien el medio en que vivió el biografiado, condición que cumplen los dos tomos de la biografía del novelista Saul Bellow (1915-2005), The Life of Saul Bellow.

Firmada por un profesor de literatura, Zachary Leader, autor de varios libros sobre creación literaria, Leader nos cuenta la vida de este novelista norteamericano-canadiense, de origen ruso judío. Al igual que otros novelistas norteamericanos de origen judío del siglo pasado, como puede ser el caso de Philiph Roth, Below fue un escritor cuya fragilidad, vanidad y contradicciones se vieron reflejadas en sus novelas.

Ganador en 1976 del Premio Nobel de literatura, Bellow fue un personaje curioso y de una energía inacabable. Testigo privilegiado de casi un siglo de la vida norteamericana, desde sus simpatías izquierdistas de los años treinta, fue deslizándose hacia posiciones cada vez más conservadoras. La contracultura de los años sesenta y los movimientos contestarios juveniles de los setenta le parecieron algo blando y sin demasiado sentido.

Pero en esta biografía no encontramos tanto las ideas de Below ni sus técnicas literarias como su condicion humana. La suya no era defectuosa de fábrica, pues en el caso de Bellow el único vicio confesable fue el trabajo y las aventuras femeninas. Los love affair, que decimos los norteamericanos. Algunos de los cuales mantuvo en paralelo con relaciones estables. En este sentido no debió ser un hombre fácil, pero vayamos por partes.

Zachary Leader

Bellow ya fue sujeto de algunas biografías de escaso interés, pues el ser escritas en  vida del autor nos enseñaron que el encuentro entre biógrafo y biografiado se saldó a favor de este últmo. En cambio, en esta biografía el autor simpatiza lo justo con el objeto de estudio. Por eso no es una  hagiografía, sino una biografía escrita con la precisión de los biógrafos anglosajones: miríade de fuentes y testimonios, cartas, diarios, entrevistas y cualquier método que sirva para escudriñar la vida de su biografiado hasta el detalle más nimio. Mas que un cirujano con un bisturí, Leader es un voyeur en  acto de servicio.

En la vida de Bellow se levanta el padre como un dolmen en medio de un desierto. Un judío emigrado desde la Rusia zarista a Canadá que se dedicó al contrabando con la frontera de Estados Unidos para recalar como inmigrante ilegal en Chicago, ciudad en la que tenía familia. Será esa dicotomía entre sus orígenes judíos y su medio ambiente de adopción lo que alimentó la inteligencia de Bellow y su capacidad de observación.

La obra literaria de Below despegó con Las aventuras de Augie March(1953) donde logró dar con la pincelada justa para pintar la compleja realidad norteamericana. Sí, fue Estados Unidos su materia de trabajo, pero aún más lo fue él. Y no muestra mucha piedad en ello. A la tercera mujer (de las cinco con las que se casó, la más duradera e importante fue la última) la retrata en El regalo de Humboldt. Pero no será la primera vez. Años atras, en Herzog(1964), una de sus grandes novelas, el eje de la narración es la infidelidad de su mujer con un amigo íntimo.

Pero tampoco podemos decir que Bellow fue una víctima de las pérfidas mujeres. La novela Herzogle hizo famoso y contribuyó a hundir su matrimonio de entonces. Soltero de  nuevo, conoció en una fiesta en Nueva York a una chica de 24 años, Maggie Staats, que fue amante suya durante muchos años. La  chica no tenía ni idea de quien era Bellow. Él la llevó a una librería nocturna, compró un libro suyo y se lo leyó en la habitación del hotel después de acostarse.

Maggie Staats terminó haciéndose feminista aunque siguió su relación con Bellow desde una posición subordinada. Y así siguieron varios años más hasta que su psiquiatra le ordenó separarse de Bellow, algo que le salvó la vida según le contó ella a Laender.

Saul Bellow

Lo anterior ocurrió en  septiembre de 1964, cuando Bellow tenía 49 años y se sumergió en una rueda de encuentros sexuales. Su mentalidad era la de un hombre de su época. Una Mad manliterario. Claro está que también hoy se  “usa y se tira”. Sólo que puede ser en ambas direcciones. Antes, no tanto, aunque excepciones  siempre hay. Un amigo suyo lo definió como un hombre “gris, compacto, amigable y distante”. El escritor Normal Mailer dijo que Bellow era un profesor universitario que había leído todos los buenos libros y no había entendido bien ninguno de ellos. Maldades literarias.

Desde luego supo emplear su obra como objeto de seducción. Otra vez fue con una poetisa de 25 años, Louise Glück, a la que sedujo tras leerle otro libro suyo. Nos imaginamos que dedicado gentilmente. Ella contará al biógrafo que él la eligió porque estaba libre de compromiso no porque fuese inteligente. Seguimos leyendo sobre esta época en la vida de Belllow y vemos que a una alumna suya que convirtió en amante le dijo que su aportación a un seminario sobre Joyce, era “decorativa”.

Bellow reflejó bien la crueldad masculina. Luego, en la tanda de novelas posteriores a los años sesenta cambió la actitud defensiva para enfrentarse a los hechos y su ficción se acercó a un territorio más neutral donde se reconocía el daño causado. E incluso escribió, desde el punto de vista de una mujer como Maggie Staats poniendo el acento en lo que él conocía bien como eran los mecanismos de desigualdad sexual. La mujer para Bellow no era tanto un ser autónomo como la búsqueda de un paraíso.